Matanzas de inocentes

Francisco_de_Goya,_Saturno_devorando_a_su_hijo_(1819-1823)Tantos niños y niñas muriendo asesinados por sus padres o madres en las últimas semanas en este país…Se me encoge el corazón y me pregunto porqué esta crisis no es una urgencia, porqué no debatimos sobre que está pasando con la crianza en nuestro entorno, con las parejas que se rompen, con los destrozos de la terrorífica educación emocional vigente. Me niego a aceptar que estas muertes sean inevitables.

En las guardias que hago como psiquiatra, uno de los motivos más frecuente de consulta  en Urgencias son los intentos de suicidio. Muy a menudo la razón que ha desencadenado la tentativa autolítica es una ruptura sentimental: te deja tu pareja y te quieres morir. Un clásico. ¿Es inevitable sentirse así de mal? No lo creo en absoluto. Pienso que ese sentimiento tan doloroso casi siempre tiene que ver sobre todo con una lamentable educación recibida que hace pensar que el amor tiene que durar toda una vida y que fuera de la pareja no hay vida (como prueba la terrible pregunta de si has rehecho ya tu vida que todo el mundo te suele hacer tras una separación o divorcio). Una educación patriarcal muy perjudicial que te enseña que quien te ama deseara estar contigo siempre y que si un día deja de desearte sexualmente es porque algo has, habéis hecho mal. Casi nadie explica en las escuelas la fisiología del deseo ni nada parecido, claro, y así nos va. Hay infinitas maneras de amar y ser amado, pero eso apenas se enseña ni se nombra.

Lo peor es cuando en medio de ese doloroso corazón partido la rabia se desplaza hacia el o la ex-. Son las ganas de hacerle daño, mucho daño, darle donde más le duela. “Si yo sufro que ella o el sufra también, para siempre, de por vida“. “Como yo pienso que este dolor nunca se me va a pasar y como nadie me acompaña ni me ayuda a superar este dolor comienzo a pensar en cómo hacerle más daño a mi ex-“. Hasta llegar al mayor horror: asesinar a los propios hijos, tal vez suicidándose después. La maté porqué era mía, los maté porque eran míos.

¿Porqué no pensamos  más en cómo prevenir estas muertes? ¿Porqué no invertir muchísimo más en prevención? En educación emocional, sexual, sentimental. En  servicios de apoyo real a personas que atraviesan una ruptura sentimental y a menudo sólo encuentran refugio en el alcohol o las drogas. En mediación familiar. En explicar a madres y padres que sus hijos e hijas les necesitan a los dos por igual. En terapias.

No soy ninguna experta en la materia, no sé de prevenir violencia de género ni de los mecanismos tan complejos que a veces desencadenan la tragedia. Pero creo que hay cosas sencillas que tal vez todos podemos hacer, sobre todo si un o una familiar, amigo-a, compañero de trabajo o vecina, atraviesa una ruptura sentimental con hijos de por medio. Estar disponibles, ofrecer escucha, ayuda real. Sostener, escuchar, acompañar. Preguntar como se siente, hacerle ver que si nos dejan de amar o desear o si dejamos de amar o desear, no somos malos, el otro u otra tampoco lo es. Ir más allá. Proteger, cuidar. Ofrecer acompañamiento, ayuda real con los niños. Decir cosas como: puedo quedarme cuidando a tus hijos o hijas, o acompañarte si te encuentras fatal. O bien si te dan ganas de matarte o matar a alguién pide ayuda, vete a urgencias, busca quien te escuche, no estés solo-a…No lo hagas. Es normal sufrir porque nadie te enseñó a afrontar el desamor cuando llega, pero todo pasará, tu vida vale más que todo esto, y la de tus hijos o hijas o la de tu ex igualmente. Su vida no es tuya, por mucho que tu seas su padre o su madre. Escuchar entendiendo que cada ruptura sentimental tiene no dos, sino infinitas versiones. Ayudar a los padres o madres a buscar ayuda profesional especializada, efectiva y real.

Expertas, expertos: ¿qué más podemos hacer?

Fundación ANAR

4 comments

  1. No sé qué más podemos hacer. No soy una experta. Pero sé que apenas hacemos nada. He estado trabajando en una asociación con niños en riesgo social, derivados de los servicios sociales. Yo era pedagoga, así que NO tenía acceso a la parte más terapéutica, que la realizaba una psicóloga. No estaba en absoluto de acuerdo con la pedagogía cohercitiva y punitiva por la que apostaban y desde luego no la seguía. Niños y niñas que recibían poco amor y menos respeto, de su casa, del colegio, sospecho que nosotros ofrecíamos más de lo mismo. En las cortas, pero continuas conversaciones con los padres que yo tenía, veía lo aliviados que se sentían cuando les decía que no tenían que castigarlos todas las Navidades por haber suspendido y que podían abrazarlos igual….algo que me trajo más de una discusión con la psicóloga y la directora. Los padres acudían y pedían ayuda, pedían ayuda con sus hijos y con ellos mismos, y la ayuda, si la recibían no era eficaz, xq seguramente la necesidad era mucho más profunda que aliviar el síntoma de la enfermedad familiar (social ¿?) en las conductas de sus hijos. Tiempo después de dejar mi puesto allí en una de las familias que acudían, dos hermanos murieron a manos de la pareja de su madre, mientras ésta trabajaba. El hombre a tratamiento psiquiátrico, que le acaban de cambiar, con unas habilidades muy limitadas y a cargo de dos gemelos preadolescentes “muy movidos” cuyas necesidades habían sido muy poco respetadas ¿qué comportamiento se espera a cambio!? La madre con muchos problemas de amor hacia sí misma y hacia sus hijos, que los quería, sí, pero no era capaz de reencontrar ese amor, no los trataba bien. Pero no mucho peor de lo que observo a diario, y siempre que lo observo me pregunto cuantos deterioros inducidos ha sufrido la relación de esos padres con sus hijos:separaciones al nacer, llantos no atendidos, lactancias mal asesoradas, recomendaciones de castigos varios, mujeres-madres absolutamente agotadas. Esa madre pidió ayuda, a profesionales y no obtuvo la que necesitó. Sus hijos ya no están y ella está en la cárcel. La pregunta que hace hoy Ibone Olza, me la hago muy a menudo desde hace mucho tiempo. Un abrazo y mil gracias por todo lo bueno que aportas.

  2. Cuánto daño hace la creencia en la media naranja, en que quien bien te quiere te hará llorar, que por amor hay que sufrir, padecer y luchar, hay tanto por hacer y educar. Comenzando por una misma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s