Nuestras peligrosas vaginas y otras perlas de la SEGO

Alguien en la  SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) ha tenido la brillante idea de resumir en un solo comunicado interno todo el pensamiento de los ginecosaurios más rancios de este país. Afortunadamente conozco muchos colegas, obstetras, ginecólogos y socios y socias de la SEGO que se sienten tan ofendidos como yo al leer estos disparates, que nos harían llorar de risa sino fuera porque verdaderamente lo piensan:

En el parto, cada individuo se enfrenta de forma solitaria a su destino en 10 centímetros de vagina, está en nuestras manos acompañarlo y ayudarlo a enfrentarse al resto de una vida de 80 años con la mejor adaptabilidad, salud e independencia social.

Releo la frase y sigo ojiplática. De verdad muchos aún lo ven asi: piensan que todas nuestras vaginas miden lo mismo, son peligrosísimas y que todos los bebés se “enfrentan” en el parto a ellas. Solos claro, para ellos en el parto no hay mujer ni madre, piensan que los úteros y las vaginas flotan en el espacio exterior, no ven más allá de sus propias narices.

La SEGO entiende la libertad de expresión y pensamiento filosófico sobre cualquier tema inherente a la especialidad en Obstetricia y Ginecología, pero bajo ningún concepto ni criterio se puede sentir aludida por términos como VIOLENCIA OBSTÉTRICA, dado que vigila constantemente la buena praxis de sus asociados, tiene datos epidemiológicos de los resultados, de la evolución satisfactoria y disminuida de la morbimortalidad perinatal en este caso, y contrasta en encuentros científicos de primer nivel nuestras conclusiones para ser incorporadas a la bibliografía actualizada.

Dime de que presumes y de te diré de que careces. Si la SEGO no se sintiera aludida no haría este comunicado, para empezar, digo yo. Para seguir violencia obstétrica no significa que sea ejercida por obstetras, sino que se ejerce por profesionales de la salud en el momento del parto.  Su existencia la ha reconocido la Organizacion Mundial de la Salud llamándola ABUSO y MALTRATO en el parto en numerosas ocasiones, la más reciente en febrero de 2018. La OMS, por cierto, reconoce que es un problema global, que se da en todos los países y afecta a todas las clases sociales.

Ojalá la SEGO vigilara la buena praxis. Entonces hace tiempo que habrían hecho algo para abordar las vergonzosas tasas de cesáreas que aín tenemos en algunos hospitales públicos y en muchos privados. Ojalá su mirada de la morbimortalidad perinatal fuera más allá del mes que sigue al parto. Ojalá se sentaran a escuchar los relatos de parto que hacen las madres meses, años, décadas después de sus partos. Entonces no podrían negar la dimensión del problema. La legión de madres que soñaban con su parto y con recibir a su bebé nada más nacer y, pese a ello, se encontraron con un maltrato que simplemente no merecían.

La medicina especulativa, totémica, no forma parte de nuestras consideraciones institucionales. Mientras la SEGO no se vea implicada directa y explícitamente por aquellos/as que exteriorizan sus opiniones sin plantear acciones legales ante un delito recogido en nuestras leyes como es cualquier tipo de VIOLENCIA, no se va a sentir aludida. En caso contrario, sí pondrá a los Servicios Jurídicos de nuestra Sociedad todos los argumentos necesarios y legales para dirimir este asunto. solas, con una herida en la vagina o en el vientre y un vacio en el alma durante horas o días, o de por vida…

¡Ay mis colegas! Cuanta defensa, cuanto dolor, cuanto trauma arrastran los obstetras de este y de muchos países. De verdad, nuestras vaginas no son peligrosas, ni nuestros cuerpos embarazados bombas de relojería a punto de estallar. Nuestros bebés no están solos en el parto: les acompañamos nosotras, sus madres, con todo el cuerpo, con toda el alma. Estamos ahí y queremos lo mejor para ellos y ellas. Nuestros bebés pueden sentir nuestro amor en el parto, y escuchar vuestras voces y sentir vuestro miedo o vuestra confianza.

Por favor, escuchadnos, desaprender, observar, hablar con las matronas, buscaros terapia o lo que necesiteis. Vosotros también padeceis la violencia obstétrica, que como la de género, es estructural. Sois víctimas de un sistema que os colocó en un lugar de falso poder, un sistema que niega el poder de la sexualidad de las mujeres, y habeis padecido las consecuencias.

De verdad, nuestra vaginas no son tan peligrosas y nuestros bebés nunca las han recorrido solos: preguntad a vuestras madres.

 

  1. Como bien dices, Ibone, ay de todos esos colegas que no son capaces de ver más allá de su nariz, y por eso se pierden tantas cosas… Ay de las mujeres y niñ@s que caen en sus manos, que por desgracia cargan, además de transitar por el viaje del parte, con todo ese miedo del sanitario, con todos esos traumas no resueltos… No me canso de decirlo, todo profesional sanitario debería hacer terapia (varias veces a lo largo de los años), y revisar CONSTANTEMENTE sus ideas preconcebidas, creencias y paradigmas. Tenemos que dejar de creer que “la ciencia” es objetiva, los científicos somos personas, con nuestra historia, nuestros traumas y nuestros prejuicios, somos SUJETOS, lo que quiere decir que ante un mismo hecho científico, la interpretación que le demos cada uno, va a ser forzosamente subjetiva.
    Y cuando un profesional piensa que se está enfrentando a una vagina peligrosa de la que tiene que “rescatar” a un bebé, es bastante lógico que opte por una cesárea. Hasta que no cambiemos esa creencia subjetiva, será imposible que ese profesional acepte lo que GRITA la evidencia científica, la OMS, y cualquier otro profesional con una mente más abierta.
    Pues eso, que construyamos el cambio poco a poco, acompañando a las mujeres, a los niñ@s… y también a los profesionales. Un abrazo sororo!!

  2. Lamentablemente va a hacer falta que muera toda esta generación de ginecosaurios y vaya dejando lugar a profesionales que velen los nacimientos saludables sin intervenir. Nuestra mitad de apoderarnos del acto como mujeres, la seguiremos haciendo. Gracias.

    • El problema no son solo ginesaurios, también matrosaurias y auxiliares, camilleros… Pero a mi lo que me preocupa mas es que salen gines recién horneadas ya con actitud de ginesaurio. No hay que esperar a que mueran, hay que educarles hoy, ya, a todas y todos, sobretodo en legislacion, competencias y delitos, que no tienen ni idea y deberian estar en la carcel con lo que hacen en cada guardia.

  3. Que fuerte con tanta naturalidad pedir que mueran los ginesaruius, matrissurius….. Yo diría señoras parir en vuestras casaríuias con toda vuestra palabrería, vuestras parejas y a vuestro aire, viva la libertad del parto pero no os quejeis de vuestro dolor en un acto que es natural, no menosprecies a aquellos que se han formado para ayudar al nacimiento y no salgáis gimiendo cuando noteis que la cosa no va bien, cada vez se está menos preparado para el parto, para el dolor, para todo……

  4. Ivonne, cada artículo que leo tuyo me llena de esperanza. Estamos en el camino, todas, madres, padres y profesionales. Estos informes prueban que estamos en el camino. Necesitan marcar territorio, mostrarnos
    su caduco poder. Se resisten a los cambios, pero irremediablemente llegarán. Gracias infinitas.

  5. Pingback: Respuesta de una víctima de violencia obstétrica al comunicado de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) - Método Laxmi

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