Psicología del parto fisiológico

bmj openSe acaba de publicar este articulo que resumen nuestro trabajo de los últimos cuatro años dentro del proyecto europeo COST Birth (donde he tenido la suerte de dirigir este maravilloso equipo multidisciplinar, matronas y psicólogas, de varios países). Está en abierto, se puede leer y descargar gratuitamente aquí.

El principal hallazgo es que dar a luz de manera fisiológica es un intenso viaje psicológico muy transformador, que genera un crecimiento y poderío, o empoderamiento, la palabra de moda ahora. Es decir, que las mujeres que pueden vivir su parto desde la confianza en su cuerpo y con la atención de buenas matronas que comprenden la intensidad de esta experiencia y la protegen, salen reforzadas, sientiendose capaces de casi todo, mejor preparadas para iniciarse en la maternidad.

Confío en que este trabajo facilitará el cambio en la atención al parto que tantísimas profesionales están promoviendo. También nos ayuda a comprender mejor las experiencias y sentimientos de madres que no han tenido esos partos fisiológicos y respetados, podemos entender mejor cuanto se han perdido.

¡Difundid al máximo!

Repensar la lactancia

Ha pasado ya mucho tiempo desde que dejé de dar el pecho, años de aquellas experiencias con mis tres hijos que atesoro como algo de lo más maravilloso que me ha regalado la vida. Han pasado muchos años, pero he tenido la suerte de poder seguir aprendiendo de madres, bebés y niños y niñas, de seguir estudiando e investigando en torno a la lactancia materna.

Todo ello me hace darme cuenta de hasta que punto ha cambiado mi mirada sobre la lactancia y el amamantamiento. Muy lejos ya de la ignorancia con que terminé mi carrera de medicina, donde en seis años sólo dimos una clase sobre lactancia y dos o tres sobre biberones y fórmulas lácteas. He tenido que desaprender algunas cosas y desde ahí repensar la lactancia. He podido aprender, lo que inevitablemente también me hace ser consciente de lo poco que aún sabemos.

Me fascina todo lo que voy comprendiendo. La lactancia como acto neurobiológico central en el desarrollo de nuestra especie, nosotros los mamíferos humanos. La lactancia como motor de la evolución de nuestro cerebro social. La lactancia como herramienta fisiológica del vínculo afectivo. La lactancia como super poder femenino y maternal lógicamente más reprimido y perseguido en las sociedades más patriarcales. La lactancia como expresión máxima de amor, de entrega, de generosidad, de cuidado. La lactancia como guía, como consuelo, como diálogo, como abrazo… Y tantas cosas más, que cuanto más comprendo más me hacen pensar que la promoción actual de la lactancia es en muchos sentidos una pena, porque omite sistemáticamente la importancia de la salud mental materna. Porque se centra en promocionar los beneficios, o medicaliza las dificultades, sin reconocer la dimensión psicológica, emocional y relacional, con lo que lamentablemente favorece que algunas mujeres se sientan presionadas o poco o nada comprendidas en sus intentos por establecer la manera de nutrir satisfactoriamente a sus bebés.  Siento si la crítica escuece. Pero me frustra seguir escuchando a tantas madres con tantísimas dificultades para dar el pecho, con tanto dolor y angustia. Madres que a veces, cuando piden ayuda, sólo encuentran una mirada reduccionista que no ve mucho más allá de sus pezones o de la boquita de sus bebés, una mirada que no comprende que la lactancia se juega, sobre todo, en el cerebro de las madres, y se ve amenazada cuando falta confianza y comprensión.

Para difundir esta mirada y lo que he aprendido y comprendido hemos lanzado esta formación online en Lactancia Materna y Salud Mental, (acreditada por IBCLC), contando con un equipo de docentes excepcionales. Aquí centro mis esfuerzos ultimamente, en formar y compartir conocimientos: docencia, investigación, divulgación. En ir creando redes de profesionales, cada vez más numerosas, comprometidos e implicados con la construcción de una sociedad que honre a las madres en vez de dividirlas, enfrentarlas y culpabilizarlas. Una tarea que, aunque a veces me agota, me ayuda a confiar en que vamos por el buen camino.

 

Un premio en la India

Foto 2 premio MarcéIr a la India a recoger un premio es de esas cosas que sólo suceden una vez en la vida, como mucho. Desde que regresamos, hace casi dos semanas, llevo pensando en compartir aquí la experiencia, con todos los que me leéis y seguís. Aun no encuentro las palabras. ¿Cómo decirlo? Ha sido precioso, increíble, un subidón, un regalo, una maravilla. Tan intenso y redondo todo que manifiesto mi extrañeza por las sorpresas que a veces nos trae la vida. Si, he vuelto maravillada y un poco perpleja. Recibir tanto reconocimiento de gente de todo el mundo, y sobre todo de gente que trabaja tan bien allí, en la India, ha sido único. A ratos sentía que era como si alguien, en algun lugar del Universo, nos estuviera señalando el camino: seguid así.

Foto 1 premio MarcéNos han dado el premio por nuestro esfuerzo en formar en salud mental perinatal y, especialmente, por hacer la formación lo más accesible posible a todas nuestras alumnas, muchas de las cuales residen en países más pobres de toda Latinoamérica. Alumnas que, en muchos casos son profesionales expertas, que trabajan y se vuelcan en la ayuda a madres, embarazadas, bebés, familias en lugares donde las circunstancias son tremendamente adversas, con pobreza, violencia, o exclusión. Mujeres en su mayoría que hacen un esfuerzo increíble por formarse para poder ayudar mejor a otras madres. El premio es para ellas.

davEl Congreso de la Sociedad Marcé en Bangalore ha sido muy interesante. Éramos más de 600 asistentes, la mitad de India, el resto de todos los lugares del mundo casi. Me ha impresionado el cuidado con que se ha organizado cada detalle, los rituales sencillos y profundos con que se iniciaba cada sesión, siempre precedidas de un poema de autores como Tagore u otros poetas indios dedicados a las madres o a los bebés. Las flores, el respeto, los saris de las mujeres, la elegancia innata, las telas, los colores, las ceremonias orgánicas, todo fluía.

Lo que está aconteciendo a nivel global con la salud mental materna es emocionante. Empieza a aumentar la conciencia, cada vez más gente lo tiene clarísimo. La evidencia de que la prevención en salud , tanto física como mental, empieza en el útero es enorme e impactante. Se reconoce la violencia obstétrica, se apuesta por la prevención, se insiste en la necesidad de buscar tratamientos sostenibles y respetuosos para las madres de todo el mundo que sufren en el inicio de la maternidad. Todo ese conocimiento reciente lo vamos añadiendo a nuestra formación en Salud Mental Perinatal y lo iremos compartiendo en nuestro blog, poco a poco.

42743605_2706094862948059_3108889064774828032_nUno de los mejores momentos de nuestro viaje fue la visita a NIMHANS y su hospital psiquátrico. En el se encuentra la primera unidad de hospitalización psiquiátrica madre bebé de la India. Un lugar donde pueden ingresar madres con psicosis puerperales u otros trastornos graves del posparto, con sus bebés, y tambien acompañadas de su propia madre, suegra u otra mujer de su familia, para recibir un tratamiento psiquiátrico que además es holístico e integral.

También el centro de investigación sobre yoga terapeútico me dejó impactada y con la sensación de que tenemos muchísimo que aprender de ellos, los indios, que integran su tradición milenaria y holística con la neurociencia moderna de manera admirable.

Tantas anécdotas, tantos aprendizajes, tanta gente preciosa que hemos conocido…¡no me cabe en una entrada de este blog! Os dejo con algunas imágenes y sobre todo con mi agradecimiento para  con todas y todos vosotros: NAMASTÉ.

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Cuestiones abiertas sobre la gestación subrogada

Se acaba de publicar el nuevo número de la Revista Internacional de Éticas Aplicadas Dilemata dedicado de forma monográfica al debate sobre la gestación subrogada. En el se incluye mi artículo: “Los aspectos médicos de la gestación subrogada desde una perspectiva holística y feminista“. El número entero se puede leer de forma gratuita online y/o descargar aquí:
Añadir que acabo de regresar de Bangalore, India, donde he participado en el congreso de salud mental perinatal de la Sociedad Marcé Internacioal, que ha sido super interesante. Curiosamente y a pesar de ser en India, la única presentación en el programa sobre subrogación fue la mía. Pregunté a unas cuantas ginecólogas y psiquiatras indias al respecto. Me decían que la situación es tremenda e invisible, ya que estas mujeres gestan en el anonimato absoluto. De hecho las ginecólogas se han quejado por que se les pide que la historia clínica del embarazo se haga a nombre de la mujer que va a quedarse con el bebé y no de la que lo gesta, lo que conlleva falsedad documental. Por lo visto es habitual que muchas repitan varias veces, es decir, se convierte en una forma de empleo. Una ginecóloga me contaba que recientemente atendió a una madre que estaba en su tercer embarazo surrogado, en los dos anteriores habia tenido cesárea programada y en este vieron que tenia placenta acreta, lo que conlleva riesgo alto de perder el útero en el parto o cesárea..La ginecóloga me contaba indignada que encima ese bebé iba para una pareja, el profesor universitario y ella una mujer qe no quería pasar por el embarazo para no perder la figura. El caso es que nadie sigue a estas mujeres en posparto y no hay ningun dato fiable sobre la probable morbilidad psiquica posnatal…
Bueno,os animo a leer el número entero de la revista y comentarlo. En una próxima entrada os contaré más sobre mi viaje a India.
Namaste!

Los bebés sí recuerdan

La carta de Irene Montero y Pablo Iglesias agradeciendo a enfermeras, pediatras, familia, amigos y compañeros el cariño y los cuidados que han recibido sus bebés prematuros me emocionó mucho. Trabajé durante unos años como psiquiatra perinatal en Neonatología y uno de mis hijos pasó en una UCIn sus primeros días de vida. Me alegra que Leo y Manuel salgan adelante y saber que tienen hermanos de leche tanto como ser parte de la maravillosa y, para mi, revolucionaria transformación que está aconteciendo en los servicios de neonatología, donde ya se reconoce la importancia de la no separación de la madre y del contacto piel con piel para la supervivencia de los más pequeños.

Sin embargo, en esa carta tan preciosa, había una afirmación que me parece oportuno matizar:

Dicen que la amnesia infantil hace que olvidemos todo lo que vivimos en nuestros primeros años. Nos alegra que Leo y Manuel nunca recuerden los tubos o los electrodos que les acompañaron en la unidad de cuidados intensivos, que olviden los sonidos de los monitores que medían su ritmo cardiaco y su respiración.

Los bebés sí recuerdan. Todo lo vivido al nacer y los primeros meses de vida queda profundamente grabado en la memoria. Lo que pasa es que la memoria de los bebés es corporal y no verbal. Se recuerda en la piel y con el cuerpo. Lo vivido en ese período que va desde la concepción hasta la adquisición del lenguaje en cierto modo condiciona quienes somos, ya que ahí se construyen los pilares del vínculo, con la madre y el padre primero y con el resto de familiares después. Nuestra manera de ser, de estar y ver la vida, viene en buena parte de ese lugar remoto.

Acabo de recibir este precioso regalo de mi amiga la psicóloga griega Olga Gouni: el libro  100 años de Psicología Prenatal (está en inglés: Prenatal Psychology 100 years: a journey in decoding how our prenatal experience shapes who we become). Recoge magníficamente todo ese conocimiento que, en cierto sentido, inauguró Otto Rank con su libro “El trauma del nacimiento” publicado en 1924. Conocimiento que es básico además para poder prevenir o tratar las secuelas del sufrimiento en esa época temprana de la vida.

Es una pena que como sociedad neguemos la memoria de los bebés. Llevo años en esta cruzada como psiquiatra infantil intentando que todos, pero más aun los profesionales, reconozcan que los bebés sienten, escuchan, comunican, padecen, aprenden, recuerdan, dan. Son y están. Sufren brutalmente cuando esto se niega al extremo, como sucede en el caso de la mal llamada gestación subrogada.

Los bebés necesitan ser tenidos en cuenta, que se les hable, que se les explique, que se les escuche. En las Unidades de Neonatología son necesarias las psicólogas y los profesionales de la salud mental perinatal. Para contener, para traducir, para comprender, para reconocer que sí queda una memoria, para facilitar que los vínculos en situaciones tan frágiles y a veces devastadoras como es la prematuridad extrema se construyan con oxitocina y amor, valga la redundancia.

Necesitamos nombres nuevos, de Noviolet Bulawayo

Compré Necesitamos nombres nuevos en mayo, en la feria del libro de Madrid. Noviolet Bulawayo, la autora, es de Zimbabwe, así que decidí reservarlo para leerlo este verano. Ha sido mi lectura en este viaje maravilloso. Y ahora que lo he terminado no puedo quitármelos de la cabeza, de hecho he soñado ya varias noches con todos ellos: Darling, Sabediós, Bastardo, Chipo (tan pequeña y ya embarazada), Sbho y Stina. Esa pandilla de chavales en ese país africano, que Darling tiene que dejar cuando se va con su tía Fostalina a América. En esta deslumbrante novela está casi todo: el tránsito adolescente pero también todas las otras pérdidas y muy especialmente las de las personas migrantes. Tan bien narrado todo que te quedas pensando que es ridículo intentar escribir algo cuando hay gente como esta Noviolet tan extraordinariamente dotada para ello. Un libro repleto de esa caótica, espléndida y luminosa vida africana que hace que nuestra acomodada vida occidental me parezca ahora un triste sucedáneo.

Necesitamos nombres nuevos: el título es el de uno de los relatos más estremecedores del libro. Me ha recordado a otra joya que leí esta primavera: Pequeño país, de Gael Fayé, que cuenta también la vida de un grupo de chavales en Burundi cuando acontece el genocidio ruandés.

Esta reseña lo explica muy bien: Necesitamos nombres nuevos  y necesitamos más libros como este. Necesario como pocos. Y yo, enganchada definitivamente a Africa, voy a ver que puedo leer ahora…¡Se aceptan sugerencias!

 

 

Las matronas de Zimbabue, contra la violencia obstétrica

Ginny Liff es una obstetra británica que ha pasado su vida trabajando en Zimbabue. Dice Ginny que el año pasado, cuando me escuchó hablar de la psicología del parto y de la violencia obstétrica en las charlas que dí en Harare gracias a The Friendship Bench (y que conté aquí) algo en ella cambió. Decidió que iba intentar difundir esos conocimientos par erradicar el maltrato en el parto. Conoció entonces a las matronas que llevan en este país la White Ribbon Alliance y juntas pensaron que podían hacer. Ginny consiguió algo de financiación en Reino Unido y en enero empezaron a impartir una formación para matronas en “Respecftul Maternity Care”, es decir, en atención respetuosa a la maternidad.

Reunieron al grupo de matronas cada dos semanas.  Empezaron con un cuestionario en el que les preguntaban como trataban a las madres: la mayoría dijeron que muy bien. Luego les mostraron un video que habían grabado ellas mismas con un grupo de madres recientes que  contaban sus experiencias en el parto. Muchas hablaban abiertamente del maltrato que habían sufrido. Tras lo cual comenzaron a darles bibliografía  para lograr dos objetivos básicos: que las mujeres pudieran parir en la postura que les diera la gana, y que pudieran estar en todo momento acompañadas por quien ellas eligieran.

Además, les animaron  a llevar un diario de campo, en el que cada una iría apuntando las situaciones que encontraran en su trabajo cotidiano. En las siguientes reuniones las matronas comentaban los diarios en el grupo. Una contaba: “llegó una madre cuyo bebé había fallecido antes de nacer. Antes yo le hubiera gritado: ¡¿Porqué no viniste antes?! Esta vez se lo pude preguntar sin gritar“.

A lo largo de estos siete meses las matronas han seguido trabajando duro para promover el cambio. Está habiendo un efecto contagio, y ya hay muchas otras que se quieren apuntar a la formación.

Ginny me convenció para volver a Harare. El sábado participé en la jornada del Asociación de Ginecólogos y Obstetras de Zimbabue monográfica sobre los cuidados centrados en la mujer. Hoy he impartido una jornada exclusiva para todas estas matronas.

Ha sido intenso y bonito. Mucho trabajo, muchas experiencias que necesitan compartir. El sufrimiento que acarrean motivado muchas veces por la falta de recursos. La mortalidad materna aqui es muy elevada. La  edad media de las madres para tener el primer hijo lo dice todo: 19 años.

Para mi lo mágico sigue siendo el enorme poder de transformar la realidad que tenemos las mujeres. La cadena es infinita. Veo tantos lugares donde una sola persona dice “voy a hacer algo para erradicar el maltrato en el parto” y se pone a ello…Entre todas lo vamos logrando. Es esperanzador, necesario, mágico.

Podría contar muchas historias pero…estoy agotada. Un abrazo desde Harare.

Premio Fundación White Swan

Nos sentimos honradas y muy agradecidas por el (2º) Premio de Educación en Salud Mental Perinatal, concedido a nuestro Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal por la White Swan Foundation y the International Marcé Society.
Este premio reconoce el trabajo pionero de instituciones que promueven la sensibilización en salud mental perinatal mediante una formación innovadora. También está enfocado a modelos con el potencial de repercutir positivamente en países de bajo y medio nivel de ingresos.
La entrega de los premios se hará en el marco del Congreso 2018 que se celebrará en Bangalore (India). Seguiremos trabajando con entusiasmo renovado por la salud mental de las madres, bebés y familias y por continuar a la altura de este premio. ¡Mil gracias!

Amamantar es amar

IMG_8563Amamantar es amar. Hacerlo durante años conlleva una profundidad en la experiencia del amor maternal difícil de explicar y transmitir. Las madres que lo hemos vivido así no solemos reveindicar la lactancia porque proteja de enfermedades o mejora el desarrollo neurocognitivo, no. Eso sería como decir que hacer el amor es bueno porque disminuye el estrés, un reduccionismo impensable para quien se entrega a la relación amorosa con toda el alma.

IMG_8564Amamantar durante años significa criar con miles, millones de abrazos, besos y caricias. Así se desarrolla una relación íntima, entrañable, segura. Estos niños y niñas construyen su personalidad desde ahí, desde la piel y el bienestar, desde la confianza que da haber vivido el cuerpo materno como un hogar durante la primera infancia.  Y sí, su sistema oxitocinérgico se desarrolla  de otra manera, aunque eso todavía está poco investigado.

IMG_8568Mi amiga Azucena me regala estas imágenes amamantando a su hijo Bastian, que pronto cumplirá cinco años. Me parecen muy bellas, emocionantes y valientes. Azu ya amamantó a Wanda, su primera hija, durante años y conoce bien la riqueza de experiencias que aporta de la lactancia.  Pese a ello, en esta segunda lactancia también ha tenido que enfrentarse a críticas y sugerencias de que destetara ya a su hijo. Esas críticas inevitablemente provienen de quien no tuvo la oportunidad de ser amamantado durante años por su madre ni ha podido vivir una lactancia prolongada con sus hijos o conocer de cerca la experiencia. Son prejuicios de quien piensa o teme que el placer y el amor puedan ser excesivos para la salud o dañinos y perjudiciales para el desarrollo humano. Nada más lejos de la realidad: la lactancia es el fundamento de la vida, como recoge este año el eslogan de esta  Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Gracias Azucena por este regalo hermoso.

Cerrado por vacaciones

Recuperar la alegría. Celebrar su tímido pero imparable regreso. Dormir a pierna suelta. Oler la tierra al atardecer. Sonreír a los girasoles. Nadar a diario en un río, o en varios. Leer. Dejar las redes. Sufrir un poco menos. Ver tres crías de jabalíes en medio de la noche y, después, un tejón. Saludar a otras mamíferas.

Aceptar que todo cambia y que no me es posible cuidar tantas relaciones. Mandar abrazos en la distancia, en secreto y con todo el alma. Sin despedidas, hasta que la vida nos vuelva a cruzar.

Matar moscas y preguntarme quien soy yo para ejecutar insectos. Soñar nítidamente. Regar un huerto y descubrir que las acelgas cuando crecen parecen carnívoras. Observar las montañas.

Con silencio en la mirada.