psiquiatria

Jornadas AEN: Sujet_s a lo social y… FLIPAS!

La semana pasada asistí a “Sujet_s a lo social“: las Jornadas de Salud Mental de la AEN en el colegio de médicos de Madrid. Me apunté sobre todo al ver la buenísima pinta que tenía el programa y no me decepcionó.

Por fin está pasando en salud mental algo con lo que yo creo que llevo media vida soñando. Grupos de usuarios y activistas están reclamando a la psiquiatría un cambio radical de actitud muy similar al que ha acontecido en torno al parto en los últimos quince años. Los “pacientes” están creando cada vez más Grupos de Apoyo Mutuo, que como bien explica este texto suponen un “cambio de chip brutal”.

De las jornadas destacaría sobre todo dos mesas. La primera esta sobre “Horizontalidad en la relación terapéutica” en la que Amaya Villalonga, “superviviente del sistema psiquiátrico”, dio un repaso absolutamente lúcido a la psiquiatría y  Olaia Fernández, “postpsiquiatra, no diagnosticada” planteó con sinceridad máxima las profundas contradicciones del trabajo como psiquiatra. Olaia pertenece a Flipas: un colectivo de activistas y Grupos de Apoyo Mutuo que plantea “hacer frente al sufrimiento psíquico desde lo colectivo“. (Me ha emocionado leer su Manifiesto Flipas).

La mesa fue magistral, y las aportaciones del público, mezlca de profesionales y usuarias, muy valiosas. Personalmente me quedo con la esperanza de que estamos en el inicio de un cambio irreversible en la relación terapéutica, que nos llevará hacia lugares mucho más saludables para todos-as.

La segunda fue la ponencia de Helen Spandler, profesora de Trabajo Social y activista inglesa, que explicó como están promoviendo allí un modelo de reconciliación entre usuarios y profesionales que pase por que la psiquiatría reconozca y pida disculpas por todo el daño causado a tantísimos pacientes.

Creo que hay muchas similitudes entre el activismo del parto y este otro activismo en Salud Mental: en ambos casos luchamos por una atención sanitaria sin violencia, que respete los derechos humanos de todos los pacientes, que ofrezca una atención digna para todos-as. Lo siguiente, por mi parte al menos, creo que será abordar la salud mental perinatal integrando ambas perspectivas. ¡Tanto por hacer!

Para leer más sobre las jornadas:

Comunicaciones libres de las Jornadas

Jornadas AEN 17: Sensaciones, avances y resistencias, por Marta Plaza.

 

Amarás sobre todas las cosas

amarasMe parece muy difícil y muy hermoso lo que ha conseguido el director Chema de la Peña con este film: “Amarás sobre todas las cosas”. Una historia de amor atravesada por la dramática intensidad que conlleva padecer un trastorno bipolar. Ha logrado plasmar, o mejor, que podamos visualizar, esa enorme y a veces desgarradora tensión interior que en este caso sufre Teo: brillante, apasionado, entrañable pero también irritable, iracundo, excesivo, grandioso, miserable…

Sin palabras casi, la película, tremendamente bella, recurre a la danza para expresar lo que casi no acertamos a nombrar. La pelea interior, la desesperación, la gloria y el derrumbe. Lo que conlleva amar a alguien bipolar: el desconcierto pero también la responsabilidad.

La coreografia y la música aciertan:  bailar al borde del precipicio, abandonarse en la orilla del mar, estrellarse contra las paredes de la unidad de agudos de un hospital. Acompaña una naturaleza que respira  y un Madrid que se muestra bonito y luminoso, tal vez porque apenas se escucha su ruido. Los actores están perfectos, Israel Elejalde en mi opinión sublime.

Qué bien contado, con lo dificil y doloroso que es explicar el sufrimiento de la bipolaridad sin caer en esterotipos. Al contrario, si algo rezuma esta película es respeto por la dignidad de alguien que no se reconoce enfermo ni quere aceptarse como tal.

Dice Chema de la Peña que este proyecto “nace del deseo de explorar la necesidad vital de amar”. Me parece una película muy importante para los que trabajamos en salud mental, profesionales, usuarios y familiares. Merece mucho pases y videoforums o debates.

También para todos los que buscamos la belleza, os dejo el trailer.

Cuidando la salud mental de las madres

jornada-smptmEl próximo 3 de diciembre celebraremos la primera Jornada de Actualización en Salud Menta Perinatal Terra Mater. El día antes pondremos cierre a la segunda edición de la formación anual en salud mental perinatal que iniciamos en 2015. En enero empezará la tercera edición (reserva de plazas aquí) con algunas novedades importantes.

El espacio creado con la formación está siendo un lujo: muchas profesionales de perfiles muy diferentes (apostamos siempre por la multidisciplinaridad) trabajando y reflexionando sobre la psicología perinatal, la psicopatología y las estrategias de prevención y tratamiento, a la vez que realizan una potente introspección personal, individual y grupal.

Estos dos últimos años la formación está siendo mi principal actividad laboral, mi apuesta por mejorar la atención a las madres, los bebés y las familias en torno al nacimiento. Con Isabel Fernández del Castillo vamos construyendo y aprendiendo y apostando por el formato online, que permite que tengamos muchas alumnas de toda latinoamérica y otros lugares del mundo y nos evita viajes y desplazamientos de alto gasto energético (personal y ambiental).

Os dejo el programa de la jornada. Me emociona porque muchas de las ponentes son alumnas de la primera y segunda edición que están desarrollando programas que seguro son semillas para seguir mejorando y evitando el sufrimiento de las madres. Os animo a venir a la jornada o hacerla online, si os interesa la psicología perinatal vais a disfrutar seguro.

PROGRAMA  3 de diciembre 2016. Presencial y online

8.30                 ENTREGA DE DOCUMENTACION

9h.                   Presentación Jornada. Isabel Fernández del Castillo. Directora Terra Mater.

9.15 -9.45h.    La experiencia psicológica del parto fisiológico:  una revisión sistemática de estudios cualitativos. Implicaciones para la práctica asistencial y la salud mental materna e infantil. Dra. Ibone Olza. Psiquiatra perinatal. Profesora Asociada Universidad de Alcalá. Directora del Programa Formación Salud Mental Perinatal Terra Mater.

10-11.30h.       Mesa redonda Atención a la psicopatología en la etapa perinatal.

Modera: Alfonso Gil Sánchez. Ginecólogo y psiquiatra perinatal. Centro de Salud Mental de Molina del Segura, Murcia. Vocal Internacional de la Sociedad Marcé española (MARES).

* Diagnóstico diferencial de los trastornos psiquiátricos en el posparto
Aurora Doll Psiquiatra CSM Vallecas.

* Abordaje de la pérdida perinatal. Un enfoque desde la Investigación Acción Participativa. Sonia Pastor Montero. Doctora por la Universidad de Alicante. Enfermera especialista en Pediatría. Hospital de Montilla (Córdoba).
* Abordaje psicoterapéutico de la depresión posparto Gabriella Bianco. Psicóloga perinatal y Psicoterapeuta. Socia fundadora de la Asociación Española de Psicología Perinatal (AEPP)

* Atención comunitaria al trastorno mental perinatal. Alfonso Gil Sánchez. Ginecólogo y psiquiatra perinatal. Centro de Salud Mental de Molina del Segura, Murcia. Vocal Internacional de la Sociedad Marcé española (MARES).

11.30-12h      Pausa café

12h.13.30      Mesa: Atención a las familias en la etapa perinatal.

Modera: Ana González Uriarte. Psiquiatra y Psicóloga. Unidad Salud Mental Infantojuvenil. CS Pirineos. Huesca.
* Los cuidados de la salud mental perinatal por las matronas. María Sanz Argüello. Matrona. Hospital Infanta Leonor. Madrid.
Acompañamiento Emocional y psicoterapéutico a las familias con bebes hospitalizados: Projecte Germans.  Maria Emilia Dip Perez, Psicóloga. Hospital Vall d’ Hebron, Barcelona.
La reubicación del hombre. Javier de Domingo. Fundador del movimiento Siloshombreshablasen.  Gestor de Círculos de hombres, psicólogo perinatal. Madrid.
El papel del acompañamiento de la doula en el bienestar de las madres
Concha Villarroya. Doula. Valencia

13.30-14.15 h Violencia de género en el embarazo. Casilda Velasco Juez. Matrona. Doctora por la Universidad de Granada.

14.00-16h.      Pausa comida

16-18 h:          Trabajando por y para la salud mental perinatal: Comunicaciones libres.

  • “Día Mundial Salud Mental Materna “. Isabel Echevarría López, Psicóloga perinatal.
  • “Consecuencias neurobiológicas del estrés durante el embarazo: estudio longitudinal multi céntrico basado en la diada madre-hijo “.  Flors Cirera, psicóloga. Facultad de Biología, Universidad de Barcelona.
  • “Piel con piel tras cesárea “.  Isabel Tostado, matrona. Hospital Infanta Leonor
  • “Atención psicológica en una unidad de neonatología.  experiencia en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid “. Isabel Cuellar, psicóloga clínica.
  • “Mujeres contando sus lactancias: conociendo sus dificultades y obstáculos”. Dolores Pérez, matrona. Universidad Autónoma de Madrid.
  • “Musicoterapia en el embarazo: un abordaje desde la prevención “.  Berta Pérez.  Terapeuta Gestalt. Máster en Musicoterapia.
  • “Cuando las cosas no van como esperamos: muerte y duelo perinatal en las clases de preparación al parto “. Manuela Contreras, matrona, Master en investigación en cuidados de la salud.
  • “Red ‘El hueco de mi vientre’. Lo que esta experiencia ha aportado a un grupo de matronas de Cantabria “. Pilar Gómez-Ulla, psicóloga y terapeuta familiar.
  • “Moxibustión en presentaciones no cefálicas “. Miriam Morlans, matrona. Hospital Infanta Leonor.
  • “Parto planificado en casa: estado de la cuestión “. Máximo Peña, psicólogo.

 

18-18.45h.      Conferencia Clausura: Facilitando la interacción madre bebé: el Programa de Observación Guiada. Cecilia Pérez Mínguez, Doctora en Psicología. Madrid.

Mas información aquí.

 

 

Me gustan mis pacientes

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Tal vez palabras no sean las adecuadas. Mis pacientes: gente que viene a pedirme ayuda, escucha, opinión o consejo en momentos delicados de su vida. Entran y me cuentan. Su vida. Con una franqueza que me admira. Con valentía, con pudor, con lágrimas a veces. Casi siempre son mujeres en momentos relacionados con el inicio de la maternidad. O con la dificultad de ser madre. Embarazadas o con bebés o tal vez buscando ser madres. Padres también veo. Hombres que me gustan por su ternura, que cuidan a los bebés mientras ellas hablan o cuentan, que a veces juegan con el hijo o hija mayor para que ella pueda explicarme todo lo que viven, el desconcierto, la soledad, la culpa, el extrañamiento.  Las broncas. Las mujeres que hablan del miedo a no querer a sus hijos lo suficiente. Entonces suelo hacer de espejo: ¿no te das cuenta que ese miedo es precisamente porque ya le amas muchísimo más de lo que se considera suficiente? Me miran desconcertadas.

Los bebés en mi consulta nos regalan sonrisas, momentos de magia mientras sus madres lloran o me cuentan sus peleas con el mundo, con la vida, en esta sociedad hostil donde ya casi nadie habla en el metro o sonríe por la calle. Mis pacientes me cuentan y yo escucho, observo, miro a ver que siento. A veces les cuento eso, lo que siento. Lo que me señala mi cuerpo. Otras veces comparto algo que aprendí de otras y otros pacientes. Pequeñas joyas, perlas. Los bebés también señalan y reclaman.

A veces me quedo callada, sin encontrar la palabra. Maravillada. ¿Cómo decirles que me encantan? ¿Cómo explicarles cuanto me enseñan? Me reconozco en las dudas, en las miserias, en las pequeñas violencias cotidianas de las que yo también me avergüenzo… A veces me entran las ganas de confesarme, de contarles, o de llorar yo sus lágrimas. De agradecerles la enseñanza. Si vosotras supierais…

Salen en mis sueños. Cuando dejan de venir les extraño y de vez en cuando pienso en ellas. Los bebés ya andan. No entiendo apenas esta vida y aún menos como la vivimos. Colecciono momentos, destellos, caricias y palabras. También las babas.

Qué suerte ser psicoterapeuta. Una vez una amiga me dijo estas palabras:

_Cuando alguien te pide ayuda en realidad te está haciendo un regalo.

¡Es tan cierto!

A mis pacientes, mil gracias.

Lactancia y cannabis

marijuana-and-breastfeedingAprovecho la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia para hablar de un tema preocupante: el consumo de marihuana y sus derivados durante la lactancia. Me he encontrado madres que fumaban porros mientras amamantaban a sus bebés o hijos convencidas de la inocuidad o incluso las bondades del cannabis. Una de ellas llegó a decirme que en su entorno “casi todas mis amigas fuman porros y sus bebés crecen gorditos y felices“. Casi me eché a llorar ahí mismo.

El cannabis es de las sustancias más incompatibles con la lactancia. Hay una abrumadora evidencia de que pasa a la leche a dosis altas. Es decir, “se concentra en la leche”. Llega al bebé directamente y a su cerebro, alterando su desarrollo. Puede producir un leve retraso madurativo que será más obvio conforme el bebé se haga mayor, especialmente al llegar a la adolescencia. Seguramente los bebés que reciben cannabis a través de la leche materna también puedan tener cierta “adicción a la teta” por este motivo: tomar más menudo el pecho de loque harían si la madre no consume, lo que explicaría la percepción que describía esta mujer de bebés “mas gorditos” y como no “tranquilos”.

Hay pocos estudios específicos sobre el uso durante la lactancia, hay más sobre las consecuencias de la exposición en el útero. Es dificil diferenciar, pero en cualquier caso lo más habitual es que haya una continuidad, es decir, se fuma porros durante el embarazo y se sigue fumando durante la lactancia. Es importante señalar además que la marihuana actual tiene niveles mucho más altos de THC que la que se producía hace treinta años, cuando se hicieron algunos de los estudios. En el estudio holandés Generación R con más de siete mil embarazadas el 3% reconoció haber consumido cannabis durante el embarazo. Los efectos más comunes fueron el retraso en el crecimiento fetal y la microcefalia al nacer, que se asociaban a alteraciones cognitivas, de la memoria y de la conducta durante la infancia. La mayoría de las madres que consumen sin embargo no suelen comunicarlo.

El consumo de marihuana está contraindicado en la lactancia. Es fundamental sensibilizar a las madres y futuras madres, a sus parejas, a la sociedad. El uso está tan normalizado en nuestra sociedad y es percibido como algo tan inocuo o incluso beneficioso que ahora ya sabemos que más adolescentes se inician en el uso de cannabis que en el de tabaco.

Los profesionales que trabajamos con embarazadas y madres lactantes debemos conocer bien los riesgos y trabajar en la prevención y detección del consumo de cannabis durante el embarazo.

Cumplíamos órdenes

Comparto hoy un relato breve que escribí hace algún tiempo. Es ficción: si los personajes tienen algun parecido con personas reales es pura coincidencia. Sin embargo la dinámica de la urgencia psiquiátrica hospitalaria es tristemente parecida a la de muchos lugares, me temo, y por eso lo comparto, porque estoy segura de que hoy mismo habrá pacientes atados en urgencias simplemente por haber expresado que se querían quitar la vida…

psychiatric-emergency-entranceRIESGO AUTOLÍTICO

Cumplíamos órdenes. Tras ser atendidas en el primer cuartucho más conocido como box clasificador de urgencias las personas llegaban solas a la amplia sala de espera con un papel en la mano que tenían que depositar en el mostrador, los acompañantes tenían que esperar afuera. La enfermera casi siempre sentada apenas solía levantar la mirada de la pantalla unos instantes, ponía el papel en la bandeja correspondiente y le decía al paciente que atendiera sentado a ser llamado por los psiquiatras. Al cabo de un rato llegábamos nosotros, casi siempre de dos en dos, y les hacíamos pasar a la pequeña salita comunicante con la otra. Se sentaban mientras mirábamos la pantalla y a la vez que les recibíamos les preguntábamos el motivo de su visita al hospital. Esperábamos el momento en que surgiera la clásica frase: “me quiero morir”, expresada en infinidad de versiones: “estoy pensando en tirarme por la ventana”,”me he tomado dieciocho pastillas”, “yo ya no quiero seguir viviendo”, “voy a hacer algo horrible”, “he escrito a mi exmujer para despedirme, “todos estarán mejor sin mí”. Entonces comenzaba lo que llamábamos la primera fase de la negociación. Nuestro único objetivo era que la persona llegara a reconocer que no tenía planes inmediatos de suicidio, lo que nos permitiría darle el alta. Para eso había toda una serie de artimañas dialécticas. Si esas no funcionaban pasábamos al plan B, más conocido como fase de maceración. Todo el mundo sabe que las ideas de suicidio se suelen pasar cuando te atan a la cama. Hacíamos pasar a la persona a la sala contigua donde le invitábamos a tumbarse en la cama y le conteníamos mecánicamente (un eufemismo, en realidad le atábamos a la cama) y le remitíamos a otra sala. Entonces podíamos tenerlos hasta dos días atados a la cama, en los que les visitábamos cada ocho horas más o menos para preguntarles si todavía tenían ganas de matarse o no. En la inmensa mayoría de los casos el trato producía el efecto deseado: en seguida confesaban que no deseaban matarse sino que ya solo querían salir de aquella infernal urgencia lo antes posible. Sólo cuando el plan A y el B fallaban pasábamos a la única opción que nos quedaba, la que teníamos prohibida salvo para casos extremos o que llegaran con orden judicial de ingreso: el internamiento en la planta de psiquiatría. Allí las ideas de suicidio se solían curar rápidamente. Bastaba con pasar un par de días, a veces menos, atado y aislado en la habitación, lo que se llamaba fase de observación. Cuando el recalcitrante paciente por fin decía que ya no se quería morir se le permitía salir de la habitación, y un par de días más tarde se le daba el alta.

Una noche llegó a la urgencia una mujer mayor muy delgada y con un peinado impecable. Le traían en camilla, se había intoxicado con sus pastillas para el insomnio. Nos contó su historia, era viuda, y su dolor por el distanciamiento con sus dos hijos,  y nos expresó su firme intención de morir en breve. Tras una larga conversación comprobamos que teníamos que pasar al plan B pero ella soltó una bomba que lanzó todo el plan por los aires.

_ Soy la madre del doctor García Rendón. Por favor, no quiero que él sepa que me han traído aquí. Me da mucha vergüenza y no quiero molestarle_ Elisa Rendón lloraba mientras hablaba sin ser consciente del estremecimiento que su confesión había producido en nosotros.

García Rendón era el que dictaba las órdenes, el jefe de la planta, el más convencido de la eficacia de sus métodos disuasorios para tratar las ideas de suicidio y disminuir la estancia media en la unidad psiquiátrica. El más ácido y del que nunca hubiéramos imaginado que pudiera ser hijo de una mujer tan amable y sensible. El que más miedo nos daba.

La anciana señora Rendón siguió con su idea. Nosotros supimos que precisamente por ser quien era no seríamos capaces de tenerla dos días atada a una cama en la urgencia, así que en medio de aquella madrugada decidimos ingresarla. Por la mañana acudimos al pase de guardia cabizbajos, preguntándonos como le íbamos a decir al jefe que habíamos ingresado a su propia madre en la planta por intento de suicidio y que por deseo expreso de la paciente no habíamos avisado a ninguno de sus familiares. Nos sentamos en la cafetería y comenzó el interrogatorio habitual.

_ ¿Qué tal, cómo ha ido la noche?¿No habréis ingresado otra vez a alguna de esas neuróticas que se quieren morir después de que les deja su novio, no?

_ Francisco, mira, no sabemos cómo decirte esto…pero es que hemos tenido que ingresar a tu madre. La trajeron intoxicada, insistía en que se quería morir, y no consintió en autorizarnos para que te informáramos a ti ni a nadie de la familia…

La cara del jefe pareció quedarse congelada instantáneamente y se tornó pálida por unos segundos. Luego sacudió la cabeza y rápidamente respondió:

_ ¡Qué bruja! Os ha engañado perfectamente, lo ha hecho para joderme, otra vez, que arpía…No pienso atenderla, ni siquiera voy a verla, no quiero saber nada más. ¿Ha habido algún otro ingreso?

Su respuesta nos dejó helados a nosotros también. No había más pacientes pendientes y enseguida pudimos salir del hospital. Mientras cruzábamos el umbral de la urgencia, Rodrigo, mi compañero de guardia, me leyó el pensamiento:

-Acabo de entender que el jefe es mucho más desgraciado de lo que pensaba, tío. Creo que si yo tuviera un hijo así también me querría morir.

 

Ibone Olza

La prevención de la tortura y los centros para menores infractores

Desde el año 2012 colaboro como Técnica Externa con el Defensor del Pueblo, en concreto con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Este es un órgano independiente que lleva a cabo un sistema de visitas periódicas a los lugares en que se encuentran personas privadas de libertad con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Dentro de estos centros se incluyen los centros para menores infractores o centros de reforma, antiguamente conocidos como reformatorios. Son las visitas que suelo acompañar como técnica externa, se realizan siempre sin aviso previo.

42109391Como psiquiatra infanto-juvenil me entrevisto con los menores y jóvenes internos, así como con los profesionales de los equipos técnicos, educadores, etc. Escuchamos, preguntamos, observamos, valoramos el trato que reciben los chavales así como los tratamientos y terapias, algo que en algunos casos se incluye bajo el confuso concepto de “internamiento terapéutico” por orden judicial. Digo confuso porque existe bastante discrepancia en los criterios que motivan que algunos internos tengan esta recomendación en su orden de internamiento.

Desde que el Defensor publicó en 2009 el Informe sobre los centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social creo que la atención en los centros de reforma al menos ha mejorado considerablemente. Todo un logro, en parte creo que gracias a esta labor de seguimiento y en cierto modo auditoría que realiza el MNP. Sin embargo no sé cómo están los centros de protección, ya que esos no se visitan al no haber privación de libertad.

Lo llamativo para mí son las enormes diferencias que existen en los centros de una comunidad autónoma a otra, más allá de que la gestión sea pública o concertada con entidades privadas. Hay cada vez más centros donde el trato es muy bueno, donde hay educadores y psicólogos y demás profesionales francamente muy implicados en la ayuda a los jóvenes internos. En muchos centros lo tienen claro y trabajan desde la relación terapéutica, creando vínculos que para los menores suelen ser sanadores. En otros, los menos, no tanto.

Creo que es muy importante que se fomente el reconocimiento de las buenas prácticas en estos centros, que se compartan las experiencias, que se difunda y se creen foros de intercambio para profesionales. En algunos centros fomentan el deporte como herramienta clave para aliviar el estrés y prevenir la agresividad, en otros tienen huertos y animales que cuidar, o colaboran con asociaciones de discapacitados, otros enseñan a los chavales a cocinar maravillosamente, algo que les servirá de por vida…Además hay lugares donde se realiza una intervención específica en los casos de internamiento terapéutico que realmente es integral, no psiquiatrizante, de mucha calidad. A veces me da por soñar e imaginar cómo sería si además se potenciara la escucha empática, la comunicación no violenta, la biodanza y otras herramientas para el bienestar, no sólo de los internos sino de los trabajadores de los centros.

Los dos delitos que más están aumentando entre los jóvenes son la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales. Ambos tienen mucho o todo que ver con los vínculos tempranos, con la crianza y los cuidados en los primeros años de vida. Y claro, algunos se sorprenden de que curiosamente los jovenes que cometen estos delitos a menudo provienen de familias de clase media o alta. A mí no me sorprende, he visto de cerca la soledad y tristeza de muchos niños pequeños de familias ricas, cuidados a menudo por mujeres “internas” que a veces eran despedidas o sustituidas sin que se tuviera en cuenta la importancia de esa persona a la que el pequeño se había vinculado con enorme fuerza. ¡Pobres niños ricos! Cuando escucho a estos internos y sus historias familiares siempre me pregunto por su nacimiento y pienso en sus madres y padres, y si habrían aplicado el peligroso método Estivill animados por sus pediatras…No puedo evitarlo. O si habrán sido víctimas de acoso y bullying en la escuela. Sufro especialmente cuando encuentro embarazadas internadas, o jóvenes que acaban de ser padres, ¡cuánto trabajo por hacer!

Quería compartirlo, también porque creo que la labor que se realiza desde el Defensor del Pueblo es muy importante y poco conocida. Sus trabajadores son para mí un referente, gente de la que aprendo en cada visita a ampliar la mirada, a detectar injusticias, a mediar en conflictos de forma casi imperceptible, a reconocer lo bueno por difícil que parezca en entornos muy hostiles, a cuidar y reconocer el mérito de profesionales que a veces trabajan donde nadie más quiere hacerlo. Están acostumbrados a visitar comisarías, cárceles, centros de internamiento de extranjeros, etc. y con su escucha en muchos casos aportan confianza y cierta esperanza en la justicia a los internos, a los más desesperados, reconociendo por encima de todo su dignidad y derecho al buen trato siempre. Les admiro. Os animo a visitar su web, donde también se pueden descargar los informes anuales.

 

Prevenir infanticidios

Una vez más un infanticidio salta a las portadas de prensa y titulares. Esta vez al menos hemos escuchado a psiquiatras como la doctora Lola Morón decirlo bien claro:

Zaida no mató a su bebé. Su enfermedad mató a su bebé. No quería hacer daño a nadie, todo lo contrario. Tenía la convicción —esta vez sí: loca, alienada, delirante— de que estaba “poseída por el demonio”, de que para “salvar al mundo”… Aquí hay dos posibilidades: o bien debía sacrificar lo que más quería, su hijo, o bien debía eliminar del mundo al fruto del vientre del demonio, su hijo. Lo peor para Zaida es que esta enfermedad tiene un tratamiento y que cuando desaparezca el delirio será consciente de lo que ha hecho, como somos conscientes todos ahora de lo irracional de sus actos.

Ya lo comenté en otra entrada de este blog dedicada al infanticidio: en nuestro país no existen unidades de hospitalización psiquiátrica madre bebé, a diferencia de otros países europeos, ni planes específicos de atención a la salud mental perinatal. Por eso creo que es urgente hacer todo lo que esté en nuestras manos (las de todas nosotras y nosotros) para prevenir los infanticidios.

En concreto, para prevenir, detectar y tratar a tiempo las psicosis puerperales es importante:the-rainbow-mother--baby-unit-1285950289-view-0

  • Acompañar y ayudar a las madres en todo el posparto. La soledad en el puerperio puede ser mortal. No está en nuestra naturaleza criar solas, ni siquiera pasar un día entero con un bebé de pocas semanas. Estamos preparadas para criar en familia, en tribu o en comunidad, como lo queramos llamar. La misma mujer que puede pasar un posparto feliz si tiene cerca a su madre, abuelas, amigas, hermanas, o vecinas además del padre, abuelos, tíos etc…puede pasar una depresión infernal si se encuentra todo el día sola con su bebé en una gran ciudad lejos de su lugar de origen y sin red social más allá del padre del bebé, por ejemplo. Si una madre ya tiene síntomas de depresión o malestar en posparto es especialmente importante que pase el día acompañada de seres queridos que compartan los cuidados del bebé y que le cuiden a ella también.
  • El sueño: de máxima importancia, especialmente en los días que siguen al parto. Es una barbaridad y una irresponsabilidad despertar a una madre en la planta de maternidad porque toca ponerle el termómetro o le tiene que ver el médico: aunque sean las doce del mediodía tal vez sea la primera vez que duerme en 72 horas desde que se puso de parto. El insomnio es uno de los primeros síntomas de alarma de los trastornos psiquiátricos del posparto: una verdadera urgencia que hay que tratar permitiendo que la madre duerma mientras alguien se ocupa de su bebé o incluso con medicación , algo perfectamente compatible con la lactancia por otra parte.
  • La escucha y la comprensión a las madres, validando sus complejos sentimientos, dejando de idealizar el puerperio o de infantilizar a las mujeres. La ambivalencia en el puerperio es lo normal: puedes estar feliz y a la vez tener ganas de salir corriendo cuando tu bebé llora o preguntarte en que hora se te ocurrió ser madre. Los grupos de madres son un espacio necesario  y no deberían limitarse sólo a las madres lactantes. Urge crear espacios de apoyo en puerperio en la comunidad y urge también que los profesionales sanitarios estén formados para escuchar a las madres y detectar cuando el sufrimiento es señal de una enfermedad.
  • Rechazar el estigma asociado a la enfermedad mental. Todavia hay pocas mujeres que en nuestro entorno hayan hablado públicamente de su experiencia con la depresión o la psicosis posparto. Una pena: eso dificulta que muchas madres se atrevan a pedir ayuda. Si algo he aprendido en toda mi vida de psiquiatra es que la enfermedad mental nos puede tocar a cualquiera, cualquier día.
  • La prevención es especialmente importante en los casos de mujeres que ya tienen un diagnóstico de trastorno bipolar antes del embarazo o que tienen antecedentes familiares cercanos. En esos casos es especialmente necesaria la atención en unidades especializadas en psiquiatría perinatal, la profilaxis previniendo el insomnio, el apoyo a la lactancia materna de un modo real (se sabe ahora que la prolactina es estabilizadora) y el que haya un plan familiar pensado para pedir ayuda inmediatamente si la madre o su entorno notan cualquier síntoma incipiente. En muchos casos es además importante o crucial mantener el tratamiento psiquiátrico durante el embarazo y nunca suspenderlo tras el parto.
  • Cuando una madre presente insomnio grave o conducta bizarra o extraña o mutismo en las semanas que siguen al parto, es muy importante no dejarla sola con el bebé en ningún momento y acompañarle a la urgencia psiquiátrica mas cercana lo antes posible.
  • Si es preciso el ingreso de la madre, minimizar la separación del bebé. Ya que no tenemos unidades madre bebé aún, podemos empezar humanizando y flexibilizando las unidades de hospitalización psiquiátrica de agudos de nuestro país. He conocido algunos casos en los que el personal sensibilizado ha permitido que madres con psicosis puerperales pudieran ver a su bebé a diario durante el ingreso en psiquiatría e incluso que pudieran mantener la lactancia, algo de gran ayuda para minimizar el daño que la psicosis hace a la relación vincular.
  • La atención en casos de trastorno psiquiatrico puerperal debe incluir también al bebé, al padre o pareja si lo hay, y a la familia cercana.
  • Por supuesto, erradicar la violencia obstétrica y promover el respeto a la fisiología del embarazo y parto. Lograr que la atención al embarazo no esté basada en fomentar el miedo al cuerpo, sino todo lo contrario, en favorecer la vivencia saludable de todo el proceso y el empoderamiento de las mujeres. La erradicación de la violencia obstétrica sin duda hará que muchas mujeres salgan menos traumatizadas de sus partos y con menos riesgo de tener descompensaciones puerperales graves.
  • Facilitar la atención en la red de salud mental a las madres con bebés. Facilitar y permitir la atención en las consultas de los centros de salud mental con bebé incluido. Formar a pediatras, enfermeras de pediatría, matronas y médicos de familia en el screening de los trastornos mentales perinatales además de en el apoyo al puerperio y a la lactancia.

En cuanto a los infanticidios que no se producen en el contexto de una psicosis puerperal, creo que algunas prácticas también los pueden prevenir:

  • Las llamadas “cunas para abadonar bebés” que en otros países europeos han demostrado ser útiles para disminuir las tasas de bebés abandonados en contenedores y similares. Permiten dejar a un bebé de forma totalmente anónima, sabiendo que será cuidado y que nadie perseguirá a la madre por ello.
  • La erradicación de la violencia de género, ya que muchos de estas muertes de bebés se producen en hogares donde la violencia de género es continua y gravísima

Por último señalar que en nuestro país que yo sepa no hay una asociación de usuarias o madres afectadas de trastornos mentales perinatales, y creo que eso sería una buena manera de promover los cambios sociales y asistenciales que necesitamos en este area. Termino con este enlace a una asociación de apoyo irlandesa , Nurture, que está logrando ayudar a muchas madres y familias en ese país.

 

Crianza y empatía: hablando de prevenir matanzas.

call of duty

Imagen del videojuego Call of Duty

“Los hermanos Kouachi son franceses, nacidos en París hace 32 y 34 años, huérfanos de padres argelinos y criados en orfanatos.” (extracto de nota de la agencia EFE)

¿Qué lleva a alguien a coger una metralleta y matar a otros seres humanos a los que no conoce? En estos días no paro de leer explicaciones y teorías políticas, sociológicas, y hasta antropológicas…Para mi se olvidan de una pregunta crucial, que es ¿cómo fueron criadas estas personas?¿Cómo fue su nacimiento?¿Qué pasó con ellos  cuando eran bebés, niños pequeños, chavales, adolescentes? ¿Cuantos abrazos recibieron, cuanto tiempo pasaron en piel con piel o en brazos?¿Cuanta atención recibieron de su padre o de su madre?¿Donde estaban sus abuelos?¿Quien les esperaba al salir de la escuela, quien les cuidaba cuando estaban enfermos?

Yo sinceramente no veo tanta diferencia entre unas matanzas y otras. Entre el chaval estadounidense que entra en el instituto armado y dispara contra sus compañeros, o el ultraderechista noruego que decide que todos tienen que morir o los hermanos Kouachi que matan a quien segun ellos ofende a su Dios. En todos hay una absoluta falta de empatía y una misma estética: la de los videojuegos más vendidos. Me imagino que todos ellos tuvieron serias carencias afectivas en su primera infancia. Que crecieron con una autoestima baja, porque nadie les hizo sentirse muy especiales ni muy queridos. Que probablemente no tuvieron un padre entregado que les ayudara a conocer el mundo, y a descubrirlo. Que seguramente tampoco tuvieron la oportunidad de jugar libremente en una naturaleza sana. Que llegaron a la adolescencia sin vínculos afectivos solidos. El que quiera entender más y mejor que lea a Alice Miller.

Los políticos ahora hablan de medidas para prevenir más matanzas y más terrorismo. Yo tengo algunas sugerencias: priorizar los cuidados a la infancia. Fomentar el desarrollo de la empatía que ya sabemos está directamente relacionada con el desarrollo de algunas áreas cerebrales. ¿Cómo? Con políticas globales que permitan a las familias cuidar a sus hijos e hijas. A todas las familias de todas las culturas de todos los países. Priorizando el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda. Favoreciendo la crianza amorosa, no separando a los bebés tempranamente de las madres, sosteniendo a las madres y reconociendo y pagando su trabajo. Recordando que la crianza es tarea de toda la sociedad, y que la inversión que conlleva nos beneficia a todos.

 

Me fui

Hace unos meses, a principios de este 2014, dejé mi trabajo como psiquiatra en la sanidad pública, después de más de 19 años trabajando en la misma. Fue una decisión difícil para mi, dolorosa, lo pasé mal. Poco tiempo después me pidieron que escribiera el editorial para un numéro de la revista Mujeres y Salud dedicado de forma monográfica a la Salud Mental. Escribí entonces este texto que ahora comparto aquí explicando las razones.

LOCA(S)

???????????????????????????????Me fui. Hace pocos meses dejé el hospital público donde trabajaba como psiquiatra desde hacía 9 años. Me impulsó sobre todo la intuición de que si seguía allí iba a enfermar. Salí por la puerta de atrás, casi a escondidas, en medio de una profunda crisis profesional. Me siento traumatizada por el mal-trato y la violencia que he percibido y que a veces he ejercido yo misma en las urgencias psiquiátricas. Atendiendo malamente a montañas de pacientes con un alto sufrimiento (casi siempre por rupturas afectivas) al que desde lo público ya casi sólo se responde con más y más pastillas y /o contenciones mecánicas, eufemismo del clásico “atar a la cama”. Llegué a encontrarme a una mujer paralítica atada a la cama en una guardia, la propia paciente se reía al contármelo: ¡adonde se iba a escapar ella sin su silla de ruedas!
Tuve una pesadilla. Había un preso condenado a muerte al que iban a ejecutar. Alguien, no sé quién, me venía a buscar. Me pedían que le diera un calmante al preso, para que pudiera afrontar su ejecución más tranquilamente. Yo respondía horrorizada: “¿Cómo podéis pedirme esto a mí, si yo estoy absolutamente en contra de la pena de muerte?” “- Le vamos a ejecutar igualmente”, me decían. “Lo que opines sobre la pena de muerte da igual, lo único que queremos saber es si quieres ayudar a este pobre hombre a estar más tranquilo en sus últimos momentos o no”. En algún momento yo accedía, le daba un ansiolítico, le ejecutaban. El resto del sueño yo lo pasaba atormentada, preguntándome a mí misma cómo era posible que me hubieran convencido, como había accedido a ser cómplice de una ejecución. Que angustia.
Era fácil ver que en esa pesadilla estaban magnificados hasta el extremo muchos de mis conflictos cotidianos en el hospital. ¿Soy cómplice de la violencia cuando intento aliviar el sufrimiento de los que la padecen? ¿Puedo trabajar dignamente en un sistema público cada vez más deteriorado donde muchos profesionales nos sentimos maltratados por los que nos dirigen? ¿Hasta cuándo resistir? ¿Cómo ocuparme de la salud mental de los demás cuando corre serio peligro la mía? Al fin y al cabo ¿qué entendemos por salud mental? ¿Y qué hay de la salud mental de las mujeres? ¿No es acaso señal de salud no adaptarse a un mundo enfermo, donde son tan frecuentes los abusos a las niñas y prima la presión para anular nuestros cuerpos y deseos? ¿Y el sufrimiento que me genera la destrucción de la naturaleza, donde se contempla?
Me remitieron a la consulta del psiquiatra. Este, un hombre afable y cariñoso, me pasó un artículo con un título muy ilustrativo: “Prevención del suicidio en médicos”. En el mismo se mencionaba que “la tasa de suicidio de las médicas es claramente superior a la de los médicos, siendo esta tendencia aún más pronunciada entre psiquiatras y anestesistas”. Qué casualidad.
Buscaba respuestas a mis preguntas cuando me preguntaron si podía escribir el editorial a este número de Mujeres y Salud. Vaya, precisamente a mí y ahora. ¡Qué suerte! Así he podido leer y pensar con detenimiento en estos textos de Sara Toledano, Cristina Martín, Marta Carmona o Paula Tomé entre otras. Usuarias o profesionales, ¿dónde radica la diferencia? ¿Cómo ayudarnos las unas a las otras? En sus aportaciones una percibe el camino a seguir en esta necesaria y profunda revolución que se avecina en la salud mental y que como bien sabemos de las revoluciones en ciernes: será feminista o no será.
Paula Tomé en su maravilloso texto “Pacto de cuidados” afirma: “Mi concepto de salud mental pasa por devolver un lugar digno a estas experiencias mentales. Por redefinirlas y comprenderlas, por hacerlas propias y gestionarlas con mis propios recursos. Por desmedicalizarlas y despatologizarlas.”
???????????????????????????????¿Cómo? Seguramente ya lo estamos haciendo, dentro pero también, cada vez más, fuera del sistema. Recogiendo las aportaciones de autoras como Clarissa Pinkola Estés, Christine Northrup o Jean Sinoda Bolen y otras más cercanas como la Psicoterapia de Equidad Feminista de Soledsd Muruaga y Pilar Pascual. Escuchándonos sin juzgar, aceptando que cada uno de nuestros síntomas mentales y de nuestras emociones aparentemente inadecuadas son en realidad señal de una intuición sabia que trae un mensaje importante. Sosteniéndonos en los numerosos grupos y cada vez más florecientes Círculos de Mujeres donde celebramos nuestra naturaleza cíclica y aceptamos nuestro poderío.
Volviendo a la naturaleza y tomando sus herramientas como terapia: cambiando las consultas por paseos por bosques, permitiéndonos los masajes, la biodanza, el canto carnático o lo que haga falta para desenredar el ovillo de nuestras mentes. Sanándonos como nos da la gana. Relacionándonos usuarias y profesionales como lo que realmente somos: mujeres, personas, iguales, cuidadosas y necesitadas de cuidados. Como los compañeros de Batán (un centro de atención a drogrodependientes de la Comunidad de Madrid ocupado tras su cierre y reconvertido en una comunidad gestionada por usuarios y profesionales: Garaldea)
Nosotras, todas, tendremos que buscar nuevas maneras de escuchar nuestros síntomas. Recojamos el guante que nos lanza Paula Tomé cuando nos dice: “Queridas amigas feministas: Si lo personal es político, se vuelve urgente la necesidad de ampliar estos pactos, generando redes de apoyo mutuo, intercambio de experiencias y estrategias, y trabajo colectivo sobre estos temas”.
Las amigas. Cuando le conté a una que yo ya no podía seguir atendiendo a la gente así, como hacíamos en la urgencia psiquiátrica habitualmente, sonriendo me exclamó: ¡Te has curado!