Yo atendería al bebé Hitler

hitler bebe¿Viajarías en el tiempo para matar a Hitler cuando aún era un bebé? Hoy he leido que hicieron esta pregunta a los lectores del New York Times y las respuestas aún me han dejado más atónita que la pregunta:

El 42% dijo que sí, un 28% no estaban seguros y un 30% dijo que no.

Yo atendería al bebé Hitler y a sus padres. Alice Miller en su libro Por tu propio bien cuenta como Hitler nació trece meses después de que falleciera su hermano de difteria con tres días de vida. No sólo este, los dos hermanos mayores también habían fallecido de la misma enfermedad con uno y dos años de vida muy poco tiempo antes. Se refiere Miller a lo difícil que es vincularse con un bebé nacido tras una muerte perinatal, como fue su caso, y más aún con dos duelos anteriores muy recientes y probablemente no resueltos.

Miller además alude a la enorme cantidad de palizas qe probablemente Hitler recibió de su padre antes incluso de cumplir los tres años de edad, y lo señala como un ejemplo de hasta que punto la llamada “pedagogía negra” imperante en la Europa de aquellos tiempos dañaba las cualidades más básicas de los seres humanos desde su infancia, como es el caso de la empatía.

Si, yo como psiquatra infantil y perinatal atendería al bebé Hitler. Vería al bebé, le observaría, le hablaría, le tranquilizaría y consolaría diciéndole que yo estoy para ayudarle. Escucharía a su madre preferentemente, le ayudaría a expresar su tristeza y a elaborar su duelo por sus tres bebés fallecidos. Conozco bien lo difícil que son esos duelos de bebés fallecidos, lo que cuesta hacerlos, la de tiempo que puede llevar aprender a vivir con ese dolor y volver a sonreír y confiar. Intentaría escuchar sin juzgar, sostener con la presencia. Le ayudaría a reconocer sus sentimientos, y también a ver al bebé Adolf y poder ponerse en su piel. Intentaría que hablara con el bebé, que le explicara que su tristeza no era culpa suya (del bebé) sino que tenía un origen bastante anterior. Le animaría a contactar con otras madres y familias que hubieran perdido a sus bebés, sé que eso sería una ayuda enorme.

Al padre, si me dejara, le intentaría ayudar a contarme su historia, le animaría a hablar del niño que el mismo fue, a reconocer si fue maltratado o si sufrió en sus carnes el castigo físico. Le animaría a observar a su bebé, si quisiera le acompañaría en ese proceso, a reconocer las señales que más que probablemente emitiría el pequeño Adolf de querer interactuar con su padre. O de querer expresarse de forma artística más tarde en su infancia.

Buscaría ayuda en otros familiares, abuelas, tías, vecinos-as para cuidar al bebé amorosamente mientras los padres se tomaran el tiempo para la terapia y su recuperación.

Y mucho más, claro: intentaría hacer todo esto con un equipo multiprofesional, donde unos pudiéramos atender a los padres individualmente y otras al bebé y otras a la familia.

Y si pudiera a todos esos que han dicho que viajarían en el tiempo para matar a aquel bebé también les animaría a ir a una terapia, a conectar con el bebé que ellos mismos fueron, a comprender de donde vienen sus ganas o deseos de matar a un bebé.

Y al escribir todo esto termino pensando en todas las familias con niños pequeños intentando llegar a Europa en estos tiempos, en todos los traumas que sin duda están viviendo y presenciando, y en cuanto dolor generarán en el futuro esos traumas si no podemos atenderlos y tratarlos ahora.

11 comments

  1. Yo adoro a los bebés, y siempre que escucho crueldades que realidan algunos seres humanos pienso que en algun tiempo fueron bebes y me pregunto qué pudo pasar para que un ser maravilloso se transforme en una bestia…

  2. No sabes cuanto agradezco hoy tus palabras…pensaba lo mismo mientras veía esa carita.
    Quién puede matar a un niño??….
    Creo que no es una encuesta real…no es cierta, es solo pensar a posteriori, eso no se puede hacer.
    Por supuesto que este pequeño tuvo que sufrir una inmensidad, pero la gente no ve al bebé, solo al genocida, narcisista que trato de eliminar a millones de personas.
    Hoy mas que nunca agradezco tu cordura, tu realidad, tu cercanía. Y también la de Alice Miller (ahora justo estoy leyendo “salvar tu vida”.)
    Gracias por un poco de sentido común….alguien que abrace a ese pobre bebé…y a sus padres….que escuche sus necesidades y las cubra, que entienda que un bebé debe ser amado, fuera como fuera.
    En fin, solo gracias!!!
    yo también lo atendería!

    1. Tienes razón Pilar. La gente a quienes se le pregunta, muy probablemente “no ve” al bebé, sino al hombre, porque conoció la imagen y acciones llevadas a cabo por el hombre.
      Porque fue el hombre adulto quien realizó acciones difícilmente perdonables, no un niño. Me enternece leer cuando defines a Hitler como un “genocida, narcisista que trató de eliminar a millones de personas”. Yo veo a un psicópata que lideró un movimiento durante una entera década, moviendo millones de personas (seguidores) y asesinando cruelmente a más de seis millones de seres humanos “porque lo digo yo”.
      Es interesante leer la autobiografía de Hitler para acercarse a su modo de pensar, de sentir, a su idiosincrasia personal…Y tras leerle no me puedo quedar con que fue una víctima de las circunstancias de su infancia. La vida siempre nos brinda la posibilidad de elegir, si sabemos verlo…y si no sabemos verlo, vuelve a presentarnos otra posibilidad…y otra.

      Quienes sobrevivieron de milagro (hij@s, padres, tíos, primos, etc.) al genocidio y pudieron escapar (muchos a EEUU, donde dos generaciones más tarde se realiza esta encuesta en el NYT) aún se preguntan “porque?”. El trauma transgeneracional está allí en tantas personas que no terminaron de sanar esta herida. Y quienes fueron conscientes, resilientes y siguieron atentos a no dejarse arrasar por el odio, el miedo, la impotencia, igual mantienen una alta sensibilidad con respeto a lo que ocurrió con sus antepasados. Vemos lo mismo con las víctimas de otras dictaduras, si hay espacio y soporte para poder abrir el alma (Chile, Italia, Ex-Yugoslavia, Ruanda, etc.) y hablar de ello. A lo mejor, un día, también el pueblo de esta tierra podrá hacerlo y habrá contención y soporte para generar la suficiente confianza…

      Yo sería incapaz de matar a un niño, a una persona y creo que tendría serias dificultades para matar a un animal (!). Pero creo poder entender a quienes siguen sufriendo por los fantasmas que Hitler creó y alimentó…cuando un cierto % de personas (me gustaría ponerles cara y voz para saber desde donde hablan y como sienten) responde con un “si” a la encuesta. El pensamiento no va al niño, sino al adulto, a quien este adulto fue, lo que representó y lo que sigue representando décadas posteriores a su muerte…la mente va a la imagen del que nunca se arrepintió, que nunca pidió perdón por el daño que causó a millones de personas y al mundo siendo adulto.
      El niño llega a este mundo lleno de amor y sabiduría, necesita ser amado, cuidado y protegido hasta donde sus padres y el entorno pueden y saben. Personalmente tengo asumido que como adultos, tenemos la opción de estar en el mundo desde la víctima que fuimos (y elegimos seguir siendo) y manipular el entorno desde allí o de crecer sintiendo que ha llegado la hora de tomar las riendas de nuestra vida, de asumir la responsabilidad de Ser, de nuestra acciones, decisiones y también de sanar y/o buscar ayuda para cuidarnos cuando reconocemos un sufrimiento que no logramos sanar con los medios que conocemos. La “locura” es una posibilidad, una vía para de-responsabilizarse, uno de los posibles (y legítimos) escapes…luego viene la responsabilidad colectiva de quien sigue, adula, obedece y deja manipularse por quien está actuando según unos valores que no corresponden a una moral compartida…
      Me hace gracia, porque Fritz Perls, padre de la Terapia Gestalt y contemporáneo de Hitler, también fue un niño despreciado por su padre, maltratado por sus progenitores y discriminado, humillado y excluido en el colegio y, más adelante, por la sociedad liderada por Hitler. Sin embargo, como la mayoría de los niños mal-tratados y des-atendidos (de su generación, para no ir más lejos) supo crear algo novedoso, nutritivo y rico para muchas personas y quienes vinimos después…

      Gracias por inspirarme esta reflexión. Un saludo!

  3. Excelente. Cómo podría haber cambiado el mundo si ese bebé hubiese sido criado con un poco más de amor. Qué pena que nos cueste tanto ver que la base de una sociedad mejor es responsabilidad de nosotros, los padres.

  4. Como dirían los venezolanismos! te botaste con ese artículo! te felicito! esa es la respuesta ante tan descabellada propuesta, este señor trae su maldad no de gratis. Hay que ver la historia de los seres humanos para saber que tan crueles pueden llegar a ser. Lo que preocupa no es lo que hubieses hecho. Lo que preocupa, es que ante tanta evidencia científica de crianza afectuosa y sus resultados aún seguimos perpetuando los mismos errores en todas partes del mundo. Hay mucha maldad suelta, y es simplemente falta de voluntad política y social. Gracias por tan bella reflexión.

  5. Muy acertada esta entrada… creo en la bondad humana y creo que para que alguien llegue a sonvertirse en lo que acabó siendo el bebé Adolf, ha tenido que sufrir mucho. Sin duda, el apoyo que personas como tú brindáis a las familias, es uno de los primeros pasos para evitar una sociedad deshumanizada y sin empatía.
    Un saludo,

    Mónica

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