esperanza

Hallelujah

img_20161208_104406En los primeros instantes del año, el  1 de enero de este 2016, mi perro Cooper salió corriendo monte arriba asustado por los cohetes y petardos que lanzaban en los pueblos más cercanos a donde nos encontrábamos. Esa noche no regresó y al día siguiente tampoco a pesar de que pasamos buena parte del día llamándole mientras recorríamos montes y campos.

El dos de enero amanecí sin él y con una angustia creciente. Cada vez me costaba más controlar mis pensamientos oscuros y miedos. ¿Y si no aparecía?¿Y si se había enganchado su correa en algún lugar y no podía moverse?¿Qué haría yo sin él?¿Estaría sufriendo? Intentaba no echar leña a la hoguera de mis pensamientos mientras me invadía el miedo a la soledad.

img_20161208_153741Horas después le vi venir hacia mí, corriendo monte abajo a la velocidad del rayo, y allí nos abrazamos como dos locos de júbilo entre el barro, la lluvia y mis lágrimas. No hay como perder algo o alguien y luego recuperarlo para saborear felicidad. Cooper querido, mi perro miedoso y juguetón, mi compañero más fiel.

2016 ha sido para mí difícil en lo íntimo. Ahora que recuerdo como empezó veo que ha tenido mucho de esos dos primeros días y noches. Vagar sola con miedo a perder relaciones, personas, o vínculos con lugares queridos. Algunos  esfuerzos son difíciles de  reconocer y nombrar. Sostener y cuidar vínculos con gente querida que se van desmoronando en este mundo de prisa y tránsitos. Aceptar los noes, vivir con la angustia, tolerar la tristeza de la pérdida. Esperar la alegría y celebrar sus primeros destellos como se celebra los primeros rayos de luz del amanecer tras una larga noche de invierno.  A veces vivir me resulta demasiado difícil, casi tanto como aceptar el final de la infancia o de la crianza.

img_20161208_122719Y pese a ello, tanto que agradecer y celebrar. An attitude of gratitude, como me recuerda mi amiga Helena. Cultivar la gratitud, como escribe Tatiana. El precioso milagro de seguir viva. Algunos de los momentos más preciosos que viví este año brillan en la distancia: jugando con los bebés refugiados sirios en Grecia, los paseos en los bosques otoñales canadienses, el recuentro con una amiga muy querida, la caótica y emocionante mudanza a mi nueva casita…

Gratitud. A los que aman. A los que seguís este blog, a los que me escribís y comentáis, a los que enviáis amor y luz en la distancia, a las que seguís tejiendo redes de madres y comadres, a mis alumnas. A Cooper, por regresar.

A Leonard Cohen, you got me singing, the Hallelujah hymn

Feliz 2017

Para Lola Molina, deseando que encuentre a su perrita Chuche

Jugar para sanar

Foto: Mireia Navarro y Victoria Peñafiel

Foto: Mireia Navarro y Victoria Peñafiel

Tenía cuatro años y había nacido de forma muy prematura: pasó sus primeros meses en una incubadora. Ahora era su hermano el que también había nacido demasiado pronto, en el mismo hospital en el que estuvo él siendo un bebé.

En ese Servicio de Neonatalogía alguien tuvo la brillante idea de ofrecer un taller para los hermanos y hermanas de los bebés ingresados. Un espacio de juego donde poder jugar a mamás y papás o médicos con muñecos en incubadoras, con sondas, tubos, estetoscopios y vendas. El taller se llamaba Projecte Germans y estaba pensando como paso previo al contacto de los niños con sus hermanitos-as recién nacidos prematuros, para facilitar la transición y adaptación en una situación tan difícil para toda la familia.

project-germanes-2Este pequeño no faltaba a ninguno de los talleres. Jugaba una y otra vez con los muñecos-bebés-prematuros. Probablemente estaba sanando su propio trauma como sanan los niños: jugando libremente en entornos seguros.

Nos lo contó la creadora del proyecto: Maria Emilia Dipp en la Jornada de Actualizacion en Salud Mental Perinatal que recientemente organizamos desde Terra Mater (todavía se puede ver online). En su ponencia “Acompañamiento emocional y psicoterapéutico a las familias con bebés hospitalizados” Maria Emilia explicó como el juego simbólico les sirve a los niños y niñas para elaborar una situación traumática.

Jugar para sanar. No sólo los más pequeños, también los padres sanan jugando con sus hijos-as. Incluso los profesionales: la propia creadora del proyecto estuvo ingresada en una incubadora al nacer con su hermana melliza. Seguramente ese pequeño detalle explique muchísimo: la calidad del proyecto, lo cuidado que está, la hermosura que desprende…La propia trayectoria vital de Maria Emilia como hija, como psicóloga y como madre de prematuro hablan de alguien que ha transitado ese recorrido y sanado, crecido, comprendido.

Os dejo el video sobre el Projecte Germans: ¡es precioso!

Lágrimas por Leonard Cohen

Mi querido Leonard Cohen:

Aún no he podido llorar tu muerte. Llevaba dos semanas escuchando a todas horas tu despedida You want it darker cuando me llegó la noticia de tu partida y ni por esas.

No me creo tu no presencia en este mundo. Tu voz y tus canciones toda mi vida, tu poesía, toda tu belleza…¿cómo será tu ausencia?

Otoño y este difícil noviembre. Despedidas, canciones, poesía, y más lágrimas.

The reason I write l-cohen-hydra

is to make something

as beautiful as you are.

L. Cohen

 

¿Alguna palabra que nos nombre a nosotras viudas de tu amor platónico?

Dance me to the end of love, my dear partisan, Where is my gypsy wife?

There were three of us this morning
I’m the only one this evening
But I must go on
The frontiers are my prison
Oh, the wind, the wind is blowing
Through the graves the wind is blowing
Freedom soon will come

It seems so long ago, Nancy wore green stockings, and she slept with everyone…

oh please! please! dont pass me by,

I looked for you in everyone
And they called me on that too
I lived alone but I was only
Coming back to you

I am going to miss you forever,

Hallelujah…

Descansa en paz amor.

Me gustan mis pacientes

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Tal vez palabras no sean las adecuadas. Mis pacientes: gente que viene a pedirme ayuda, escucha, opinión o consejo en momentos delicados de su vida. Entran y me cuentan. Su vida. Con una franqueza que me admira. Con valentía, con pudor, con lágrimas a veces. Casi siempre son mujeres en momentos relacionados con el inicio de la maternidad. O con la dificultad de ser madre. Embarazadas o con bebés o tal vez buscando ser madres. Padres también veo. Hombres que me gustan por su ternura, que cuidan a los bebés mientras ellas hablan o cuentan, que a veces juegan con el hijo o hija mayor para que ella pueda explicarme todo lo que viven, el desconcierto, la soledad, la culpa, el extrañamiento.  Las broncas. Las mujeres que hablan del miedo a no querer a sus hijos lo suficiente. Entonces suelo hacer de espejo: ¿no te das cuenta que ese miedo es precisamente porque ya le amas muchísimo más de lo que se considera suficiente? Me miran desconcertadas.

Los bebés en mi consulta nos regalan sonrisas, momentos de magia mientras sus madres lloran o me cuentan sus peleas con el mundo, con la vida, en esta sociedad hostil donde ya casi nadie habla en el metro o sonríe por la calle. Mis pacientes me cuentan y yo escucho, observo, miro a ver que siento. A veces les cuento eso, lo que siento. Lo que me señala mi cuerpo. Otras veces comparto algo que aprendí de otras y otros pacientes. Pequeñas joyas, perlas. Los bebés también señalan y reclaman.

A veces me quedo callada, sin encontrar la palabra. Maravillada. ¿Cómo decirles que me encantan? ¿Cómo explicarles cuanto me enseñan? Me reconozco en las dudas, en las miserias, en las pequeñas violencias cotidianas de las que yo también me avergüenzo… A veces me entran las ganas de confesarme, de contarles, o de llorar yo sus lágrimas. De agradecerles la enseñanza. Si vosotras supierais…

Salen en mis sueños. Cuando dejan de venir les extraño y de vez en cuando pienso en ellas. Los bebés ya andan. No entiendo apenas esta vida y aún menos como la vivimos. Colecciono momentos, destellos, caricias y palabras. También las babas.

Qué suerte ser psicoterapeuta. Una vez una amiga me dijo estas palabras:

_Cuando alguien te pide ayuda en realidad te está haciendo un regalo.

¡Es tan cierto!

A mis pacientes, mil gracias.

Enterrados

Aquella tarde de sus 17 años Nacho llegaba muy justo a entrenar a su equipo de baloncesto, pero cuando vio de lejos la aglomeración de gente delante del Monumento a los Caídos decidió acercarse. No era habitual ver gente detenida allí a pesar de la cantidad de personas que transitaban por sus alrededores a diario. Conforme se acercaba vio una serie de personas tumbadas en el suelo, algunas parecían medio cubiertas por telas, otras no, y aún sintió más curiosidad. Al llegar se colocó en primera fila y observó con atención. Lloviznaba.

Un hombre joven, vestido de negro, con barba y tatuajes, iba ayudando a las personas a tumbarse en el suelo. Algunos llevaban chubasqueros o telas de plástico oscuro, la mayoría iban descalzos. Muchos eran ancianos. Cuando hubo terminado de colocarles el hombre joven se cargó un saco de tierra al hombro y se acercó a la primera persona que yacía en el suelo, una mujer mayor. Abrió el saco y empezó a cubrir el cuerpo con la tierra negra, primero arrodillado con las dos manos, luego incorporado echando algunos puñados desde arriba. La mujer cerró los ojos. Luego el joven movió el saco, se desplazó hasta la siguiente persona y repitió la tarea. Un fotógrafo le seguía de cerca.

Nacho avanzó un poco más y reconoció entre las personas tumbadas en el suelo a Juana, su maestra de primaria. Hacía mucho que no la veía y dudó un poco sobre si era ella, pero sí, sí que era, con el pelo muy corto y los pies descalzos. Nacho retuvo las ganas de llamarla por su nombre. Cuando se acercó el hombre con el saco Juana se cubrió la cabeza entera con una tela negra. El joven le cubrió de tierra el cuerpo y añadió varios puñados más sobre la cabeza. Nacho miró fugazmente su reloj, y decidió llegar tarde al entrenamiento. No podía irse de allí hasta entender lo que estaba pasando, la extraña solemnidad de aquel acto le retenía.

El hombre fue enterrando a las veinte personas que yacían en el suelo. Los que observaban de pie, unos cien o doscientos, con sus paraguas e impermeables apenas hablaban o si lo hacían era susurrando. Nacho vio como algunos lloraban y sin saber bien porqué el también sintió una congoja enorme subiendo de su pecho a la garganta.

Al terminar de enterrar a la última persona, el hombre joven se tumbó y se cubrió a si mismo de tierra. Permaneció allí unos minutos hasta que el público empezó a aplaudir con fuerza. Nacho también aplaudió con cierto alivio.

Poco a poco las personas tumbadas se fueron incorporando. Algunas se sentaban y miraban sus piernas cubiertas de tierra, otros olían la tierra de sus manos. Lloraban. Gente del público se acercaba a abrazarles. Nacho esperó a que Juana se levantara y se acercó a ella.

_Juana, hola. Qué sorpresa verte aquí.

_Hombre Nacho, ¡qué alegría! ¡Sigues creciendo! ¿Cómo es que has venido al homenaje?

_Pues de pura casualidad, pasaba por aquí, iba a entrenar a mi equipo de baloncesto en jesuitas y he visto gente y me he acercado. Pero ¿qué es esto, qué clase de homenaje?

Juana seguía sacudiéndose la tierra, y aunque varias personas parecían esperar para hablar con ella les dio la espalda y miró a Nacho a los ojos.

_Es un homenaje a los fusilados en Navarra…Como mi abuelo, lo mataron cuando mi abuela estaba embarazada de mi padre, por ser de izquierdas y defender los derechos de los trabajadores del campo. Se lo llevaron una noche y ya nunca más lo volvieron a ver, en agosto de 1936. No sabemos dónde está enterrado. Mi padre nació cinco meses después.

Nacho estiró la espalda y los hombros, la boca seguía abierta y muda.

_El que nos ha enterrado es un pedazo de artista, y el que lo hayamos hecho aquí tiene muchísimo valor, porque este como sabes es el Monumento a los Caídos en la guerra del bando que ganó, pero no a los que perdieron la guerra…Nacho, ¡muchas gracias por venir o por haberte quedado! _ Juana le dio dos besos y luego se giró para fundirse en un abrazo largo con otro hombre que también había participado en el enterramiento y que lloraba como un niño.

Nacho no quería irse aún, así que se acercó a otro grupo de personas que escuchaban a un anciano que llevaba una bandera republicana al cuello.

_Ha sido terrible, estar ahí tumbado y sentir la tierra cayendo sobre mi cuerpo. Me han venido todos los recuerdos, todos, sin tregua. Pero oídme, qué contento estoy, ahora me siento más cerca de mi padre que nunca-

Nacho escuchó un rato más antes de darse la vuelta y seguir lentamente hasta el colegio. Encontró a sus chavales jugando al baloncesto y a Luis, el segundo entrenador, dando instrucciones. Al ver a Nacho los niños y niñas se detuvieron y se acercaron a él corriendo:

_¡Nacho, Nacho! ¡Qué tarde llegas!

_Si. Llegaba bien pero me ha pasado una cosa que os quiero contar, así que sentaros y escuchadme. _Los niños y niñas de nueve y diez años se sentaron en círculo dispuestos a escuchar a su joven entrenador.

 

Relato de ficción inspirado en la obra Enterrados de Abel Azcona

Para Luna, de mamá. Cheli Blasco

PARA LUNA, DE MAMALuna murió dos días antes de nacer. Tuvo una vida breve, apenas veintesiete semanas en el vientre de su madre, Cheli Blasco. Ella decidió seguir adelante con la gestación a pesar de que como dicen algunos aquel bebé era “incompatible con la vida“. Desde la consciencia y la lucidez, con pena y alegría, escribió entonces Cheli:

Me estoy preparando para cuando mi hija ya no esté

Luna Williamson nació sin vida en la madrugada del 21 de junio de 2013, en su casa. Y cuenta Cheli

Fuimos aprendiendo a rearmar la vida y reacomodarnos alrededor de su presencia ausente

Cheli ha compartido sus escritos de amor y muerte en este libro precioso, una verdadera joya, deliciosamente bien escrito. El libro empieza con su magistral “Otras cagadas de no tener a mi hija” que bien podría servir para expresar el sentir de emuchas madres que no han tenido hijas, solo hijos varones. Lo que sigue es profundamente hermoso, poético, valiosísimo. Una vivencia plena de la muerte y el duelo, sin tapujos, con momentos místicos, con risa, con dolor profundo, con lágrimas y ausencia de respuestas, con muchísimo amor y pena. He tenido que leerlo muy despacio, con la sensación de estar abriendo un regalo delicadisimo.

Un puerperio sola, sangrando yo..

¿Qué hace una mamá sin bebé?

Nadie sabe

Ojalá nadie supiera

Leyendo fui conociendo a Luna, le escuché charlar con su mamá:

No soy un ángel,

no te espero en ningun lado

Porque ya estoy

en tu amor

Imagen de Cheli Blasco

Imagen de Cheli Blasco

Me dieron ganas de escribirle: Luna, yo también te siento, te percibo, te agradezco. Gracias Luna por ser y por descubrirme la escritora que es tu madre, a la que ya conocí y admiraba pero de la que desconocía su don con la palabra escrito.

Gracias Cheli por darte tanto. Leerte me ayuda a vivir. Me has recordado algo que percibí en muchos duelos perinatales que me tocó acompañar: como en los momentos tan duros también aparece la luz, las pequeñas perlas, las risas o la alegría incluso en medio de tanto dolor. La vida misma, como ese corazón que descubriste despues de autorretratarte en pleno duelo. Leerte me ayuda a seguir viviendo con ese miedo que compartimos todas las madres, el peor de todos, el terrible miedo a perder un hijo o hija.

Por favor Cheli sigue escribiendo. Eres una gran escritora: una de mis favoritas.

Para comprar el libro: Para Luna, de mamá. Escritos de amor y muerte.

Refugiadas embarazadas

IMG_20160427_105417Tantísimas mujeres tan jóvenes con tantísimos niños y bebés. Tantísimas embarazadas. Niños y niñas por todas partes, solos o en grupos, con la mirada perdida a ratos, peleando o construyendo cabañas que resultan ser sus casas. Ancianos que te cuentan como perdieron la vida todos sus hijos.

En las carpas de Nurture Project International en Eko Station Camp ayudamos con la alimentación de los bebés, con la lactancia, con los biberones, con los baños a los más pequeños. Hablo con los bebés y las madres me cuentan. Chavalas casadas y embarazadas, dieciséis o diecisiete años. En el hospital griego más cercano a todas las refugiadas les hacen cesárea. Hablando de violencia obstétrica. Me dan ganas de irme a acompañarlas cuando se pongan de parto. Qué estoy haciendo aquí. Esta gente vino porque Europa les acogía y ahora ven como se construye una valla alrededor del campamento de la gasolinera. La vieja Europa, qué vergüenza.

It´s an emergency!”, es la frase que más he oído desde que llegué. Es cierto, es una emergencia. Toda esta gente en medio de la nada sin apenas nada. Mayoría de niños, niñas y mujeres. Recién llegados del horror de la guerra.

IMG_20160427_132651Un oso de peluche abrazado a una farola. Es la peluquería. “Nobody ever comes here for a hair cut” nos dice el peluquero. Es cierto. Nadie viene aquí a cortarse el pelo.

 

 

 

 

Veinte años siendo tu madre

IMG_6373Veinte años siendo tu madre. Al amanecer enciendo la vela y respiro hondo. Cierro los ojos y vienen las imágenes que no están en ningún album ni película de vídeo, afortunadamente.  Los juegos, las cabañas, los inventos, las bicis, los amigos, los árboles a los que tantas veces te vi subirte. Que suerte ser tu madre, vuestra madre. Cuánta alegría, cuánta risa, qué frescura. Qué guapo.

A la vez en esas imágenes sin album me miro a mi misma y me veo pequeña. No sé si he sido la madre que me hubiera gustado ser. O tal vez sea el mundo y el momento en que nos ha tocado vivir. Todos los “debería”, los juicios, la presión. La culpa legendaria. El conflicto casi permanente entre lo que me pedía el cuerpo hacer y lo que se esperaba que yo como madre hiciera. Lo que podríamos llamar mi crónica dificultad para ¿poner límites?¿Exigir?¿Castigar?

Castigar, que palabra. Castigar a los hijos, ¿a quien se le pudo ocurrir?

Miro la llama y quiero perdonarme todo el daño que te habré hecho. Borrar esa tristeza que a veces me impide ver la otra cara de la realidad.

No sé si me lo has puesto fácil o difícil, sé que ser madre me parece difícil. No ser tu madre, sino ser madre, en general. Aquí y ahora. Hay tanto postureo, como tu bien dices. Tanta fachada, tanto concurso y competición entre madres. Y tantísima soledad.

Sigo sin saber que hacer con mis miedos de madre pero ahí los llevo, intentando que sean sólo mieditos para que me quepan en los bolsillos y no me impidan caminar, reír o abrazaros. Me gustan las cosas que me dices a veces, como ese rap que me ibas a escribir titulado “no te rayes mamá”. Gracias.

Mi amiga Carmen me regaló ayer estas palabras de Jose Luis Sampedro y yo hoy también te las regalo:

Hazte quien eres: hay que hacerse quien se es, y todos somos distintos. Pero lo que quiera que seas desarróllalo al máximo. Cada cual debe aspirar a ser lo máximo que pueda ser con sus condiciones. Y de esa manera devolverá a la vida de todos, la vida que ha recibido él.
Tengo 94 años y me considero un aprendiz de mí mismo. Todavía aprendo a ser quien soy. Y me moriré sin haber acabado, pero he hecho todo lo posible: hazte quien eres y hazlo fervorosamente. Y hazlo entregado a eso y en solidaridad con los demás, porque sin ellos no somos nadie. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder, sin creer los inventos de los que quieren explotarte. No te rindas!
José Luis Sampedro 2011

Feliz cumpleaños Nicolás.

 

Miles de Bertas Cáceres

Berta Caceres en el Rio Gualcarque

Por Berta Cáceres. Por su lucha. Por el río Gualcarque y por todos los ríos. Por las guardianas de los ríos. Por la vida. Por su madre partera, por sus hijos, por sus hermanos y su gente amada, por sus compañeros y compañeras. DESPERTEMOS, YA NO HAY TIEMPO.

Como dijo su hermano horas después de su muerte: ¡”Miles de Berta Cáceres más se van a levantar!“. Se van a levantar para seguir exigiendo que se respeten y se protejan los derechos humanos. Para que, como dijo su hija Berta Isabel ayer mismo, “no se sigan financiando estos proyectos de muerte, de los que el asesinato de mi madre es uno más…”.

Discurso de Berta Cáceres en la entrega del Premio Goldman 2015:

En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos.

¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo.

Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal.
El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir.

La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.
Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.

Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.
Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales.

Paz, vida, justicia.

 

Tiempo de silencio

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Me despido. Dejo el blog y las redes sociales por una temporada. Necesito estar de otra manera en lo cotidiano y real, dejar lo virtual. No tengo que claro que sea cansancio. El otro día en una entrevista que me pareció muy interesante Eugeny Morozov hablaba de como la adicción a las tecnologías generaba distracción. Sentí que me reconocía ahí, en la distracción creciente que percibo en mi misma. En que ya casi nunca termino de leer los libros que empiezo por más que me interesen. En las ganas insoportables que tengo de salir a caminar al monte tan a menudo dejando el móvil en casa. En la extrañeza que me produce a veces percibir la discrepancia entre como me dicen que me ven personas que desconozco y como me percibo yo misma.

A menudo siento que son trampas o tentaciones que me desvían y alejan de lo que yo realmente deseo. Las trampas del ego. Aunque tampoco sé muy bien qué es lo que realmente deseo. Pienso en Pepe Mujica hablando con lucidez de lo importante que es aprender a ser feliz con bien poco.

En cualquier caso ha sido un placer escribir este blog durante estos 4 años. Podría daros las cifras, el número de entradas o visitas, lo más visto, etc. Pero prefiero hablar de como lo he vivido yo. Ha sido un espacio de libertad, donde mi única premisa era escribir lo que me diera la gana cuando me diera la gana. Qué gusto también sentir que desde aquí he conectado y conocido a personas, algunas bellísimas, que me han a su vez abierto otras puertas y enseñanzas. A todas, gracias.

2015 ha sido un año para mi sanador. Me he operado la vista y dejado atrás mis gafas de mi miope y ha sido algo también simbólico: mi mirada ha cambiado. He recibido mucha ayuda en este año, de muy buenos profesionales y terapeutas. He disfrutado con la formación en Salud Mental Perinatal que imparto en Terra Mater, y estoy muy ilusionada con empezar ahora la segunda edición. Mis alumnas son también mis maestras y creo que estamos creando nuevas formas de hacer las cosas, de aprender y ayudar, como profesionales y como activistas. Es ilusionante y ahí me podréis encontrar, muy pronto lanzaremos la nueva web y más proyectos colectivos hermosos y necesarios.

Revisando el blog he hecho una selección de mis entradas favoritas, que no coinciden con las más populares ni las más vistas. Tal vez porque sean las más íntimas o personales, las que hablan de mis seres queridos que ya no están o de lo entrañable vivido con mis amigas. Os las dejo a continuación, con dos canciones de las que siempre me acompañan.

Nos vemos. ¡Feliz 2016!

Mis 20 entradas favoritas (en orden cronológico):

1. Morir en paz
2. Kivumu, Rwuanda
3. El baño de la reina
4. Incompatibles con la vida
5. Escribir en silencio
6. La necesaria presencia de Neu el Nómada
7. Amarás la tierra
8. Nosotros los privilegiados
9. El legado de Nacho de la Mata
10. Elijo sonreir
11. Mover el útero
12. Autismo, apego y crianza
13. Entre Mamás
14. Cooper
15. El patio de mi recreo
16. La vida mientras tanto
17. Momo y la escucha
18. El brillo de la vida
19. Me fui
20. Intimos desastres