paternidad

Seminario sobre Maternidad Subrogada

SEMINARIO FILNAC

MATERNIDAD SUBROGADA: “PARIRÁS CON EL SUDOR DE LA DE ENFRENTE”

Fecha: Lunes, 22 de mayo de 2017, de 4.00-7.30 h.

Lugar: Colegio de Málaga, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alcalá, Aula 10.

Ponentes invitadas

María José Guerra, Profesora de Filosofía de la Universidad de La Laguna, Ética de la reproducción humana y enfoques feministas

Ibone Olza, Psiquiatra y Profesora de la Universidad de Alcalá, En la piel del bebé: la gestación subrogada desde la salud primal

Beatriz Gimeno, Activista y Diputada en la Asamblea de Madrid, Mujeres como úteros: subrogación y derechos reproductivos

Lara Redondo, Analista en el Tribunal Constitucional, Gestación por sustitución: marco jurídico español y europeo

Organizan

Filosofía del nacimiento. Repensar el origen desde las humanidades médicas (FILNAC), Proyecto de investigación FFI2016-77755-R, Ministerio de Economía y Competitividad, 2016-19.

Justicia, ciudadanía y vulnerabilidad. Narrativas de la precariedad y enfoques interseccionales (VULNERA), Proyecto de investigación FFI2015-63895-C2-1-R, Ministerio de Economía y Competitividad, 2015-18.

Estructura

Cuatro bloques de 20 minutos de exposición más 20 minutos de debate por ponencia. Pausa para café.

Contacto

Stella Villarmea: Stella.villarmea@uah.es

María José Guerra: mjguerrapalmero@gmail.com

Más información

https://filnac.wordpress.com/

 

 

Huérfanos de madre: el negocio de la gestación subrogada

¿Dónde estabas, Madre, cuando los Padres decidieron que otros seres humanos que no eran ellos mismos se podían trasladar, exponer, vender, alquilar, prestar y hasta matar?

Victoria Sau

Un recién nacido en una bolsa de la compra. Desde que vi por primera vez la imagen no me la he podido quitar de la cabeza. Me remueve, me interpela, me sacude, me mueve a la acción. Se titula VIDA y su autora es Ana Álvarez-Errecalde. Forma parte de su nuevo y magnífico trabajo: Object-ivity.

Al igual que la imagen, estas palabras de Victoria Sau resuenan en mi mente cada vez que pienso en los bebés gestados en vientres de alquiler:

En el patriarcado, todo el mundo está huérfano de madre.

Huérfanos de madre. Separados de la madre nada más nacer y sin derecho a ella ni a su abrazo. De por vida. Vendidos, comprados. Con contrato de garantía y derecho a devolución.

En los próximos días se celebrará en Madrid una feria destinada a esta aberración. Parece mentira que, siendo la subrogación ilegal en España, se permita esto, ¿imagina alguien una feria dedicada a la compra venta de órganos humanos?

Concentración contra la feria de vientres de alquiler.

 

 

Codificando interacciones sociales con Ruth Feldman

La semana pasada participé como alumna en un curso de dos días con Ruth Feldman,  profesora en el Departamento de Psicología y en el Brain Research Center de la Universidad de Bar-Ilan y profesora adjunta del Child Study Center en la Universidad de Yale (USA). Esta investigadora israelí es una de las principales autoridades a nivel mundial en el tema de la interacción entre madres, padres e hijos. A lo largo de los últimos años se ha volcado en intentar comprender todo lo que sucede en esa interfaz, primero entre las madres recientes y sus bebés y luego a lo largo de toda la crianza. Es la que más ha desarrollado el concepto de sincronía en la interacción, la que más ha integrado psicología y neurobiología para comprender esa primera relación tan crítica y su efecto por ejemplo en el desarrollo de la empatía. Llevo años leyendo sus trabajos: desde los iniciales con prematuros en la UCI neonatal hasta los más recientes comparando la plasticidad del cerebro en madres y padres.

curso cibEn el curso que impartió en Barcelonas nos formó a un pequeño grupo en su metodología CIB: Coding Interactive Behaviour. El CIB es un sistema de codificación global de la conducta social. Incluye múltiples escalas  organizadas en varios factores que se refieren a aspectos importantes de cualquier relación, tales como la sensibilidad, intrusismo, compromiso, reciprocidad. El CIB ha sido validado en múltiples estudios en diferentes culturas, y edades, que van desde bebés hasta adolescentes y entre parejas adultas. Puede ser utilizado en investigación y en clínica, especialmente en psicoterapia.

El CIB me parece una herramienta muy sencilla y bonita a la vez. Es curioso, porque viene a ser como si te dan un andamio para poder descifrar de forma ordenada todo eso que acontece en la relación social. Lo bonito, como siempre, es la historia que hay detrás. Ruth nos contó como ella inicialmente estudió composición musical y jazz en la Universidad de Yale. Luego fue madre muy joven (tiene ¡cinco hijos!). A medio camino de la crianza decidió estudiar psicología, y finalmente se doctoró estudiando la interacción entre bebés y madres. Es bonito como digo porque en realidad el CIB viene a ser la partitura, es decir, se puede ver como su formación musical le ha servido para analizar esa hermosa danza entre madres, padres e hijos.

Para mi fue un disfrute absoluto y todo un estímulo intelectual: Ruth es cercana y sabe escuchar, asi que la formación ha sido muy rica para todos, todo un lujo tener una profesora así.

Os recomiendo esta charla en la que Ruth Feldman explica la sincronía y la neurobiología del apego magistralmente.

La herida primal: gestación subrogada y apropiación de bebés

Publico esta carta que me envía una mujer víctima de un adopción irregular y que desea permanecer en el anonimato. Explica muy bien cuánto hay de similar entre la apropiación de bebés (o el también llamado “robo de orígenes”) y la gestación subrogada. En primera persona, desde el dolor y la lucidez de quien se atreve a nombrar sus heridas, con valentía. Gracias.

La maternidad subrogada tiene tanto paralelismo con la apropiación de bebés que estuvo ocurriendo en España (y muchos otros países, como Irlanda, Argentina o la misma USA), que es imposible ignorarlo. Y es que el proceso era el mismo a partir del momento de la concepción. Antes no, evidentemente, y esto los hace fundamentalmente diferentes, pero flaco favor se hace a los bebés producto de esta tecnología si nos negamos a admitir las similitudes, propiciando que se repita la misma situación de abuso e indefensión que las víctimas de aquellas apropiaciones denunciamos casi medio siglo más tarde.

Entre los paralelismos que podemos observar entre ambas situaciones tenemos los siguientes: una mujer embarazada, generalmente en situación de vulnerabilidad, que no quiere a ese bebé, o no se lo dejan querer; una organización dispuesta a mediar entre los deseosos padres adoptivos y la mujer; los argumentos que esgrimía esta organización para lavar la conciencia de los padres, que sabían que no estaban siguiendo el camino legal: “ella no lo quiere, le hacéis un favor”, “salváis la vida del bebé” (ahora dicen que “le estáis dando la vida a este bebé”), “así es más rápido para todos y menos engorroso, no pasa nada si utilizáis el pequeño truco de inscribir al bebé como vuestro”. La mujer embarazada es una mujer sin derechos, a merced de las circunstancias, que no tiene ninguna posibilidad de echarse atrás en sus decisiones, viviendo su embarazo bajo el control de los que han decidido ya que van a hacer con su hijo, porque ella no es nadie aquí, no pinta nada en la ecuación y a la que ni dejarán ver el bebé que ha parido.

Pero el que se lleva la peor parte es, sin duda, el “producto” del embarazo: un bebé a merced de todo este sistema, que si nacía imperfecto ya nadie quería y a ver qué coño se hacía con él. Y si nacía perfecto entonces sí, entonces era un hijo muy querido y muy deseado y muy amado y muy perfecto … y que no podía decir que era adoptado, en el mejor de los casos. En el peor ni se lo dirían a él. Y que nunca podría saber quién le engendró, donde están sus orígenes, por qué lo sacaron de ellos. Y que cuando tuviera hijos no sabría si hay alguna enfermedad horrible que puedan heredar, o si esa cara tan bonita de su niño, que no se parece ni a ella ni a su padre, sería como la del abuelo biológico… quién sabe a quién está viendo en su hijo.

Me decían, y me dicen, que las cosas eran así, que se hacían así. Es lo que les decían a ellos y lo que ellos quisieron creer. Que la adopción legal suponía un periodo en el que les podían quitar al bebé, y ellos no podían afrontar eso. Vela se lo presentó todo muy bien: clínica privada de renombre, impecable, análisis médicos para confirmar infertilidad, pruebas y más pruebas para considerarlos idóneos. Todo con mucha autoridad y muy serio. Dos grandes autoridades del momento: el médico y el cura, asegurando que todo estaba muy bien hecho. Que era lo mejor para la chica y para mí. Que era lo mejor para ellos. Que ellos sólo tenían que pagar los gastos de la chica, les dijeron, en su clínica privada. No estaban comprando ese bebé, por supuesto que no.

Y durante muchos años yo fui la niña perfecta. Fui la hija perfecta hasta que a los 30 años emigré fuera de mi país. Así, sin más, de repente el personaje se desvaneció y yo me rompí. Y es que tenía un agujero muy grande dentro, donde debería haber estado ella (y su historia) y de donde yo la había sacado, porque, total, “no te quería, para que te preocupa, nosotros te queremos tanto, eres nuestra vida…”.

Adoro a mis padres, y por eso he negado la realidad durante muchos años. Me lo han dado todo y con todo el amor. Abrir los ojos ha resultado aterrador y muy doloroso… pero estaba rota y solo podía salir adelante mirando la realidad a la cara y enfrentándola. Ha sido, y es, muy duro.

Por eso cuando veo los vientres de alquiler se me revuelve el cuerpo porque solo veo la versión moderna de lo que se montó en aquellos años. Sólo cambia la tecnología. Pero las mujeres ahí están, embarazadas. Incubando al hijo que no será de ellas. Entonces vivían hasta el parto en residencias de monjas. Ahora, quien sabe…. Más o menos igual, pero sin monjas. Y ahí están los bebés: gestados en un cuerpo que no conecta con ellos, porque no los desea, o en una madre rota por el dolor y el miedo, paridos acorde al calendario más conveniente para ser recogidos por los padres, separados del cuerpo que los ha gestado y entregados a unos brazos extraños. Para la mayoría nada de teta, nada de cuerpo materno.

Dicen que la herida primal no está demostrada, y probablemente tengan razón. Debe de ser muy difícil de demostrar. De hecho, puedes vivir toda la infancia sin manifestarla. De mí destacaban siempre lo feliz que era. Era tan guapa, tan feliz, tan…. perfecta. Pero hay algo que está roto y esto acaba sangrando antes o después. Mi herida fue sanada en parte por el enorme deseo de mi madre, que me dio, además, mucho cuerpo. Mucho más del que generalmente se les daba a los bebés de aquella época. Pero la forma en la que todo se hizo, las incertidumbres, los secretos, los remordimientos y las automentiras… La necesidad de excusar lo que sabes que está mal hecho. Eso me ha hecho mucho daño.

Sólo recientemente, tras meses de presión de mi psicóloga para que escriba algo sobre o a mi madre biológica, he empezado a llenar el agujero que ella dejó. Simplemente con el reconocimiento de su existencia. Yo todavía no he sido capaz de escribir nada, pero Patricia Margaría me mandó su “Palabras para encontrarte” y por primera vez pude enfrentarme a las palabras que también estaban dentro de mí, pero no podían salir. A través de sus palabras a su madre biológica yo empecé a recuperar las mías para la mía. He llorado mucho desde entonces, pero el agujero se va llenado y ella, aunque sin cara y sin identidad, ya “es”. Y eso ya es mucho.

Yo sí sé que la herida primal existe, aunque no sé si tiene demostración científica.

Y sí, la maternidad subrogada es violencia porque a todo lo que he vivido yo (y mucho más que se les hace a esos bebés) hay que añadir, además, que ni siquiera es una situación creada para solventar un problema que ya existía (el embarazo no deseado que ya estaba en marcha). A mí me ha costado mucho, y todavía me cuesta, poner las cartas sobre la mesa y decirles a mis padres lo que hicieron mal. A ellos les está costando mucho aceptar que no estuvo bien hecho. Si, encima, ellos hubieran provocado toda la situación al provocar el embarazo en estas condiciones…Yo no sé… De verdad que no sé cómo estos padres van a mirar a los ojos a sus hijos adultos cuando estos empiecen a mostrar su herida.

En la piel del bebé tras la gestación subrogada

crying-baby-outline_318-35644-png¿Dejarías a tu hijo-a nueve meses al cuidado de una desconocida?

Intenta imaginártelo. Nueve meses, mañana, tarde, noche, con una mujer desconocida, en un país lejano, seleccionada por una agencia que le pagaría un sueldo por cuidar a tu hijo-a.

Imagina que esa mujer cuidara amorosamente de tu bebé o tu niño-a. ¿Puedes pensar como se sentiría luego tu bebé al tener que separarse de ella?¿Cuánto crees que la echaría de menos, que la extrañaría, que querría volver a verla?¿Cómo le afectaría despedirse de ella?¿En que momentos, que situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla?

O imagina que esa mujer no le cuidara amorosamente. Piensa que tal vez ese mujer estuviera agobiada, estresada por mil razones, o simplemente fuera una mala persona que cuando nadie le viera hablara mal a tu bebé, le insultara o le ignorara. ¿Cómo crees que lo pasaría tu bebé o hijo-a esos nueve meses? Repito, nueve meses completos: mañana ,tarde, noche, al cuidado de esa mujer.

¿Cómo crees que sería la vida de tu hijo-a tras esos nueve meses con la cuidadora de un país lejano a la que seguramente  no volvería a ver en su vida?

Son algunas de las preguntas que me hago cada vez que oigo hablar de la gestación subrogada. (Soy psiquiatra infantil y buena parte de mi trabajo consiste en intentar ponerme en la piel del bebé o de los niños para entender lo que han sentido o vivido y así poder sanar sus traumas)

¿Dejarías a tu hijo-a nueve meses al cuidado de una desconocida? ¿Quién lo haría?

 

Contra el tráfico de recién nacidos

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Imagen del programa Punto de Mira

Estoy en contra de la compraventa de recién nacidos, más conocida como subrogación. Creo que atenta contra los derechos humanos básicos: conlleva la explotación de mujeres pobres y el tráfico de bebés sin que haya el más mínimo control sobre en manos de quien van a parar los recién nacidos.

Creo que la subrogración, igual que la donación de órganos o de leche materna, debería ser legislada de forma que sólo se permitiera en casos en los que existe un vínculo significativo entre la madre que va a gestar al bebé y la que lo va a criar . Por ejemplo si una hermana quiere gestar a su sobrino-a o una abuela a su nieto-a porque la madre por un problema médico como puede ser una histerectomía no puede hacerlo. Me acuerdo de una amiga que después de haber parido y amamantado a sus tres hijos y sabiendo que no tendría más, me expresaba que a ella le encantaría poder gestar un bebé para la maestra de su hijo que no podía ser madre por razones médicas. Esos procesos son los que habría que permitir, los que surgen desde el cariño y el vínculo entre amigas o hermanas, desde la generosidad y la gratuidad, como es la donación de órganos.

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Imagen de Punto de Mira

Desde luego considero un derecho absoluto del recien nacido el poder saber siempre quien le gestó y conocer a esa madre, idealmente como digo existiendo un vínculo familiar o de amistad estrecha previamente entre ambas madres.

Lo que se viene llamando maternidad subrogada es en realidad un negocio creciente que atenta contra los derechos humanos. Por un lado las madres gestantes suelen ser en su mayoría mujeres muy pobres en países pobres.

El reciente reportaje de tv en CUATRO en Punto de Mira visitando una de estas clínicas en Ucrania fue esclarecedor. Diez o doce mujeres, la mitad o así gestaban gemelos, encerradas en una misma casa el último mes de gestación. Muchas expresaban que tenían otros hijos y que se les hacía muy duros no verles todo ese tiempo. Todas lo hacían por dinero, por pobreza y precariedad. Todas expresaban tristeza. Una de ellas decía que tenía dos hijos varones y que le daba mucha pena que la niña que llevaba en vientre iría “para Italia“. Otras decían: “yo llevo dos niños para Alemania“, “yo llevo un niño y una niña para Austria“, “yo un niño para España” etc… El negocio es altamente lucrativo para quienes lo gestionan. Las madres subrogadas no tienen nigun derecho ni reconocimiento sobre el bebé. Las parejas o personas que se quedan con el recién nacido tienen derecho a rechazarlo “si algo sale mal“: en ese caso el bebé va ¡a un orfanato!

Nadie parece estar pensando en las brutales secuelas psíquicas que todo esto puede dejar en esos bebés, en la impronta que deja lo que vive la madre durante el embarazo sumado a la brutal separación nada más nacer. Nadie parece preocuparse por en manos de quien van a parar esos recién nacidos: pederastas o depravados pueden comprar uno o varios bebés. Con lo difícil que es adoptar, ¿cómo se permite esto sin apenas control?

El drama de esas mujeres pobres, teniendo que vender sus cuerpos para conseguir algun ingreso, me parece terrible. La única palabra que se me ocurre es trata, explotación, esclavitud, por mucho que lógicamente ellas lo hagan voluntariamente por no tener otras opciones de ingresos. Tráfico de recién nacidos. Urge que tengamos un debate social profundo al respecto, antes de que sea demasiado tarde. Urge que defendamos los derechos de los más vulnerables.

Os dejo el enlace al documental de CUATRO, vedlo por favor, y comentad.

Añado este texto de Lidia Falcón que suscribo plenamente:

Carta pública a Iñigo Errejón: no somos vientres de alquiler

Jugar para sanar

Foto: Mireia Navarro y Victoria Peñafiel

Foto: Mireia Navarro y Victoria Peñafiel

Tenía cuatro años y había nacido de forma muy prematura: pasó sus primeros meses en una incubadora. Ahora era su hermano el que también había nacido demasiado pronto, en el mismo hospital en el que estuvo él siendo un bebé.

En ese Servicio de Neonatalogía alguien tuvo la brillante idea de ofrecer un taller para los hermanos y hermanas de los bebés ingresados. Un espacio de juego donde poder jugar a mamás y papás o médicos con muñecos en incubadoras, con sondas, tubos, estetoscopios y vendas. El taller se llamaba Projecte Germans y estaba pensando como paso previo al contacto de los niños con sus hermanitos-as recién nacidos prematuros, para facilitar la transición y adaptación en una situación tan difícil para toda la familia.

project-germanes-2Este pequeño no faltaba a ninguno de los talleres. Jugaba una y otra vez con los muñecos-bebés-prematuros. Probablemente estaba sanando su propio trauma como sanan los niños: jugando libremente en entornos seguros.

Nos lo contó la creadora del proyecto: Maria Emilia Dipp en la Jornada de Actualizacion en Salud Mental Perinatal que recientemente organizamos desde Terra Mater (todavía se puede ver online). En su ponencia “Acompañamiento emocional y psicoterapéutico a las familias con bebés hospitalizados” Maria Emilia explicó como el juego simbólico les sirve a los niños y niñas para elaborar una situación traumática.

Jugar para sanar. No sólo los más pequeños, también los padres sanan jugando con sus hijos-as. Incluso los profesionales: la propia creadora del proyecto estuvo ingresada en una incubadora al nacer con su hermana melliza. Seguramente ese pequeño detalle explique muchísimo: la calidad del proyecto, lo cuidado que está, la hermosura que desprende…La propia trayectoria vital de Maria Emilia como hija, como psicóloga y como madre de prematuro hablan de alguien que ha transitado ese recorrido y sanado, crecido, comprendido.

Os dejo el video sobre el Projecte Germans: ¡es precioso!

Me gustan mis pacientes

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Tal vez palabras no sean las adecuadas. Mis pacientes: gente que viene a pedirme ayuda, escucha, opinión o consejo en momentos delicados de su vida. Entran y me cuentan. Su vida. Con una franqueza que me admira. Con valentía, con pudor, con lágrimas a veces. Casi siempre son mujeres en momentos relacionados con el inicio de la maternidad. O con la dificultad de ser madre. Embarazadas o con bebés o tal vez buscando ser madres. Padres también veo. Hombres que me gustan por su ternura, que cuidan a los bebés mientras ellas hablan o cuentan, que a veces juegan con el hijo o hija mayor para que ella pueda explicarme todo lo que viven, el desconcierto, la soledad, la culpa, el extrañamiento.  Las broncas. Las mujeres que hablan del miedo a no querer a sus hijos lo suficiente. Entonces suelo hacer de espejo: ¿no te das cuenta que ese miedo es precisamente porque ya le amas muchísimo más de lo que se considera suficiente? Me miran desconcertadas.

Los bebés en mi consulta nos regalan sonrisas, momentos de magia mientras sus madres lloran o me cuentan sus peleas con el mundo, con la vida, en esta sociedad hostil donde ya casi nadie habla en el metro o sonríe por la calle. Mis pacientes me cuentan y yo escucho, observo, miro a ver que siento. A veces les cuento eso, lo que siento. Lo que me señala mi cuerpo. Otras veces comparto algo que aprendí de otras y otros pacientes. Pequeñas joyas, perlas. Los bebés también señalan y reclaman.

A veces me quedo callada, sin encontrar la palabra. Maravillada. ¿Cómo decirles que me encantan? ¿Cómo explicarles cuanto me enseñan? Me reconozco en las dudas, en las miserias, en las pequeñas violencias cotidianas de las que yo también me avergüenzo… A veces me entran las ganas de confesarme, de contarles, o de llorar yo sus lágrimas. De agradecerles la enseñanza. Si vosotras supierais…

Salen en mis sueños. Cuando dejan de venir les extraño y de vez en cuando pienso en ellas. Los bebés ya andan. No entiendo apenas esta vida y aún menos como la vivimos. Colecciono momentos, destellos, caricias y palabras. También las babas.

Qué suerte ser psicoterapeuta. Una vez una amiga me dijo estas palabras:

_Cuando alguien te pide ayuda en realidad te está haciendo un regalo.

¡Es tan cierto!

A mis pacientes, mil gracias.

Para Luna, de mamá. Cheli Blasco

PARA LUNA, DE MAMALuna murió dos días antes de nacer. Tuvo una vida breve, apenas veintesiete semanas en el vientre de su madre, Cheli Blasco. Ella decidió seguir adelante con la gestación a pesar de que como dicen algunos aquel bebé era “incompatible con la vida“. Desde la consciencia y la lucidez, con pena y alegría, escribió entonces Cheli:

Me estoy preparando para cuando mi hija ya no esté

Luna Williamson nació sin vida en la madrugada del 21 de junio de 2013, en su casa. Y cuenta Cheli

Fuimos aprendiendo a rearmar la vida y reacomodarnos alrededor de su presencia ausente

Cheli ha compartido sus escritos de amor y muerte en este libro precioso, una verdadera joya, deliciosamente bien escrito. El libro empieza con su magistral “Otras cagadas de no tener a mi hija” que bien podría servir para expresar el sentir de emuchas madres que no han tenido hijas, solo hijos varones. Lo que sigue es profundamente hermoso, poético, valiosísimo. Una vivencia plena de la muerte y el duelo, sin tapujos, con momentos místicos, con risa, con dolor profundo, con lágrimas y ausencia de respuestas, con muchísimo amor y pena. He tenido que leerlo muy despacio, con la sensación de estar abriendo un regalo delicadisimo.

Un puerperio sola, sangrando yo..

¿Qué hace una mamá sin bebé?

Nadie sabe

Ojalá nadie supiera

Leyendo fui conociendo a Luna, le escuché charlar con su mamá:

No soy un ángel,

no te espero en ningun lado

Porque ya estoy

en tu amor

Imagen de Cheli Blasco

Imagen de Cheli Blasco

Me dieron ganas de escribirle: Luna, yo también te siento, te percibo, te agradezco. Gracias Luna por ser y por descubrirme la escritora que es tu madre, a la que ya conocí y admiraba pero de la que desconocía su don con la palabra escrito.

Gracias Cheli por darte tanto. Leerte me ayuda a vivir. Me has recordado algo que percibí en muchos duelos perinatales que me tocó acompañar: como en los momentos tan duros también aparece la luz, las pequeñas perlas, las risas o la alegría incluso en medio de tanto dolor. La vida misma, como ese corazón que descubriste despues de autorretratarte en pleno duelo. Leerte me ayuda a seguir viviendo con ese miedo que compartimos todas las madres, el peor de todos, el terrible miedo a perder un hijo o hija.

Por favor Cheli sigue escribiendo. Eres una gran escritora: una de mis favoritas.

Para comprar el libro: Para Luna, de mamá. Escritos de amor y muerte.