Anunciación, de Ana Alvarez-Errecalde

1-Anunciación-2013

Hay sentimientos y emociones que una piensa que es imposible retratar, no digamos ya fotografiar, especialmente por su complejidad. Me refiero por ejemplo a algo que he experimentado en numerosas ocasiones en mi consulta pero que me resulta difícil encontrar fuera de ahí e igualmente complicado describir. Casi siempre sucede cuando escucho a madres de hijos o hijas con graves discapacidades. Viene a ser un estremecimiento profundo de mi ser acompañado de un sentimiento mezcla de compasión y emoción. Y seguramente también gratitud: puede que sea el sentirme privilegiada al saberme testigo de un amor incondicional y excepcionalmente hondo, profundo, repleto de matices y recovecos sorprendentes, grande y misterioso como La Vida.
Y no, no estoy hablando de idealizar la entrega de esas madres que cuidan sin descanso apenas a hijos que apenas pueden hacer nada por sí mismos. No hay idealización posible sino al revés, más bien me lleva a un cuestionamiento de mi misma y de lo que yo entiendo por amar y cuidar. ¿Acaso me ofrezco yo para quedarme unas cuantas horas, no ya días, al cuidado de esos hijos? No, no lo hago y al preguntármelo pienso que no lo hacemos, casi nadie lo hace. Yo apenas les escucho un rato y si puedo les enseño mi humilde espejo, para que al menos reconozcan su dignidad, la grandeza de su entrega, la belleza que desprenden sus gestos o cuán hermosas son las palabras que eligen para hablar del otro, ese hijo o hija que a veces ni siquiera llega a hablar.
Es difícil. Esta sociedad casi niega la existencia a los que vienen con un algún tipo de malformación desde el útero, y si aún y todo llegan a nacer se les condena al ostracismo negándoles la inclusión… ¡Qué heroica termina siendo entonces la crianza! Qué difíciles también esos embarazos, cuando los médicos nos atrevemos a adivinar el tipo de vida que tendrá ese bebé y la presión llega a tal punto que muchas madres optan (casi siempre con enorme dolor) por interrumpir la gestación “para no condenarle a una vida de sufrimiento”. No me atrevo a juzgarlo pero a mí me duelen todas esas pérdidas. De alguna forma les echo de menos, y me pregunto cómo sería este mundo si no faltaran tantas personas con síndrome de Down, por ejemplo, o cualquier otra discapacidad o malformación, cuanta alegría y ternura se está eliminando antes siquiera de nacer, qué oportunidades nos perdemos todos de amar, cuidar y crecer…Y a la vez entiendo e incluso acompaño, visto el abandono posterior, el largo recorrido que comienza cuando el bebé no sigue el trayecto esperado…
No juzgo ni lo pretendo, porque conozco lo difícil que es criar a un hijo o hija diferente “neuroatípico”, más lento o que parece que no vaya a hacer otra cosa que “ser y estar”.
La primera vez que vi esta imagen me estremecí. Apenas unos instantes, aparté la mirada sabiendo que no era el momento ni la manera de contemplar algo tan potente que directamente conectaba con esa vibración profunda de mi ser. No podía seguir mirando pero sabía que tendría que volver a ella, no una, sino infinidad de veces. Algunos de los momentos más preciosos en mi trabajo de los últimos años están recogidos en esa imagen.
Bendita Anunciación. Ana Álvarez Errecalde: has captado con tu cámara lo invisible, lo que parece imposible fotografiar. Has retratado la piedad, la compasión, la dignidad en el amor, con nitidez. Y gracias, porque además has escogido las palabras más precisas para sintetizarlo en una única frase:

“El momento en que damos el Si a la nueva vida, comienza el ejercicio de “la piedad”, la incondicionalidad del amor”

Ana Alvarez-Errecalde

 

10 comments

  1. La imagen lo dice todo. Gracias por hacerla publica. La Virgen, la madre de todas las madres, tuvo en los brazos a su hijo después que lo hubieran matado por no comprender su mensaje
    Nosotras llevamos en brazos a los nuestros y espero que todo el mundo entienda el mensaje de por que se transmite.
    Gracias y besosssss

  2. Muy intenso el post. La reflexión sobre la cantidad de niños con capacidades diferentes (me encanta este término) que se está perdiendo este mundo me parece acertadisima.
    Desde hace 20 años soy voluntaria en varias asociaciones de personas con “discapacidad” y he podido conocer a tantísimas personas y familias con esa energía y fuerza que mueve montañas,y remueve interiores.
    Siempre me pareció sentenciadora esa frase de :”para q sufra no lo traigo a este mundo” y siempre he tenido claro q yo no soy quien para juzgar a quien decide interrumpir su embarazo pero si me piden mi opinión respecto a este tema, la doy.
    Siempre tuve clara mi postura ante una noticia que ninguno queremos oir,porque obviamente todos queremos lo mejor para nuestros hijos…Y la vida me puso a prueba;el ginecólogo sin ningún miramiento nos dijo q teniamos una probabilidad de 1/1,es decir, 100% de posibilidades-y se quedó tan ancho- de que nuestro hijo tuviera graves problemas. .Nos presionó para hacer la amnio y nos negamos,¡Hasta 3 documentos nos hizo firmar indignado! y otro gine nos dijo si queriamos “tener un Down”…Pude entender taaan bien a todas esas madres que deciden seguir adelante. .pero tb a las que ceden a la presion,al miedo a lo desconocido. ..
    Una vez q conoces a estas madres, a sus familias y a sus hijos,y sin comparar observas sus vidas,porque todas las vidas son únicas, te das cuenta de que por supuesto que hay momentos duros…pero tb hay mucho,muchisimo amor y se encuentran más próximos a la felicidad que muchas personas.
    Me ha movido por dentro especialmente hoy ya que por segunda vez en mi vida una madre me preguntaba porque les había tocado a ellos un hijo asi…

  3. Hola Ibone. Te agradezco enormemente tu blog. Soy mamá, gracias a dios, de un hijo con una grave discapacidad. Mi hijo fue un diagnóstico prenatal, a las 31 semanas de gestación. Tuve una muy grande presión para “quitarme el problema de encima”. Hoy mi hijo vive, y tiene ocho años. Tus palabras me han hecho sentirme comprendida, muy comprendida
    te dejo el enlace del blog de mi hijo, por si te apetece conocerlo

    http://jorgesogorb.blogspot.com.es/

    gracias

  4. Se están perdiendo personas, simplemente.Aporten o no algo a los demás, sanos o enfermos… Vamos, como nosotros, los que escribimos y leemos esto. Porque… ¿quién barema, quién decide quién supera el sufrimiento admisible? ¿Y admisible… para quién?
    Algo falla…
    Gracias Ibone por hablar así de este tema y a Ana por la fotografía, lúcida como siempre.

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