Lactancia, separación o divorcio y custodia.

Mother Father & Child Folk Art Print of Midwifery Family Portrait Painting by Tamara Adams

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Sigo con la lactancia en esta primera semana de octubre. Cada vez con más frecuencia me llegan peticiones de ayuda con un contenido similar a este:

“Me estoy separando del padre de mi hijo o hija, que tiene (—) meses o (—) años  y sigue tomando teta. Su padre quiere la custodia compartida, o llevárselo los fines de semana alternos, ¿cómo puedo conseguir que no lo haga para que mi hijo-a siga durmiéndose al pecho o tomando el pecho a demanda?

Lógicamente las versiones cambian de unos casos a otros, influyendo mucho la edad del bebé y la angustia que le produzca a la madre la perspectiva de separarse del mismo.

¿Cuál es mi respuesta? Pues creo que depende de muchos factores, y no se puede generalizar:

  1. La edad: no es lo mismo antes que después de los seis primeros meses. Antes, cuando la recomendación es de lactancia exclusiva, sería descabellado pensar en medidas que no promuevan y respeten esa lactancia a demanda. He escuchado casos donde hombres que se habían desentendido de sus parejas ya durante el embarazo reclamaban una “custodia compartida desde el parto” y atrocidades similares, lo que demuestra un desconocimiento absoluto de lo que son las necesidades de los recién nacidos. A partir de los seis meses, pues también va a depender de la edad y del siguiente punto:
  2. Lo involucrado que haya estado el papá en los cuidados y el vínculo que tenga con el bebé. Creo que si reclamamos la implicación de los padres en la crianza no es justo luego querer sacarles de la foto en el momento en que se rompe la pareja. Hay padres que han estado cuidando y sosteniendo desde el principio, acostumbrados al colecho y muy vinculados a sus bebés. En ese caso, ¿es disparatado pedir que pasen una noche o más con un bebé de diez meses, o con un niño o niña de teta? Pues no lo creo, sinceramente. Lo que sería un disparate es pedir por ejemplo quince días, evidentemente, pero una noche cada dos semanas no tiene por qué ser perjudicial ni arriesgado para la lactancia.

Conozco muchos casos como el mío, de mujeres profesionales que por razones laborales hemos tenido que volver a hacer guardias de 24 horas a los pocos meses de dar a luz y aun así hemos mantenido la lactancia años. Madres incluso que han mantenido una custodia compartida de semana si, semana no, desde que el bebé tenía un año y aun así han mantenido la lactancia cuatro años (como contaba Diana Aller creo que en su blog). Por eso creo que el riesgo de perder la lactancia por que el niño o niña duerma una noche con su padre es muy bajo, y que es importante el apoyo de los grupos de madres para conocer como lo han hecho otras madres que por diversas razones se han tenido que separar de sus lactantes una o más noches y aun y todo han conseguido mantener la lactancia meses o años.

Creo que cada caso es único, que se tiene que valorar las circunstancias de cada bebé y sus progenitores, los vínculos y las motivaciones. No entiendo que a padres que han maltratado severamente a las madres se les permita mantener la custodia de sus hijos. Tampoco entiendo que se llegue a utilizar la lactancia de un niño o niña de más de un año como herramienta para prohibir las pernoctas del padre con su hijo o hija.

Las situaciones son tan complejas que es difícil recomendar nada más allá de la mediación familiar. Por eso me ha parecido útil e interesante este documento de la Asociación de Lactancia Australiana, en el que además de recordar que la leche materna debe de ser el principal alimento durante el primer año de vida y señalar los riesgos de la lactancia artificial insisten en tener siempre como prioridad absoluta el bienestar del bebé.

14 comments

  1. Cuando mi hija tenía 22 meses (y destetada de las tomas de la noche a los 21 meses) tuve que ausentarme 7 noches seguidas. Se quedó con el padre. Me inventé un cuento personalizado con la situación para prepararla. Dejé leche materna congelada, al tercer o cuarto día de mi ausencia ya no quería de esa leche. Yo seguí sacándome leche.A mi regreso cogió la teta sin problema. Hoy tiene 3 años y seguimos con la teta. Si nos podemos en una actitud de confianza, los miedos se diluyen. Dejemos que nuestros/as hijas experimenten las situaciones y los adultos tomemos decisiones en consecuencia.

  2. Mi hijo tiene 23 meses y no me imagino cómo podría pasar una noche entera sin sus tomas nocturnas. Alguna vez no he estado presente en alguno de sus despertares nocturnos y ha estado llorando hasta que he llegado. A mi esto me parece un destete parcial dirigido y no respetado y que perjudica al niño.

  3. Creo que es una de las situaciones más horribles por la que puede pasar una mamá que acaba de tener un bebé: afrontarse a una situación de separación con peleas violentas de todo tipo y además le anuncian en la separación tras el parto una custodia compartida que ella no desea. La madre lucha para poder darle de mamar desde el pecho y a demanda y para poder colechar.
    Ya llevamos dos años luchando…
    Hubo una primera vista, mediaciones familiares sin poder resolver todos los conflictos, aun falta pasar por el psicólogo para aclara la cuestión si un bebé o niño de corta edad tiene permiso de hacer uso de su derecho de lactar de forma prolongada y de colechar y mamar de noche y falta aun el juicio principal.
    Es un camino lleno de conflictos, de mentiras, traiciones, falta de información necesaria y sobre todo falta de ayuda y de apoyo. En estos casos casi nadie tiene en consideración por lo que tienen que pasar una madre y su bebé a nivel emocional, hormonal, psicológico, físico. La gran mayoría defiende a los derechos del padre y apoya el fenómeno de moda actual de la custodia compartida.
    No se tiene en cuenta las situaciones personales y predominan los juicios rápidos con sentencias tipo.
    Me parece ser una realidad triste y cruel y origina demasiadas víctimas inocentes y las marca para toda una vida.
    Ojalá algún día cambia todo y tengamos un sistema jurídico más respetuoso que proteja mejor a los desamparados e inocentes.

    decir

    1. El mejor comentario que he visto y oído desde que por desgracia hace dos años por sorpresa me vi envuelta en un divorcio contencioso en el que se pide la custodia compartida.

      Personalmente creo que el mayor problema no es en sí la lactancia, es todo ese “aporte” que solo da una madre, lo quiera o no la sociedad. Somos mamíferos y como tales nuestras madres son imprescindibles, un padre, sin desmerecerlos son harina de otro costal.

      Para que un padre siga teniendo vínculo con sus hijos creo que hay alternativas muchísimo mejores que la custodia compartida y el régimen de visitas tipo.

    2. Me siento muy identificada contigo. El padre de mis hijos nos abandono a los 20 dias de su nacímiento, despues de un duro parto del cual practicamente sali del hospital en silla de ruedas. Consegui que no pernoctara hasta los 30 meses. Pues considero que es mas importante la lactancia a que mi hijo pase las noches con un padre que poco se intereso por el en sus primeros dias de vida. Ahora ya tiene casi tres años y el y su hermano de 7 años pernoctan con el padre como se acordó. Pars el peque, habiendo ya nacido con esta compleja situación, todo es normal. El mayor sufre y llora a menudo porque no se quiere ir. Siempre hay victimas y son los niños. Pero la vida te va enseñando muchas cosas. Y aunque triste, de todo esto se aprende mucho……un beso

  4. Yo siento como Fuensanta.
    Si me tuviera que separar no imagino la locura de noche que pasarían el niño y el padre.
    No es cuestión de que se pierda la lactancia sino de cómo lo pasan algunos bebés sin sus tomas nocturnas.
    Noches de llantos y rechinar de dientes. Y es que cada bebé es un mundo.
    Es un tema complicado.

  5. Enhorabuena Ibone, me parece muy acertado tu artículo. Me considero pro lactancia y no veo que una noche semanal sea problema sobre todo cuando existen maneras como las que has indicado tu para conseguirlo. Con respecto al informe de la aeped, no veo el extraerse las tomas por parte de la mamá como una alteración de dicha lactancia. Y mi pregunta seria… honestamente. ¿Que es mas traumático para el bebe? Tomar la leche materna preparada proveniente la extraída, y administrada por su papá una noche en semana? O Casi no pasar tiempo con su otra parte de la familia (su padre)? Eso también podría traer consecuencias negativas a nivel psicológico para el pequeño.

    1. Hola Carlos Sáez, creo que habría que replantearse tu duda sobre lo que sería más traumático para un bebé. Es decir, según mi experiencia y vivencia y mis conocimientos sobre este tipo de materia, en primer lugar me gustaría decir que no es posible responder de una forma generalizada, porque lo que sería o no sería traumático para un bebé o niño de corta edad depende mucho de las circunstancias individuales. Cada casa es diferente y para el menor podría ser un grave error generalizar este tipo de cuestiones.
      Un ejemplo: cuando un bebé haya tenido una crianza en la cual sólo hay un cuidador principal y resulta que es la madre y que desde nacimiento el padre no fue en ningún momento el cuidador principal, sino en tal caso el secundario, aunque uno con una relación paternal muy buena, en este caso, si se lleva al bebé consigo para la pernocta, no puede reemplazar al cuidador principal ni con su presencia, ni con un biberón de leche materna. El bebé aprende meramente a adaptarse a la situación para sobrevivir. Ahora bien, en cuanto más horas seguidas el bebé esté separado de su cuidador principal, más sufrirá e incluso podría sufrir daños emocionales. Si este tipo de régimen de visitas se produce cada 15dias, sería igualmente una interrupción de su rutina y le desestabilizaría. Tal vez se puede apreciar está desestabilización, tal vez no, pero se produce. El hecho de que el bebé o el niño de corta edad tengan derecho y la obligación de relacionarse con su padre, no significa que estén obligados a relacionarse con su padre de noche. Además, de noche se duerme y si encima el menor en casa del padre duerme en una cama propia y además en una habitación sola, ya casi no hay relación. Si está situación la enfrentamos p.ej. a otro extremo que sería dormir con la madre en la misma cama con lactancia nocturna frecuente y a demanda, entonces se va a producir una situación incómoda para el menor. Siendo bebé no podría explicarlo, sólo expresaría su malestar llorando y aprendería a resignar ante el hecho de tener que esperar a que pase el régimen de visitas hasta volver con su madre. En caso que el menor sea ya más mayor, quizá tres años, ya podría expresarse y decir que no esté de acuerdo y pedir volver con su madre y de este modo el padre estaría bien informado, pero igualmente, este niño aprendería a resignar y dejaría pedir volver con su madre porque aprendería que no sirve de nada expresar lo que verdaderamente siente y necesita a nivel emocional, porque no se lo van a facilitar.
      Es decir, la pernocta no determina la calidad de la relación que tienen los padres separados con sus hijos.
      Si los hijos no tienen una pernocta en el régimen de visitas con su padre, no van a tener ningún trauma, porque una relación de calidad paternofilial depende principalmente de otros factores. Sin embargo, una separación del menor de su cuidador principal, según como sea el régimen de visitas y el modo de crianza si puede producir trastornos emocionales en los bebés y puede que inicialmente no se aprecian, pero a medio o largo plazo si.

  6. Cuando un bebé es querido por ambos progenitores ninguno de los dos debe arrogarse la función y la idea de quererlo más que el otro puesto que se puede enfrentar a un proceso de competencia totalmente desfavorable para el pequeño y ellos mismos. Supongamos un niño de año y medio o dos aún lactante tras una separación ; si ponemos en una balanza por un lado la ausencia de la figura paterna postrando la al régimen de visitas cada dos fines de semana, o sea 5 días al mes que por 12 ; más o menos 2 meses y medio (que mujer aguantaría eso) y por otro lado la alimentación básica pero no imprescindible como la figura paternal
    Qué cada conciencia actúe en libertad y no olvide las consecuencias para el menor

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