¿Ciencias o letras?

Probablemente haya sido una de las disyuntivas más absurdas de mi vida: elegir entre ciencias o letras. Tremenda decisión. Con quince años tenías que elegir por donde seguías el bachillerato, el BUP de la época. Si elegías ciencias estudiabas sobre todo física, química, biología, matemáticas y geología. Si elegías letras dabas literatura, latín, griego, arte; además de las pocas asignaturas comunes a ambas opciones.

Para mi aquello fue un terrible dilema. Me fascinaba la biología y amaba la literatura. Detestaba la física y no se me daban bien las matemáticas. Como dudaba entre ser médica o periodista parecía claro que sólo podía elegir ciencias. Todo el mundo te lo repetía: elegir letras “te cerraba más puertas”.

Para ser médica sólo podías elegir ciencias. Ahora, varias décadas después aquello me sigue pareciendo un craso error de sistema. Sinceramente, creo que a los futuros médicos les vendría mucho mejor saber de literatura que de física o matemáticas. De hecho si hay un lugar donde se pueda aprender sobre empatía y sufrimiento es en las novelas.  Tener que renunciar a la literatura para poder ser médica probablemente fue la primera de las renuncias. A los médicos se nos enseña de mil maneras, casi siempre silenciosa e invisiblemente, a renunciar  a muchas de nuestros emociones, a reprimirlas o a negarlas, cuando resulta que son una herramienta fundamental de nuestro trabajo.

El año anterior a aquella decisión también tuve que elegir malamente entre informática o plástica, u otras dos asignaturas cuyo nombre ni recuerdo. La misma cantinela: la informática nos iba a abrir más puertas. Resulta cómico ahora al recordar que eramos tres alumnos por cada ordenador (un ZX-Spectrum) y que en todo el curso aprendimos una sola cosa: programar el ordenador para que se llenara la pantalla de asteriscos sin tener que estar dándole a la tecla constantemente. Pasé todo el curso envidiando a los poquísimos compañeros que habían optado por plástica. Pintaron sobre todo tipo de superficies: cerámica, tela, y lo pasaron en grande.

Si en aquellos tiempos la presión para estudiar asignaturas “científicas e útiles” ya la sentíamos ahora debe de ser infinitamente peor. Los buenos estudiantes que optan por las letras son muy cuestionados, como si para muchos fuese una pérdida que un buen alumno o alumna quiera estudiar humanidades. Así nos va.

Ahora mis hijos y yo vamos viendo a trozos el documental La Educación prohibida, que es un buen punto de partida para debatir sobre la educación. Os lo recomiendo.

http://www.educacionprohibida.com/

9 comments

  1. No puedo estar más de acuerdo, siempre lo he pensado. Yo opté por Ciencias puesto que era y soy una apasionada de Biología, pero Matemáticas y Física no son para mí. Esto sé juntó con que las dos asignaturas las daba el mismo profesor, un tipo que sólo daba la “lección” sin importarle si se entendía, indicando que “si no llevábamos base” era nuestro problema… resultado: suspenso general en sus asignaturas :(((.

  2. Aquí tu amiga mañanera, encantada siempre de leerte, totalmente de acuerdo. Yo escogí letras porque las matemáticas y la química no me gustaban y luego, paradojas del destino, hice enfermería porque se proyectó un Hospital comarcal donde vivo. Me tocó la lotería, tuve una buena formación en letras y la literatura me ha servido muchísimo en la vida, ha sido lo mejor, me convirtió en una devoradora de libros y la enfermería me descubrió los niños, la lactancia y ello cambió mi maternidad y el sentido de mi vida- lo sabes-. Pero no puede ser que haya sido medio suerte……¿y mi hijo? ¿qué futuro podrá elegir?

  3. Ibone, por primera vez no estoy de acuerdo contigo :)
    Como persona de ciencias y aprendiz de filósofa que soy estoy de acuerdo en parte de lo que dices, haría falta repensar el asunto y que nos planteásemos cuáles son las necesidades reales de las personas.
    Sin embargo, creo que hay cosas que es necesario conocer para ejercer algunas profesiones. Concretamente, en el caso de la medicina que mencionas, creo que hay una importante carencia de conocimiento matemático, al menos en cuestiones estadísticas. Para poder ofrecer una atención médica de calidad es necesario estar al día en investigación científica y eso implica tener ciertas nociones de estadística y tratamiento de datos. La mayoría de trabajos científicos en medicina tienen graves carencias en este sentido y es importante que se subsane porque está en juego la salud de las personas. Por desgracia y como bien sabes, la evidencia científica es la gran ausente en demasiados protocolos médicos y esto ocurre por falta de interés y conocimientos acerca del método científico por parte de muchos médicos.
    No entraré aquí a valorar el documental porque me extendería demasiado y creo que no es el momento ni el lugar, sólo comentaré que encuentro grandes lagunas en él.

    Un abrazo y gracias por seguir al pie del cañón

  4. Yo tuve que elegir a los 14, en lo que antes se llamaba Bachiller Superior. Elegí Letras, me encantaban las lenguas, las muertas y las vivas, y la filosofía. El profesor de Ciencias Naturales, sistemáticamente, cuando me sacaba para preguntarme sobre un tema me decía: “De letras o de ciencias…. tu eres de letras, ¿verdad?…… el que vale, a ciencias, el que no, a letras”. Durante dos años siguió diciéndome lo mismo, textual, todavía recuerdo su voz machacona y como hablando entre dientes. Era veterinario y le llamábamos el mataburros, ahí nos desquitábamos un poco de todas sus peculiaridades.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con Marta. Como matemática y como científica considero que las matemáticas y sobretodo la estadística son muy importantes en muchos campos y el de la medicina es uno de ellos. Con esto no quiero decir que las letras no sean importantes, habría que repasar los currículums de muchas profesiones. Otro tema sería cómo se imparten estas asignaturas de matemáticas que hace que no gusten (porque no se entienden, me atrevería a decir), pero eso no le quita importancia a la materia.

    Respecto al documental todavía no puedo opinar, estoy pendiente de verlo.

  6. Una disyuntiva tan penosa como el bipartidismo… como si la vida sólo pudiera entenderse desde dos ventanas. ¿Y vivirla, qué?
    La OMS en 1993 propuso estas “Habilidades para la Vida” de las que la educación debería ocuparse: Capacidad para tomar decisiones, resolver problemas, pensar de forma crítica y creativa, comunicarse afectivamente, capacidad para establecer y mantener relaciones interpersonales, conocerse a una misma, empatía, capacidad para manejar la propias emociones y la tensión y el estrés, entre otras.
    Todo esto de qué es, ¿de ciencias o de letras?
    ¿Cuidar a la abuela, arreglar una lámpara, cocinar, participar bien en una reunión de vecinos para temas de dinero, organizar un viaje, qué es, de ciencias o de letras?
    ¿No se ha dado demasiada importancia a los contenidos y encima parcelados?
    En la vida profesional, creo que también necesitamos ser un poco de todo. ¿Por qué especializar tanto los saberes? Lo más interesante -dicen- ocurre en los bordes y en los mestizajes.

    Mañana domingo 4 de nov. a las 17 h hay una proyección abierta en Vitoria del documental… ¡espero verlo allí!
    Creo que estos videos de la Fundación educativa Pestalozzi en Ecuador son también muy inspiradores: http://vimeo.com/4211517, http://vimeo.com/4211978 y http://vimeo.com/4351996.

  7. De acuerdo, el documental tiene lagunas; pero es un punto de partida estupendo para reflexionar y debatir. Además, creo que es solo una primera parte, que no está completo y acabado, pese a lo largo que resulta.
    La escuela es un reflejo del pensamiento oficial que subyace en la sociedad, y la anécdota que comenta Ibone nos muestra esa constante dicotomía separatista: o eliges una cosa o eliges la otra, blanco o negro, listo o tonto, izquierda o derecha, o estás conmigo o estás contra mí… Separar en vez de unir. Creo que la vida es más rica y compleja, con muchas más gamas, en la que se dan a la vez cosas aparentemente opuestas o contradictorias. Precisamente el periodo en el que criamos y amamantamos a nuestr*s hij*s se nos presenta claramente contradictorio, todo se da a la vez, sin separación alguna: la felicidad inmensa y la profunda tristeza, no tener tiempo para nada y pérdida de la actividad, compañía constante y soledad tremenda…

  8. Yo no tuve esa disyuntiva, desde luego, quería ser médico, pero seguí disfrutando con la lectura, la histoira del arte y la fislosofía, al igual que lo hago con la astrofísica , la musicología o las lecturas en otros idiomas. escogí ciencias, pero no renuncié a las letras. Claro que las letras son imprescindibles para la medicina, al igual que las ciencias; despue´s de muchos años, lo realmente imprescindible para la medicina 8me dedico a la pediatría) es el contacto diario con los niños y sus familias de los que diariamente aprendo tanto o mas que con las ciencias y las letras.

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