Criar despacio

Articulo original publicado en Kireei 

Joaquín-Sorolla-Madre-e-hijoEntre las tres y las cuatro de la madrugada, cuando la noche es más oscura y todavía no se intuye el amanecer, es cuando se producen la mayoría de los nacimientos. Así se comprobó en un estudio que analizó la hora del nacimiento en más de medio millón (601222 para ser exactos) de partos espontáneos en el Reino Unido a principios de los años sesenta. La hora en que más niños y niñas nacieron fue entre las tres y las cuatro de la madrugada, una hora en que lo natural es que la mujer se  encuentre en un ambiente tranquilo y protegido y en un estado emocional sosegado y adormecido, concluyeron los autores del estudio (1). Claro que eran otros tiempos, antes de que las prisas y el miedo dominaran los partos y gobernaran los paritorios. En la actualidad son poquísimos los bebés que van a poder beneficiarse de un parto espontáneo y respetado. Cada vez se extrae antes del útero a los bebés. Bajo argumentos variopintos se inducen partos y programan cesáreas sin urgencia médica la mayoría de las veces, desde la disparatada idea de que “total, el bebé ya está formado, mejor lo sacamos ahora que ya no tiene nada que hacer ahí”. Se decide la fecha del parto en función de agendas totalmente ajenas a las necesidades del bebé. El recién nacido llega al mundo con un mensaje de recibimiento: “no hay tiempo que perder”.

Craso error, el parto lo inicia el bebé cuando está listo para nacer y lo que más cambia en los últimos días del embarazo es precisamente su cerebro (¡y el de su madre que se va preparando para la más intensa experiencia amorosa!). La madurez cerebral y neurológica de los recién nacidos a término en partos espontáneos es bastante mayor que la de los extraídos dos o tres semanas antes… Pero este ejemplo ilustra muy bien como la prisa y la impaciencia se han impuesto en nuestras vidas incluso antes de nacer, y lo difícil por no decir imposible que resulta ya respetar los ritmos de nuestra naturaleza en toda la crianza. Gloria Lemay, matrona canadiense, lo explica muy bien cuando dice: “Atender partos es como cultivar rosas.  Tienes que maravillarte ante las que se acaban de abrir y florecen con el primer beso del sol pero nunca intentarías tirar de los pétalos de los capullos cerrados para forzarles a florecer cuando a ti te conviene”. Tal vez esa imagen del destrozo que sería intentar abrir a la fuerza un capullo de rosa nos pueda ayudar a entender porque son tan perjudiciales las prisas, no sólo en los partos sino en todo el desarrollo de nuestras criaturas.

Si el embarazo y el parto están gobernados por el calendario y el reloj, respectivamente, los meses que siguen al nacimiento suelen estar a su vez dirigidos por otro artilugio: la báscula. Los gramos que gane el bebé en las primeras semanas y meses suelen servir para poner la nota como si de un examen se tratara: cuanto más peso y más rápido lo gane el bebé mejor. Paradójico mandato en un mundo donde la obesidad infantil hace tiempo que se convirtió en un grave aunque silencioso problema de salud. Con el reloj y la báscula en la mano es fácil que muchas lactancias se vayan al traste en las primeras semanas de vida. Mientras tanto una legión de anuncios dirigidos a las nuevas madres y padres promocionan todo tipo de cacharros y productos para el recién nacido o el pequeño que empieza a caminar. Visto desde fuera parecería imposible criar sin tener que comprar y acumular trastos hasta el infinito.

Trabajo donde las madres lloran. A veces vienen con sus hijos, otras todavía los llevan en sus vientres. Se sientan frente a mí en la consulta de psiquiatría infantil, comienzan a contarme todo lo que les preocupa y con frecuencia las lágrimas brotan solas. Al notar la humedad rebosando sus ojos y deslizándose por sus mejillas muchas me piden perdón, como si echarse a llorar fuera una falta de educación. Y a menudo los niños o niñas que mientras tanto jugaban con el tren, la plastilina o la casita de muñecas que tengo en la consulta dejan el juego y se acercan a su madre para acariciarle de una u otra manera. Las madres sonríen mientras intentan disimular su llanto y los niños vuelven a jugar tranquilamente. La secuencia a menudo pasa desapercibida para los adultos presentes en la consulta.

children-at-playLas madres y en ocasiones también los padres lloran porque sienten que no lo están haciendo bien. El problema es que a menudo se esfuerzan demasiado. Trabajan demasiadas horas para llegar a casa demasiado cansadas y así con frecuencia están deseando que el tiempo vuele. Que ganas tengo de que llegue el parto y pase todo, que transcurra todo muy rápido, cuanto antes.  Que los hijos crezcan, que empiecen la guardería o el colegio o la universidad. Que sean ya mayores, que vayan al baño solos o duerman toda la noche de un tirón. Para poder descansar de tantísimo esfuerzo. Yo les escucho con tiempo mientras busco las palabras adecuadas para explicarles porque es importante frenar, detenerse, parar. Palabras que ya no se usan apenas para hablar de crianza y que sin embargo deberíamos recuperar.

John Bowlby, psiquiatra infantil que formuló con brillantez la teoría del apego, ya lo adelantó en  1951“Consideramos esencial para la salud mental, que el bebé y el niño pequeño experimenten una relación cálida, íntima y continuada con la madre (o sustituto materno permanente), en la que ambos hallen satisfacción y goce”. Lo de  esencial, aclaró él mismo, es para la supervivencia de la especie humana, nada más y nada menos.

Placer, complacer. Satisfacción y goce mutuos. Deleite, desparrame, disfrute.  Deleitar: causar placer en los sentidos o en el ánimo. Agradar, gustar, recrear, gozar. Deleite: placer sensual o espiritual. Complacer: proporcionar a alguien gusto o alegría. Tener o encontrar gusto, placer o satisfacción en alguna cosa. Con placer, con mucho placer, sólo así es posible criar dulcemente.

Contemplar, con quietud. Respirar hondo y confiar. Saber que el parto llegará y que como decía Koosterman en 1922: Una mujer sana que da a luz espontáneamente realiza una labor que no puede ser mejorada.  Recibir al bebé con la piel, y contemplar como espontáneamente repta y avanza hasta el pecho para iniciar la lactancia, pero antes o después se detiene para mirar a los ojos de su madre con calma. Criar saboreando, con parsimonia, a la antigua, como quien prepara mermeladas o asa pimientos una tarde de septiembre. Darse el tiempo no escrito para atrapar el olor a leche materna cuajada que queda en su ropita o en la nuestra. La primera sonrisa y la suavidad de las pequeñas manitas casi redondas. Alargar las horas como si fuesen días y los días como si fuesen semanas. Intentar grabar en la retina esta mirada redonda tan pura. Contemplar a los hijos dormidos al amanecer, sentir como sube y baja su pecho con cada exhalación. Estar y permanecer, confiar. Escuchar las historias familiares, contárselas a los más pequeños, recuperar la transmisión oral de nuestras vidas y las de nuestros antepasados. Hablarles de sus bisabuelos, de nuestra infancia, del mundo que ya no existe pero sigue en nuestra memoria.

Pasar largas tardes sin hacer nada más que vaguear mientras los hijos corretean o juegan, inventan y exploran. Comer con ellos, desayunar con ellos, dormir con ellos, estar. Privilegios gratuitos que parece que muy pocos sin embargo se pueden permitir. Con las prisas y el estrés la crianza se convierte definitivamente en una enorme carrera de obstáculos. Las guarderías no se publicitan anunciando actividades placenteras para los más pequeños tales como salir al parque, ver insectos o ayudar a cocinar a un adulto. En vez de eso ofrecen clases de inglés y supuestos programas de estimulación cognitiva que se supone aseguran un futuro triunfal. Estresados desde tan temprana edad la única manera que tienen algunos pequeños de que se les permita no hacer nada en toda la mañana es enfermar.

agostoY sin embargo la crianza poco tiene que ver con la producción industrial en la que se encuentra sumergida, si no todo lo contrario, es una obra de la más delicada artesanía. Despacio se van construyendo los vínculos más sólidos y duraderos, esos que dan como fruto adultos seguros de si mismos y con enorme capacidad de amar. Las madres y los padres tendríamos que detenernos mucho más a menudo a mirar a nuestro alrededor y preguntarnos realmente cuanto de lo que hacemos a diario es realmente imprescindible, qué contribuye a nuestro bienestar íntimo,  y qué supone un estrés innecesario y enfermizo. Conforme nos atrevemos a desprendernos de las prisas y dejamos de huir sentimos como todo era en realidad mucho más fácil, más sencillo e infinitamente más bonito de lo que intuimos. Criar despacio es simplemente permitirse vivir respirando hondo, contemplando el milagro de la vida en nuestras criaturas que sin estrés florecen mucho más robustamente de lo que pensamos.

(1)    Citado por Adrian MacFarlane en Psicología del Nacimiento.

48 comments

  1. Gracias por tan maravilloso post. Me he decidido a criar despacio. A no tener que levantarme a X hora y despertar a mi pequeña cuando ella aún quiere seguir acurrucada porque ya hay que dejarla con la tía o la abuela pues mama tiene que trabajar. Me he decidido a criar despacio pues quiero tener tiempo de llevarla a que vea cosas maravillosas como los caballos en el río, los niños en el parque, las luces navideñas de las tiendas y las plazas. Ayer que la vi dando sus primeros pasos me decidi a criar despacio. Siempre habrá trabajos y oportunidades miles pero mi pequeña solo será pequeña una vez.

    1. Fa Castillo que lindas tus palabras… no ye arrepentirás., yo tomé la misma decisión con mii última bb y ese sacrificio es el mejor que hice nunca. Hoy seguro la estas disfrutando…

  2. Criar despacio, tarea difícil ¿no?. Muchas gracias por poner en plabras los sentimientos que muchas de nosotras tenemos y a traves de las cuales recapacitamos en nuestra forma de vivir el dia a dia junto a nuestros hijos. No es fácil detenerse en este mundo de prisas pero como dices es necesario. Prometo seguir intentándolo. Gracias!!

    1. ..sEÑORA, COMO SÉ QUE LOS COMENTARIOS LOS MODERA, ME PERMITO ESCRIBIRLE ESTO SIN ÁNIMO DE OFENDER. nO ME CREO NADA DE USTED..Y ESTE COMO NINGÚN OTRO ARTÍCULO PIENSO LEER, NO HACE NI DICE NADA NUEVO, SÓLO QUIERE VENDER, Y GANAR, Y SABE BIEN QUE NO ME EQUIVOCO, SI REALMENTE QUIERE DECIR ALGO NUEVO, DISTINTO..VAYASE SIN SUS CONOCIMIENTOS Y ESTO QUE DICE HUIR LA MÉDICINA., ES SOLO UNA FORMA DE PUBLICITARSE…SI QUIERE DECIR VERDAD Y NUEVO..EXPERIMENTE, SEÑORA OLZA..ESOS DISCURSOS DE MAMI, NO SE LOS CREE NI USTED, Y LO QUE VA A HACER EN SUS SEMINARIOS, YA LO DIJERON OTROS ANTES QUE USTED….

  3. Maravilloso el artículo.

    Esto es lo que intento hacer durante el tiempo que tengo para estar con mis hijos, pero ojalá pudiera hacerlo las 24 horas y no tener la obligación de separarme de ellos para ir a trabajar.

  4. Acabo de emocionarme tanto con este post…. Estoy embarazada de 29 semanas y las lágrimas caían por mi cara con cada palabra; sea o no como consecuencia de mis revolucionadas hormonas, creo que es tan tan importante esta reflexión…
    Qué importarte decir no a las prisas, a las competiciones, a las comparaciones, a lo material por encima de otras cosas… Qué importante decir sí a compartir y hasta “regalar” nuestro tiempo, a ser felices sin más, a disfrutar de los demás, a observar y a crecer juntos con calma y disfrutando de cada momento.
    Ser pequeño dura muy poco, pero es muy importante para todo lo que viene después
    Simplemente GRACIAS

  5. “Delicada artesanía” me gusta esta frase para toda la crianza, mucho más allá de los primeros años, y no solo para madres sino también para maestros y profesores.

  6. El artículo es estupendo, pero es verdad que con los trabajos que la gente tiene hoy día es muy dificil llevarlo a la práctica (salvo que se tenga mucho dinero):

    Vivir en Madrid con solo un sueldo es medio imposible (la gente ingresa de media poco más de 1.000 euros al mes), y tener un trabajo que deje cuatro horas libres al día para poder estar con sus hijos es considerado un lujo por lo poco frecuente que es.
    Quizá los padres y madres van con mucha prisa y no hacen las cosas del todo bien, pero no creo que sea porque no quieran, sino porque no pueden, desgraciadamente.

    Pero es cierto que hay que intentarlo en la medida en que se pueda, y que es lo que debemos exigir y por lo que debemos luchar, por que la vida no sea una esclavitud para todos necesariamente.

  7. Muchas gracias por otro artículo que hace que vuelva a recordar qué quiero en la vida, en el día a día, porque a veces, la presión social, los comentarios, hacen que intente volver a coger el tren de la prisa, y no, no es lo que quiero. Gracias por todo Ibone, eres genial.

  8. Divino el texto, gracias por compartirlo Me emocionó . Y más allá de las particularidades de cada uno y cada familia. Vale recordarlo y compartirlo.
    Para imprimir y regalar. Gracias

  9. Supongo que es una historia como otras, pero es la de Bastian mi hijo asi que me importa mucho, muchísimo. Bastian nació un 17 de julio por un parto provocado, según los médicos era arriesgado seguir adelante porque el era realmente muy grande y apenas quedaba líquido amniótico lo cual según ellos podía producir o facilitar infecciones en el pequeño Bastian dentro del útero, comenzaron a darme la pastilla de la hormona (que he olvidado como se llama) un lunes a las 7 de la mañana y Bastian vió el mundo por primera vez al dia siquiente a las 20.30.
    Durante mi embarazo había leído muchos libros sobre la crianza natural, partos espontáneos sin medicinas, y por supuestísimo sobre el apego madre-hijo mediante la lactancia. 3 horas antes de que Bastian naciera me dijeron que mi nivel de agotamiento era tal que me recomendaban ponerme la epidural para no correr el riesgo de no poder hacer el trabajo del parto de puro cansancio. Yo me negaba en rotundo, como hacerle eso a mi hijo y a mi cuerpo, quería un parto natural y mira, estaba siendo de todo menos natural, al final me convencieron. Epidural en Alemania, donde vivimos, no significa dejarte K.O para el parto, significa anestesiarte 2 horas para que duermas, y luego retirarte el analgésico para que estés al 100% en el parto ayudando a tu hijo a nacer y tb a los consejos de la comadrona, en cualquier caso fue la primera vez en la que sentí que había fallado a Bastian.
    Una vez lo tuve en mis brazos le dejé en mi barriga para que buscase mi pecho y lo encontrase de forma natural, el contacto piel con piel, tardó un rato y me angustié, es tan importante la lactancia materna, esto tengo que hacerlo bien, al final agarró bien el pecho, tan bien que al no decirme nada las comadronas, no me atreví a separarle pensando que lo necesitaría. Entre las 20.30 y las 02.30 de la madrugada estuvo mamando todo el tiempo, y llegada esa hora, mi cansancio era tal, que no sabía como hacer, cada vez que le separaba lloraba y si yo me dormía él lloraba, y despertaba sin cesar a la madre que dormía al lado con su recién nacida, mi pareja no podía quedarse conmigo en la habitación, asi que sola y cansadísima decidí preguntar a la enfermera qué hacer, me dijo que se podía llevar a Bastian a una habitación con otros bebés para que yo pudiese descansar un poco, y yo estaba tan molida que acepté, sin embargo me eché en la cama, y pensé que era la segunda vez que fallaba a Bastian, le había dejado con una desconocida para poder dormir, menudo egoísmo el mío. Por supuesto no pegué ojo, una hora despues estaba preguntando por mi hijo, pero no me dejaron volverle a tener hasta dos horas despues que se me hicieron infernales de largas, para entonces se me habían pasado todas las malas ideas del mundo por la cabeza, YA ERA LA PEOR MADRE DEL MUNDO.
    No supe, que no podía más porque Bastian por mi falta de conocimiento y de ayuda me hizo una grieta enorme en el pezón, que derivó en varias mastitis y atascos de pecho que me tuvieron en varias ocasiones de visita al hospital.
    Me había apuntado con una amiga a un curso de masaje para bebés, donde seguíamos todos los consejos naturales de como ayudar con cada cosa a nuestros bebés.
    Bastian no durmió mas de dos horas seguidas en la noche hasta que tuvo 8 meses. Dejé de darle el pecho tras tres meses intentandolo todo, y cuando digo todo es todo, y sin embargo volví a sentir de nuevo que había fallado a mi hijo, y en ciertos círculos de madres aquí, (el curso de baby-massage, el curso de gimnasia para madres con bebes) sentía que cuando me preguntaban – Ya no le das el pecho?, al responder que no, sentía en sus miradas desinterés absoluto tras ese conocimiento.
    He pasado un año junto a mi hijo, sin trabajar. Hace 3 meses empezó la guardería, y he estado yendo con él todos los dias durante dos meses para ayudarle en su proceso de adaptación a la guardería, y a pesar de ello cuando le dejo por las mañanas y llora siento que nuevamente le he fallado, cómo puedo ser tan egoísta de necesitar tiempo para mí, de dejarle en la guardería?
    Mientras tanto cuando me preguntan amigos y familia si ya no trabajo, que cuando volveré a trabajar, y siento que claro ya no soy apta en sociedad, no soy una mujer trabajadora, y eso cuenta, pero también he de ser la madre perfecta….
    …zu viele…, (demasiado) me digo, las espectativas sobre la mujer son bien altas, ser madres dedicadas al 100% a nuestros hijos nos hará mujeres libres, nos llenará como mujeres, y yo sólo digo que es una carga muy fuerte.
    Que tampoco es saludable meter la presión del parto natural, la crianza natural…., es decir si puedes permitirtelo (que esa es otra, aqui mal que bien existen ayudas económicas y sociales del estado para llevarlo acabo, no asi en España) es maravilloso pasar todo el tiempo del mundo con tu hijo, pero tampoco significa que sea fácil.
    Tengo la suerte de poder decir que gracias a la amistad con otras 3 madres este año nos hemos ayudado muchísimo las unas a las otras y hemos sobrevivido a todos esos momentos difíciles, y hemos podido compartir las infancias de otros 3 niños en paralelo, y ha sido algo que recomiendo al 100%, pero despues de mucho trabajo personal me he dado cuenta de que a mi hijo no le he fallado por no haber tenido un parto natural, ni por no haber podido darle el pecho hasta los 3 años, a mi hijo no le he fallado porque he estado junto a su padre (una figura absolutamente olvidada en los libros de crianza natural y sin embargo vital en la existencia de nuestra familia) y junto a él cada segundo de su vida desde que nació, amándole con locura, aprendiendo cada día de él, y descubriendo el mundo desde sus ojos, a él le estoy eternamente agradecida por todo lo que me regala cada dia, pero no lo estoy a todas esas miradas juzgando mi maternidad en base a dar el pecho y tener un parto natural, no.
    Lamento discernir.

    1. Sabes lo que dice mi suegra, que es alemana? Que todos esos cursos supuestamente naturales para las madres que se dan en Alemania “machen eine Frau verrückt”. Solo sirven para agobiar a las mujeres. Muchas normas, muchas reglas, pero se olvidan de lo principal: la crianza natural es criar por instinto. No consiste en hacer las cosas bien, sino en ponerse las cosas fáciles. Mi cuñada (alemana también) quería un parto natural, pero tuvo un parto provocado que acabó medicalizado y por eso tuvo una depresión post parto horrible. En su caso se equivocaron, decían que iba a ser como el tuyo: un bebé enorme y poco líquido, pero al final fue un bebé de tamaño normal y quedaba líquido de sobra. Si hubieran esperado unos días seguramente se hubiera puesto de parto espontáneamente sin problemas. Abandonó la lactancia antes del año por el mismo motivo: falta de apoyo y de ayuda, y malos consejos de las matronas. Sus grietas en el pezón eran por un mal agarre que podía haberse corregido, pero cuando mi cuñada ató cabos ya era demasiado tarde.

      Sabes lo que dice ahora? Que con el siguiente bebé que tenga no va a ser tan confiada. Si le ofrecen una inducción de parto se va a informar por su cuenta primero, antes de aceptar lo que los médicos le dicen sin cuestionarlo. Y no piensa hacer ni un solo curso, sino hacer lo que le pida el cuerpo con el bebé. Y si ve que necesita ayuda, pedirla sin sentirse avergonzada por ello, sobre todo a otras mujeres con hijos, que son las que saben de crianza.

      Tú has encontrado tu camino, a pesar de tu decepción, buscando apoyo en tu entorno (la familia, las amigas). Así que ya ves… al final el instinto siempre sabe hacer las cosas bien.

      1. “En su caso se equivocaron, decían que iba a ser como el tuyo: un bebé enorme y poco líquido, pero al final fue un bebé de tamaño normal y quedaba líquido de sobra. Si hubieran esperado unos días seguramente se hubiera puesto de parto espontáneamente sin problemas” –> Puedo preguntar con que conocimiento haces esa afirmacion? No conozco el caso, pero tal vez si esperaban unos dias, el bebe podria haber nacido con un tamaño mucho mayor, o con sufrimiento fetal, o morir dentro del utero (Que aunque nos duela, ocurre, y mas de lo que ustedes se imaginan). El primer deber del profesional que controla un embarazo es cuidar a una madre y a su bebe. Para eso van las embarazadas al medico. Si toma la decision de finalizar el embarazo, lo esta haciendo por una razon clara, y debe informarlo bien a los padres para que no haya dudas. Porque si no lo hace, y despues al niño o a la mama le pasa algo, a quien le vamos a llorar? Creo que no se puede ser absolutista con estas cuestiones. En obstetricia lamentablemente, existen los resultados adversos, y tenemos herramientas para evitarlos. Saludos.

    2. Totalmente de acuerdo contigo, me siento muy reflejada en tus palabras y sinceramente , creo que mi hijo también sufre esas inseguridades que te da el sentirte “la peor madre del mundo”, bien por no haberte informado lo suficiente, por dejarte llevar por los médicos, por el trabajo, la sociedad. Sinceramente, me encanta leer que tras un trabajo personal te has conseguido liberar de ello y si que creo que hay que ser féliz para hacer las cosas bien y tener un entorno familiar (padre, figura olvidada, como dices) bueno, agradable. Yo estoy intentándolo, hacer ese trabajo personal. Gracias por tus palabras.

    3. Me ha encantado el post; me ha dejado una sensación agradable, de corazón ligero, de saborear lo importante de lo cotidiano vivido sin prisas. Al acabar de leerlo, me parecía que esa sensación sería universal, que calmaría cualquier corazón agobiado. ¡Craso error! Siempre tardamos en ponernos en la piel del otro, si es que llegamos a hacerlo… Me ha encantado por eso el comentario de Paz contando su experiencia. Has transmitido perfectamente cómo te has sentido, el sufrimiento vivido, tan real y sincero como las palabras de Ibone. Hace tiempo que en mi círculo cercano de mujeres venimos comentando la presión que puede a veces suponer para una mujer el decálogo de la “crianza Natural! y “lactancia Natural”, Puede llegar a ser tan duro como la intromisión de la patriarcal y terminar de la misma manera: haciéndose sentir culpable a la mujer. En los diecisiete años que vengo participando en un grupo de apoyo a la lactancia materna he aprendido muchas cosas. La principal, que la necesidad mayor de la madre que cría al pecho o al biberón (como de cualquier otra criatura) es sentirse comprendida y apreciada y, si esto lo obtiene, dispondrá de la fuerza y la confianza necesarias para encontrar los caminos adecuados para realizar lo que quiera. Afortunadamente, hay mil formas maravillosas para acompañar el desarrollo de nuestr*s hij*s si las circunstancias que nos encontramos no son las soñadas, mil puentes que pueden tenderse si nos encontramos precipicios, mil rodeos que podemos dar para llegar al mismo sitio. Porque creo que no he encontrado una etapa en la vida más llena de presión y contradicciones que ésta de la crianza, y de esto no suele hablarse en las clases de preparación. Todas las mujeres que conozco coinciden en que es la etapa más hermosa y más dura de su vida.

    4. Claro que sí Paz. Parece que si no tienes un parto cavernícola y lactancia materna seas mala madre, y claro que no es así. Hay muchas complicaciones y vivimos en el siglo XXI. Hay cosas en el artículo con las que estoy de acuerdo, pero otras me parecen buenrollismo newage barato…

      Sólo hay que comparar datos de mortalidad infantil y materna durante el parto de hace 50 o 100 años con estadísticas actuales… Antes era tan genial parir con calma que cuando se te moría el niño te daba igual, no te jode.

      Hace 40 años 12 niños de cada 1000 morían en el parto o poco después. En 2013 no llegó a 2 de cada 1000.
      Fuente: http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1678&L=0

      La web del INE no permite ir más atrás, però tiene algún estudio que sí:
      http://www.ine.es/ss/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadervalue1=attachment%3B+filename%3Dmortalidad.pdf&blobkey=urldata&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=273%2F410%2Fmortalidad.pdf&ssbinary=true

      Novena página …
      – En los años 30 morían entre el 4% y el 5% de niños y niñas de menos de un año. La guerra civil me la salto.
      – En los 50 el 3% aproximadamente.
      – En los 60 el 2,5% más o menos…
      – Y así hasta el 0,2% actual

      Sinceramente, yo prefiero nuestra horrible vida artificial y medicalizada.

      1. Estoy de acuerdo, yo a pesar de haber tenido un gran seguimiento médico tuve un mortinato (bebe que nació sin vida) de 37 semanas, hubiera preferido una apresurada cesárea que el infierno de vivir lentamente sin mi hijo. Las mamás que han tenido una cesárea deberían agradecer a la ciencia que les ha permitido tener un hijo vivo a su lado…

    5. Por fin hablo alguien con inteligencia. Yo vivi lo lo mismo y te entiendo. Q bueno conocerte soy Zara Franco de Cali buscame asi en el face. Muchos exitos.

  10. Hay cosas con las que estoy de acuerdo,sobre todo con el tema prisas y no pararte a escuchar el vuelo de una mariposa…pero desde el principio me he sentido ofendida porque este articulo dista un poco de la realidad de muchas madres entre las que me incluyo en la que la cesarea fue algo necesario y lo tachas de malo a mi modo de ver y yo no me siento menis madre por ello,y lo de contemplar a tu hijo dormir es realmente maravilloso pero no lo es tanto cuando llevas 18 horas sin dormir,y la lactancia sin prisas tambien es maravillosa de experimentar,no tanto cuando tu hijo se queda con hambre y del pecho ya no sale nada,pq no sale no nos engañemos,y hay que prepararle un biberon con el mismo amor,sin prisas.Daria mi vida por mi hijo pero ajustemonos a todas las realidades,señoras y señoritas madres.

  11. A mi sencillamente me ha encantado el post. Y no encuentro nada criticable en el. Habla de la situación ideal y yo creo que todos coincidimos que lo que describe seria lo ideal, pero también todos coincidimos en que a veces no se puede llevar a la practica porque ya estamos metidos en un circulo como sociedad del que es difiicil salir.
    Se podría criar despacio si vivieramos despacio pero lamentablemente no es asi.

  12. Precioso artículo. Leerlo es cargarte de tranquilidad para seguir haciendo lo que disfrutamos haciendo, criar despacio, aún con las prisas, pero criar despacio :)

  13. Precioso, y llano!!! Respirar, ralentizar, facilitar que la velocidad de nuestro interior (corazón, pensamientos, emociones….) sea calmada, que vaya al ritmo de la naturaleza, y, desde ahí, ofrecer a nuestr@s hij@s con amor. Gracias por el artículo!!! Lo comparto!!!

  14. Yo estoy de acuerdo con todas esas madres que les gustaría hacer una crianza natural …lenta….donde cada día sea como una semana…pero necesitamos una sociedad convencida que esa es la mejor manera de criar a los hijos/as por que si no es una lucha contra corriente…..Yo en mi caso mi primer parto también fue cesarea, epidural….y aún así logré darle el pecho durante 18 meses….pero sufrí mucho…no me dejaron tener a mi bebé hasta casi dos días después de haber nacido….todo para que yo descansará….yo era incapaz de descansar sin mi niño a mi lado..había estado dentro de mi nueve meses….horrible….Después generé una angustia de separación horrible, no podía estar separada de mi hijo, y no soportaba que estuviera fuera de mi vista …..nadie me entendía y me trataban como una histérica..sobre todo mi familia política…..
    Poco a poco mejoré y ahora creo que le permito ser mucho mas autónomo , mejoré por su bienestar….
    Mi segundo parto fue completamente distinto….ya me había divorciado y cambiado mi vida, quise que fuera parto natural …de hecho lo fue….sin epidural, oxitocina sin nada mas que la naturaleza, tal y como salió me lo pusieron en mi pecho y allí nos quedamos disfrutando del momento…tras el dolor la calma….y el se engancho perfectamente al pecho…su padre también me ayudó muchísimo…en su crianza me he dejado llevar por mi instinto …..y por la paz de dormir juntos, comer cuando se tiene hambre..y cuidarlo en casa sin escuelas infantiles..sin horarios en la medida de lo posible….con la ayuda de todo el clan familiar….no sólo yo ….él es mas feliz ….relajado no ha tenido rabietas …aún….ahora con dos años y su desarrollo intelectual es mucho mas rápido que su hermano….no quiero decir que sea por la crianza …pero la realidad es esta….

    Me ha gustado mucho tu artículo, me ha emocionado, y sobre todo aunque no podamos llevarlo a la práctica tal y como nos gustaría ..nos recuerda un poco cuales son las prioridades de la vida.

  15. Precisamente porque nos resulta tan difícil, e incluso imposible, efectuar el cambio que se plantea en el artículo (que, aunque aquí se refiere a la maternidad, creo que se puede aplicar a todo nuestro modo de vida), es por lo que es tan importante tenerlo presente. El hecho de que no sea alcanzable no debe hacernos perder de vista lo ideal, por nuestro bien debemos buscarlo y aproximarnos lo más posible.

  16. No podemos coincidir más¡ Esa primera mirada es un mundo en sí misma. Un momento de conexión infinito, ancestral, absoluta.
    Pena que aprendemos 5 minutos después de haberlo necesitado… Blogs como el tuyo ayudarán a muchas mujeres a aprovechar esa sabiduría que muestras.
    Enhorabuena¡

  17. Me ha encantado… mas que por la parte del parto voy por la parte de la crianza… en casa nos metemos con mi padre por su lentitud en todo…pero no puedo estar mas agradecida por tambien criarnos despacio, dejandonos crecer a nuestro ritmo, dandonos tiempo para descubrir, investigar, imaginar…ahora que soy madre solo espero tener tanta paciencia y no dejarme llevar por el mundobtan acelerado en el que vivimos y permitirle a mi hijo crecer naturalmente

  18. Reblogueó esto en //sonesuy comentado:
    Todas las madres deberíamos tener pleno derecho y plena confianza para engendrar, parir y criar como queramos. Despacio, con todos nuestros sentidos, con todo nuestro ser animal, con todo nuestro tiempo, ralentizado, dedicado a criar.
    Ojalá fuese más fácil, sin presiones laborales, sin presiones económicas, sin presiones sociales, familiares… Creo q que quien mejor cría a un bebé es su madre, y deberíamos luchar para que esto siempre pueda ser así… Algún día volverá a serlo.

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