Neuquén nació en una familia plena de amor y arte. La primera vez que su madre me habló de él supe que quería conocerle:
- “Neu es mi hijo mayor: no habla, no anda. Nos dijeron que no llegaría a los dos años, ya tiene diez”_me dijo.
- ¿Y qué le gusta?_ pregunté.
- “El viento en la cara, el verde hierba, la música de Louis Armstrong y los boleros”
Neuquén es el hijo mayor de dos artistas: Jorge Rodríguez Gerada y Ana Alvarez-Errecalde que ahora han decidido compartir las imágenes de su vida en un blog: Neu el nómade. Cuentan que pensaron el blog como una forma sencilla de compartir con familia y amigos la vida de Neu y de paso hacer una humilde colecta para regalarle una bicicleta a Neu por su doceavo cumpleaños.
No sé si ellos se habrán dado cuenta de que lo que están colgando es una obra de arte. Con una sensibilidad exquisita Ana y Jorge fueron tomando fotografías y creando imágenes que plasmaban el día a día con Neu. Sin proponérselo siquiera, han ido creando conforme Neu crecía algo muy precioso.
A mi en ocasiones me toca atender a embarazadas a las que se les diagnostica una malformación fetal grave intraútero, como conté en incompatibles con la vida. Muchas parejas se hacen en ese momento preguntas imposibles de responder que, la mayoría de las veces, están más cerca de la filosofía que de la medicina. ¿Porqué seguir adelante con esa gestación? ¿Para qué tener un bebé con una grave discapacidad? Nosotros tenemos claro que queremos un bebé sano es una frase que he oído repetir a varias familias. ¿Quién asegura un bebé sano? Me da miedo pensar como será su vida, si sufrirá, si podemos evitar ese sufrimiento. ¿No es mejor terminar con este sufrimiento ya? Decidimos interrumpir la gestación por amor, pensando en sus hermanos. ¿Cómo seguir amando tras una interrupción? ¿Qué es amar a un hijo o hija al fin y al cabo? A veces en esta sociedad que tolera tan mal y tan poco la diferencia una percibe esa sutil presión para no tener hijos e hijas no sanos. ¿Por qué he dicho sutil? ¿No es acaso brutal?
Cuesta encontrar referentes, respuestas que no estén marcadas por los juicios o por el intento de imponer creencias religiosas. Una encuentra apenas nada. Tampoco en el arte, en la fotografía o en el cine es frecuente encontrar imágenes de vida de personas con discapacidad severa.
Contemplar detenidamente las fotografías que van compartiendo sus padres de la vida de Neu me hace bien. Es una obra muy bella, íntima, emocionante y universal. Son imágenes preciosas en las que creo encontrar respuestas. El amor por un hijo diferente, que va creciendo despacio, siempre sostenido por sus seres queridos. En los rostros de los que le aman está casi todo: la alegría, el cariño, la tristeza o el duelo al constatar con el tiempo esa no progresión que dirían los médicos, la inquietud, la aceptación, el cariño, el respeto, la dignidad, la espera. Los abrazos. En el retrato íntimo de esta familia queda recogida la misteriosa naturaleza de la vida, la enfermedad, el amor y la belleza. La necesaria presencia de Neu: con su mirada, con su silencio, con su estar.
Tiene algo Neu que también he sentido en muchos otros niños como él y muy especialmente en los recién nacidos. Nómada con padres y hermanos, con abuelos y tías, en todas las ciudades y todos los países, en todos los mundos. Nómada por que no sabemos donde está ni a donde irá, pero hasta allí nos lleva. Nómada con la mirada, nómada con la presencia y la dulzura. Nos conecta con algo indefinible, como hacen los que acaban de nacer. Por eso les necesitamos, o al menos yo necesito en mi vida la presencia de personas como Neu. Para entender y no olvidar, para asir el misterio de estar milagrosamente viva, para conectar con una emoción vibrante y hermosa: la vida.



Publicado por silvia en 15 de junio de 2012 at 5:09
gracias por este post…me he mocionado…hoy mi silencio matutino s llena de lágrimas…benditas…….benditas lágrimas……para no enterrar la sencillez y calided de esta vida en rutinas y “ruidos”….
Publicado por Rosario Esplá en 15 de junio de 2012 at 6:57
gracias, acabo de aterrizar en el blog y me ha inundado esta brutal y necesaria llamada de atención. La ciencia también contribuye, desde sus avances, a uniformizar la vida. Yo también he sentido una punzada cuando he oído a mi alrededor esos comentarios… es una bendición ser conscientes de que los nómadas, como Neu, existen y de que todos deberíamos ser un poco nómadas.
Publicado por Esther en 15 de junio de 2012 at 7:03
Absolutamente precioso, me he emocionado muchísimo. Estoy embarazada de 21 semanas y por suerte me ha ido todo hasta ahora fenomenal, mi hijo es en principio sano fisicamente. Ha sido un post precioso, que fuerza y qué energía..gracias que la vida no es ni blanco ni negro, hay multitud de matices.
Saludos
Publicado por maremestra en 15 de junio de 2012 at 7:27
Qué bonito,Ibone,y qué cierto es que la diferencia es invisible.
Publicado por lamamacorchea en 15 de junio de 2012 at 9:29
Gracias!! Gran descubrimiento!
Publicado por Romina en 15 de junio de 2012 at 16:08
Gracias por conectarme con estas personas tan bonitas…. tengo una emoción que me infla el cuerpo y me hace sentir la frontera de mi piel por dentro. Queda raro, sí, pero éso es justo lo que siento…
Publicado por Carmen en 15 de junio de 2012 at 18:16
La salud no tiene garantía. Y si una tiene un bebé perfectamente sano y después padece una enfermedad o un accidente que lo quebranta física o psicológicamente? Las cosas de la vida son así…
Qué niño tan hermoso es Neu.
Publicado por Make Alvarez Errecalde en 15 de junio de 2012 at 19:29
Gracias Ibone por poner de un modo tan bello muchas de las cosas que siento. Deseando conocerte personalmente en mi próximo tiempo por aquellas hermosas tierras, te abraza. MAKE
Publicado por Nair en 16 de junio de 2012 at 16:21
Gracias por Escribir y compartir tu ternura y sencibilidad tan necesaria para este viaje de vida nomade…. en Silencio….aprendi mucho… saludos de Lima peru
Cariños
Nair
Publicado por Silvia Nicolás Cisneros en 16 de junio de 2012 at 19:25
Cierto, se toca el arte de la vida y el arte de vivir. Neu es un regalo para el mundo y este artículo otro para mí. Gracias Ibone.
Silvia
Publicado por Eugenia González Betancor en 17 de junio de 2012 at 23:16
Gracias otra vez. Ibone, leerte me sana.
Publicado por Obligar al sufrimiento « Ibone Olza en 25 de julio de 2012 at 17:31
[...] No será fácil, lo sé. Pero desde luego creo que es una trampa utilizar el argumento de “lo mucho que sufren estos niños y sus familias cuando les intervenimos” para defender la interrupción del embarazo por malformación congénita. Podemos en primer lugar ver que tienen que decir estas familias y sus niños. Yo de entrada he escuchado o leído dos cosas en estos días que me han hecho pensar. La primera ha sido este artículo publicado en la Pediatrics, la revista de la Academia Americana de Pediatria antesdeayer. Es el resultado de una investigación con familias que tienen un hijo o hija con trisomía 13 o 18, dos de las causas frecuentes para interrumpir la gestación. Los niños con esta alteración cromosómica tienen múltiples malformaciones, viven muy poco tiempo, y a sus madres se les suele decir en el embarazo que son bebés incompatibles con la vida. Pues bien, de los hijos de estas 272 familias a las que se les había anunciado semejante pronóstico fatal, lo de la incompatiblidad con la vida y lo de que morirían enseguida por tener trisomía completa 13 o 18, el ¡79% ! seguían vivos a los 4 años de vida. Pero lo más sorprendente de este estudio: ¡ el 97% de los padres y madres describían a sus hijos como niños o niñas felices! Y las familias afirmaban que su presencia enriquecía sus vidas y su vida de pareja independientemente de la duración de sus vidas. ¿Le parece sorprendente? A mi no tanto, porque como psiquiatra infantil y como madre he tenido la suerte de conocer a muchas familias que han aceptado a sus hijos diferentes y les han amado igualmente. (Algo de esto conté en mi entrada sobre Neu el nómada) [...]