África

Vuelvo de África y al escribirlo pienso que en realidad sigo allí, o al menos eso deseo. Hoy soñaba con que fuera posible hacer un peculiar trasvase: que todos los habitantes de Europa nos trasladáramos a residir en África una temporada larga, y todos los residentes en África vinieran mientras tanto a habitar esta Europa. Como me gustaría ese intercambio, pienso. Qué bien nos vendría a ambas partes. Cuánto tendríamos que agudizar nuestro ingenio, cuánto sanaríamos, cuánto aprenderíamos…

Vuelvo de África con la mirada cambiada y sintiendo agradecimiento. Visto desde allí me parece un disparate el discurso colectivo que nos traemos aquí con la supuesta crisis económica. Despilfarro, opulencia, abundancia, egoísmo: esa es nuestra realidad hoy por hoy. De eso tendríamos que estar hablando, de como derrochamos y oprimimos a otros pueblos. La crisis si la hay desde luego es más moral y ecológica que económica.

Vuelvo de África y me quedo callada. Agradecida y silenciosa pienso en la luz y la alegría, los animales pero sobre todo los árboles africanos. Inmensos y acogedores. La basura desperdigada, las calles levantadas, las chozas, la luz, el brillo en las miradas, las sonrisas, la pobreza que no deseo idealizar en absoluto y sin embargo a veces pienso que los pobres de verdad somos nosotros. La gente detenida conversando, bajo los árboles, mirando, los niños jugando. No idealizar, me repito, y sin embargo deseo volver y permanecer allí. ¿Porqué no pueden tener el mismo pasaporte que yo todas esas personas?¿Acaso no merecen los mismos derechos?¿Porqué les maltratamos tan severamente cuando llegan a Europa?

Me siento privilegiada por haber podido regresar a África. Y agradezco sobre todo que haya aquí personas como las de Fundación Raíces que dedican todo su tiempo a ayudar a las personas que llegan de África en condiciones tan precarias. Va para ellos y ellas…

5 comments

  1. Creo que en ese trasvase del que hablas los beneficiados seríamos nosotros. He viajado varias veces por diferentes zonas de África y también yo he aprendido mucho. Se aprende viajando. Una asignatura para nuestros chavales sería la que mi pareja y yo llevamos a cabo con nuestros hijos: a los dieciséis o diecisiete años un macuto y un mínimo de dinero imprescindible para poder comer, dormir y moverse del mismo modo que lo hacen en los países que hemos situado en el “tercer mundo”, Ese si que sería un buen aprendizaje. Seríamos más tolerantes, más abiertos, más solidarios y más austeros..

    Entré en tu blog por casualidad, tengo una nieta cuyos padres van, en su relación con ella, por un camino muy cercano a lo que tu defiendes, así que me suscribí. Más aprendizaje.

    Un saludo
    Victoria

  2. Me encanta tu blog, como escribes y tus ideas (aunque no siempre coincida con ellas jaja) así que desde mi humilde opinión me gustaría pedirte que no contribuyas a esa idea que circula por el mundo que habla de África como si fuera un país. África tiene 54 países, todos diferentes entre sí e incluso entre ellos mismos. Al acabar de leer tu entrada no se a cual has ido tu.

    A veces yo también caigo en ese error, y tengo que recordarme a mí misma lo mismo que, desde el cariño, a ti pido ahora. Espero que no te moleste.

    Un abrazo

  3. Por nuestra parte creo que es cuestión de miedo y por ello nos aferramos a lo material mientras nos vaciamos de valores y sentimientos. Tenemos una falsa seguridad que antes o después acaba pasándonos factura.

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