El brillo de la vida

Lola Ruiz Barrionuevo

Lola Ruiz Barrionuevo

“Yo me dedico  a dar cariño que es lo que realmente mueve el mundo”

Lola Ruiz Barrionuevo

Estaba muy ilusionada con el encuentro: en varias ocasiones se ofreció para colaborar en lo que hiciera falta. Su participación se iba a centrar en contar la experiencia de los grupos de apoyo al duelo perinatal en Vía láctea, que llevaba junto con María Jesús Blázquez. Además durante el último año Lola se había hecho especialmente cargo de las reuniones semanales de apoyo a la lactancia, y casi siempre nos enviaba a continuación una deliciosa crónica a todas las socias de Vía Láctea: “hoy en la casa” (en referencia a Casa de la Mujer de Zaragoza).

Lola Ruiz Barrionuevo nos dejó el mismo día en que daba comienzo nuestro encuentro Jaca en Lozoya. Dos días antes todavía hablábamos con ella de los preparativos para el viaje, y de a quien podría traer en su coche además de a sus dos hijas. Ella iba a compartir con nosotras sus experiencias acompañando a las madres que pierden a sus bebés antes, durante o después del parto. En vez de ello tuvimos que compartir la noticia de su inesperada muerte junto con el texto que ella nos había escrito para su presentación en el curso:

“Me he formado en varias cosas desde ingeniería hasta equilibración energética de chakras, pero ante todo soy mujer y formo parte de esta manada que es la humanidad. De esto me he dado cuenta a raíz de ser madre ya que he vivido grandes experiencias tanto místicas como terrenales siéndolo. Soy madre de tres hijos y cada uno de ellos me ha enseñado un valor único en la vida. Si no fuera por la maternidad no hubiera cambiado mi vida tan radicalmente y no hubiera podido aprender a vivirla, ya que antes solo pasaba por ella de puntillas. Ahora intento sentir y vivir cada día como únicos, y el hecho de poder estar acompañando a otras persona solo enriquece más mi vida. Creo que me quedo con una frase que me dijo una madre, yo me dedico realmente a dar cariño que es lo que realmente mueve el mundo”

IMG-20140901-WA0009María Jesús Bláquez nos describía asi los encuentros de duelo perinatal:

Los encuentros con madres y familias, “Abrazar la muerte cuando se espera la vida” o encuentros de “Duelo Perinatal”, se han celebrado durante años con un deseo, dar amor, dar escucha, facilitar un espacio libre, en círculo en el que se tiene permiso para hablar desde el corazón, dejando fluir todo aquello que la sociedad no permite. Los encuentros han sido encuentros de madres y familias que se dan permiso para abrir su corazón, donde cada persona da y recibe luz de la otra y la otra, sin sentirse juzgados. Y donde también sentíamos la dulce presencia y complicidad de todos nuestros bebés. Han sido encuentros íntimos que han desatado nudos y corazas, que han dado impulsos de vida y confianza y todo con la sencillez y la fuerza de un grupo humano que se reúne en círculo, con humildad y amor.
Lola, ha sido la gran cuidadora del encuentro, su entrega ha sido enorme. Le gustaba poner un cuento del ciclo de la vida, el eterno símbolo de la oruga y la mariposa. Ahora en estos momentos de tanta confusión, me llega que Lola en estos encuentros nos iba diciendo mucho sobre la muerte.

IMG-20140901-WA0029Fue difícil, doloroso, incomprensible. El encuentro que deseábamos fuera una fiesta se transformó justo antes de comenzar: lágrimas, abrazos, la pena y la ausencia. Y a la vez el deseo de Lola de participar en el encuentro, con el que nos conectamos para continuar. Maternidad, activismo y transformación social: el trabajo y reflexión de muchas activistas que pensamos un poco como Michel Odent cuando afirma que para cambiar el mundo primero hay que cambiar la forma de nacer. Mujeres que ayudan a madres casi siempre de forma gratuita y generosa a gestar, parir, dar de mamar, a criar, a pensarse como madres y como mujeres. Hombre que reflexionan sobre como vincularse con sus hijos de forma no patriarcal, es decir, respetando el hábitat de los más pequeños, que como dice Nils Bergman es el cuerpo de la madre. Intentando desmontar la adultocracia, promoviendo el respeto profundo por los más pequeños y sus necesidades de afecto y contacto. Educando sin chantajes, cuidando el deseo de aprender, la curiosidad, el placer.

Más de cincuenta menores, y casi dos veces más adultos. En la sierra, finales de agosto, en la falda del parque nacional de Guadarrama. La naturaleza nos ha ayudado. El encuentro ha sido hermosísmo: seguramente la ausencia de Lola también nos ha hecho más conscientes de lo frágil y privilegiado que es cada instante de nuestras fugaces vidas. Ha habido charlas profundas, impactantes, para mi repletas de enseñanzas.

 

La crónica que nos ha hecho Prado Esteban en su blog, En otro mundo describe con nitidez el ambiente en que hemos vivido. Las imágenes que añado en este carrusel final, tomadas por Ana Alvarez Errecalde y Angela Muller creo que acercan un poco más el recuerdo de estos días llenos de esperanza. El brillo de la vida: gracias Lola.

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