violencia obstétrica

La gestación subrogada es violencia

 “Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”. La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer. Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación. Precisamente por toda esa evidencia ya sólo situaciones de cierta gravedad médica justifican esa separación inmediata.

Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral. Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia. El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida. Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias. Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien. Obviamente hay una mayoría de niños-as adoptados que crecen saludablemente y sin secuelas del abandono inicial, pero también hay una minoría que sí tiene dificultades muy severas y/o graves trastornos de conducta, independientemente de cuanto les quieran y cuiden sus familias adoptivas.

Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote. En el segundo, subrogación, tu familia decide hacerte pasar por ese embarazo y parto con separación posterior causándote ese daño de la separación, poniendo por encima de todo su presunto derecho a ser padres.

El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre. Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto. Las experiencias de los bebés que fueron robados por la dictadura en Argentina y recuperaron su identidad al llegar a la edad adulta son ilustrativas. Incluso los que fueron criados por familias amorosas crecieron con ese “ruido en la cabeza”, esa sensación de pérdida, esa añoranza enorme de alguien que no sabían nombrar y resultó ser su madre.

Separar al recién nacido de su madre sin que haya una razón médica de peso se considera violencia obstétrica. Como tal se recoge en las leyes de los primeros países que han legislado en torno a esta violencia (Venezuela, México, Argentina): “Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole a ésta la posibilidad de cargarlo o amamantarlo al nacer”.

La gestación subrogada supone que el bebé lo geste una mujer que no lo va a criar y que, a cambio, recibe un ingreso económico. Al bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo. Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido. ¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano? Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella? ¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla? ¿Cómo le afectaría despedirse de ella? ¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla? ¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente?  Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses? ¿Cómo sería su vida tras ese tiempo con la cuidadora de un país lejano a la que no volvería a ver en su vida?¿Alguien dejaría a su bebé nueve meses al cuidado de una desconocida en un país lejano?

La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido (no sólo, también a su madre, pero de eso hablaré en otro post). Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación. Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas. Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan: “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”. ¿Quién puede pensar que eso no afecta al desarrollo del bebé?

PD: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso. Sed conscientes, sed sinceros.

Ibone Olza. Psiquiatra Infantil y Perinatal

 

Contra el tráfico de recién nacidos

fotograma-del-nuevo-reportaje-de-en-el-punto-de-mira-mediaset-espana

Imagen del programa Punto de Mira

Estoy en contra de la compraventa de recién nacidos, más conocida como subrogación. Creo que atenta contra los derechos humanos básicos: conlleva la explotación de mujeres pobres y el tráfico de bebés sin que haya el más mínimo control sobre en manos de quien van a parar los recién nacidos.

Creo que la subrogración, igual que la donación de órganos o de leche materna, debería ser legislada de forma que sólo se permitiera en casos en los que existe un vínculo significativo entre la madre que va a gestar al bebé y la que lo va a criar . Por ejemplo si una hermana quiere gestar a su sobrino-a o una abuela a su nieto-a porque la madre por un problema médico como puede ser una histerectomía no puede hacerlo. Me acuerdo de una amiga que después de haber parido y amamantado a sus tres hijos y sabiendo que no tendría más, me expresaba que a ella le encantaría poder gestar un bebé para la maestra de su hijo que no podía ser madre por razones médicas. Esos procesos son los que habría que permitir, los que surgen desde el cariño y el vínculo entre amigas o hermanas, desde la generosidad y la gratuidad, como es la donación de órganos.

ucrania

Imagen de Punto de Mira

Desde luego considero un derecho absoluto del recien nacido el poder saber siempre quien le gestó y conocer a esa madre, idealmente como digo existiendo un vínculo familiar o de amistad estrecha previamente entre ambas madres.

Lo que se viene llamando maternidad subrogada es en realidad un negocio creciente que atenta contra los derechos humanos. Por un lado las madres gestantes suelen ser en su mayoría mujeres muy pobres en países pobres.

El reciente reportaje de tv en CUATRO en Punto de Mira visitando una de estas clínicas en Ucrania fue esclarecedor. Diez o doce mujeres, la mitad o así gestaban gemelos, encerradas en una misma casa el último mes de gestación. Muchas expresaban que tenían otros hijos y que se les hacía muy duros no verles todo ese tiempo. Todas lo hacían por dinero, por pobreza y precariedad. Todas expresaban tristeza. Una de ellas decía que tenía dos hijos varones y que le daba mucha pena que la niña que llevaba en vientre iría “para Italia“. Otras decían: “yo llevo dos niños para Alemania“, “yo llevo un niño y una niña para Austria“, “yo un niño para España” etc… El negocio es altamente lucrativo para quienes lo gestionan. Las madres subrogadas no tienen nigun derecho ni reconocimiento sobre el bebé. Las parejas o personas que se quedan con el recién nacido tienen derecho a rechazarlo “si algo sale mal“: en ese caso el bebé va ¡a un orfanato!

Nadie parece estar pensando en las brutales secuelas psíquicas que todo esto puede dejar en esos bebés, en la impronta que deja lo que vive la madre durante el embarazo sumado a la brutal separación nada más nacer. Nadie parece preocuparse por en manos de quien van a parar esos recién nacidos: pederastas o depravados pueden comprar uno o varios bebés. Con lo difícil que es adoptar, ¿cómo se permite esto sin apenas control?

El drama de esas mujeres pobres, teniendo que vender sus cuerpos para conseguir algun ingreso, me parece terrible. La única palabra que se me ocurre es trata, explotación, esclavitud, por mucho que lógicamente ellas lo hagan voluntariamente por no tener otras opciones de ingresos. Tráfico de recién nacidos. Urge que tengamos un debate social profundo al respecto, antes de que sea demasiado tarde. Urge que defendamos los derechos de los más vulnerables.

Os dejo el enlace al documental de CUATRO, vedlo por favor, y comentad.

Añado este texto de Lidia Falcón que suscribo plenamente:

Carta pública a Iñigo Errejón: no somos vientres de alquiler

Seminario Violencia Obstétrica

Pregnant women waiting for a cesarean section. Santa Ana Maternity, Caracas. Oct. 19, 2011. (Carlos Garcia Rawlins/Reuters)

Pregnant women waiting for a cesarean section. Santa Ana Maternity, Caracas. Oct. 19, 2011. (Carlos Garcia Rawlins/Reuters)

El pasado 14 de marzo la antropóloga chilena Michelle Sadler y yo impartimos  un seminario sobre violencia obstétrica en la Universidad de Bergen, Noruega, en la reunión de investigación de la COST ACTION BIRTH. Aquí os dejo el video, está en inglés con subtítulos en castellano.

Jueces contra parturientas: violencia obstétrica extrema

IMG_0638Mi ingenuidad sigue siendo demasiado grande. Pese a toda la violencia obstétrica que he vivido y presenciado en los últimos veinte años en España yo aún pensaba que en este país al menos era imposible que pasaran algunos horrores que sabemos acontecen en otros, como el que haya jueces que a instancias de médicos autoricen a realizar intervenciones SIN CONSENTIMIENTO a mujeres embarazadas o parturientas sanas y con la capacidad de juicio conservada. Es lo que le sucedió por ejemplo a Adelir en Brasil, cuando estando de parto en su casa llegaron diez policías que le llevaron a la fuerza al hospital para hacerle una cesárea en contra de su voluntad. O a Jennifer Goodall en Florida donde un juez autorizó que le hicieran una cesárea sin su consentimiento si acudía al hospital.

Pues tristemente no es así. Acaba de suceder en Barcelona. Los Mossos d´Esquadra fueron el otro día a casa de una mujer embarazada SANA y le obligaron a ir al hospital para someterse a una inducción autorizada por un juez.  Es tan brutal y tan loco que cuesta creerlo ¿verdad? Pues si, es real. En este país parece que una mujer embarazada no tiene derecho a rechazar una inducción de parto ni a decidir sobre su cuerpo. Que la policía no tenga nada mejor que hacer que ir a buscar embarazadas a sus casas para llevarlas forzadamente al hospital es para llorar. Pero da mucho miedo. Muchísimo.

Tanto por hacer…¡Qué tristeza y qué cansancio a veces!

 

 

 

Violencia obstétrica contra las refugiadas en Grecia

A Mariam la conocimos en Idomeni. Escuchar su relato en la misma tienda donde parió, con su hermana y su familia ofreciéndonos un té delicioso es algo que nunca podré olvidar. La violencia obstétrica más extrema ejercida contra las mujeres más vulnerables, las parturientas, en una situación de crisis total. Sigo intentando procesar o digerir todo lo vivido, sentido y aprendido allí, siento que me llevará un tiempo.

ImprimirAyer publicamos esta nota en el blog de El Parto es Nuestro, hoy la copio aquí. Que se sepa lo que está pasando.

La inmensa mayoría de madres recientes que hemos conocido en nuestro trabajo como médicas, traductoras y matronas en abril y mayo de 2016 en los campamentos de refugiados de Grecia han dado a luz por cesárea. Los hospitales griegos están desbordados por la llegada masiva de refugiados en situación de vulnerabilidad extrema. Pero esto no puede servir de excusa ni justificar la gravísima violencia obstétrica que están sufriendo las refugiadas en los partos y también las griegas. Al parecer Grecia tiene la tasa más alta de cesáreas de toda la UE, con una tasa estimada en torno al 60-70% según la asociación Human Rights in Childbirth (http://www.humanrightsinchildbirth.org/hric-case-study-greece-part-i/)

El caso de Mariam, que relatamos a continuación, ilustra la violencia obstétrica extrema que sufren las mujeres refugiadas en Grecia: cesáreas forzadas, episiotomía postparto incluso y negación de la atención.

Dos matronas españolas voluntarias en un campamento de refugiados cercano a la frontera Macedonia conocieron a Mariam y ella les contó su historia en dos ocasiones, una con la ayuda de una intérprete. Mariam quiere permanecer en el anonimato pero nos ha autorizado a difundir su historia con el fin de detener la violencia obstétrica que están sufriendo las refugiadas. Mariam está recibiendo atención psicológica y cuidados por matronas ya que como consecuencia del parto padece un trastorno de estrés postraumático agudo. El mismo equipo le ha ofrecido asistencia legal en el caso de que quiera denunciar el caso en el futuro.

IMG_20160430_174304_1La historia de Mariam cuestiona el respeto a los Derechos Humanos en Europa y hace surgir la pregunta de por qué a la gran mayoría de refugiadas embarazadas les es negada la posibilidad de un parto normal en los hospitales griegos, realizándoles cesáreas u otras intervenciones sin indicación médica ni consentimiento informado alguno.

 

La historia del parto de Mariam

 

Mariam estaba embarazada de su tercer hijo cuando ella y su marido salieron de Siria con sus dos hijos de uno y tres años. Después de atravesar Turquía y las islas griegas llegaron al campamento de refugiados en la frontera greco-macedonia. Durante su primera semana en el campamento, una amiga de Mariam, refugiada siria, se puso de parto. A esta amiga, que previamente había tenido cinco partos vaginales en Siria, se le negó la posibilidad de dar a luz de forma natural en el hospital griego. Le hicieron una cesárea. De regreso al campamento tuvo muchas dificultades con la lactancia y Mariam le prestó ayuda.

En las semanas siguientes Mariam supo de al menos tres mujeres sirias más a las que les fue negada la posibilidad de un parto normal en el mismo hospital griego cercano a la frontera.

A finales de abril, Mariam comenzó con contracciones y acudió al hospital cerca del mediodía. Allí expresó al equipo médico su deseo de parir vaginalmente. El doctor le respondió diciendo que eso no era posible. Dijo que le harían una cesárea porque allí sólo hacían cesáreas. Mariam se negó y el personal llamó a un traductor que habló con ella por el teléfono. Insistió en que no quería una cesárea y otra vez le volvieron a decir que esa era su única opción.

Durante esta visita al hospital, una enfermera examinó a Mariam y sin aviso ni explicación, le insertó un líquido en el recto. Mariam refiere que fue muy doloroso, ya que la enfermera insertó aquello “fuerte y rápidamente”. Después ella fue al baño y defecó sangre roja. La enfermera le dijo que aquello “no era un problema”.

Después de hablar con el traductor, Mariam decidió que preferiría parir en una tienda de campaña sucia a que le hicieran una cesárea en un hospital. Cuando salía del hospital, el personal le explicó por medio del traductor que si se iba entonces luego no podría volver.

Unas horas después, en el campamento de refugiados, Mariam dio a luz a una niña en la tienda de campaña con la única ayuda su hermana. Fue un parto “nomal”.

Después del parto, quiso que su bebé fuera examinada por un médico y lavada en una instalación sanitaria así que volvió otra vez al hospital.  Una vez allí pidió que alguien reconociese a su bebé. El mismo doctor de la visita anterior le dijo que ella también tenía que ser examinada. Con Mariam tumbada en la camilla obstétrica le introdujo sus dedos en la vagina para “limpiarla”. Entonces, tomó unas tijeras y le cortó la vulva sin ninguna explicación. Mariam no supo y todavía no sabe por qué le cortó. Refiere que sus gritos “podían oírse por todo el hospital”.

Afuera de la sala de exploración, la enfermera también gritaba al marido de Mariam. El doctor le cosió “con cinco puntos rápidos y algo de suero”. Mariam cuenta que aquello fue extremadamente doloroso y que no recibió ninguna explicación.  La bebé recién nacida de Mariam estaba llorando pero nadie se ocupaba de ella.

Después de la cirugía, el personal le dijo a Mariam y su marido que podían marcharse, pero sin su hija, a lo que ellos se negaron. Les retuvieron seis días en el hospital. Nadie más volvió a reconocerla ni tampoco le lavaron los puntos. En un determinado momento alguien del personal les dijo a Mariam y a su marido que llamarían a la policía o retendrían al bebé en el hospital en el caso de que Mariam tratara de marcharse. Seis días después pudieron regresar al campamento. Mariam había visto que otras madres refugiadas recibían en el hospital dos bolsas con cosas, una para la mamá y otra para el bebé, pero a ella no le dieron nada.

Mariam está ahora en el campamento amamantando a su pequeña hija. Sufre dolor en la zona sacra y tiene sangre en las heces. Cuando tiene dolor recuerda al doctor cortándola y siente que todo está sucediendo otra vez. Esto está afectando a como se relaciona con su recién nacida y con sus otros hijos. Cuando recuerda su estancia en el hospital “el corazón me late rápido y es como si estuviera allí otra vez y sucediera todo de nuevo”.

Debido a las limitaciones de privacidad y espacio no fue posible realizar una exploración completa en el momento de realizar la entrevista a Mariam. Su testimonio fue recogido por tres expertas en las áreas de matronería y derechos humanos en dos ocasiones. El equipo ha buscado ayuda para Mariam reciba atención continuada médica en otro lugar de Grecia este mismo mes.

 

Ibone Olza

Psiquiatra perinatal y activista pro derechos del nacimiento.

Erin Killbride

Investigadora y defensora en derechos humanos

Laura Lecumberri

Matrona

 

 

Mi experiencia con Nurture Project International

eko npiImagínate estar embarazada y tener que dejar tu casa en ruinas, huir de tu ciudad mientras siguen cayendo misiles, cruzar el Mediterráneo en un bote de plástico, llegar a Europa y encontrarte en un campamento de refugiados junto a una estación abandonada o que tu nueva casa sea una tienda de campaña en una gasolinera. Imagínate que te hacen una cesárea sin darte ninguna explicación en un hospital donde nadie habla tu idioma y dos días después te vuelven a dejar en la misma tienda de campaña. Imagínate criar ahí tu bebé recién nacido o de pocos meses, sin agua corriente, sin cocina, sin cambiador, sin comida apenas…

IMG_20160429_103724

Hay cientos o tal vez miles de mujeres en esa situación: embarazadas o puérperas, refugiadas. Muchas jovencísimas, mujeres de apenas quince o diecisiete años. Otras mayores, con cinco o seis hijos que también viajan con ellas, algunos de apenas un año o dos, y ellas nuevamente embarazadas.

Alimentar y cuidar al bebé en semejantes circunstancias es muy difícil. Nurture Project International es una pequeña ONG centrada en dar ese apoyo a las madres, para que puedan amamantar y alimentar a sus bebés de forma segura. He pasado una semana como voluntaria con ellas, en EKO STATION, una gasolinera en las afueras de Polikastro, a apenas 15 km de la frontera con Macedonia donde se calcula hay unos 3000 refugiados, mucho más de la mitad deben de ser menores de edad. Ha sido una experiencia muy intensa y un aprendizaje enorme.

Un equipo de ocho mujeres trabajando en el terreno: matronas, estudiantes de matrona, psicólogas, artistas, gestoras y logistas, traductoras, de Italia, EEUU, Finlandia, España, Reino Unido, Zimbawe, Canadá. Una maravilla de equipo.

baby hamamEn EKO Nurture Project tiene dos carpas o tiendas para las madres y bebés: una para la consulta de lactancia y nutrición, la otra para el “baby hammam” o baño de los bebés. En esta última se ofrece algo precioso: un baño para los menores de dos años. Las madres previa cita tienen así un lugar limpio, acogedor y cálido donde bañar y cambiar a sus hijos más pequeños. Ese espacio lo atienden ahora Zoe, una voluntaria catalana con una energía preciosa y a la que podéis seguir en su blog Heartinhands y Meg, una psicóloga infantil incansable.

zoeLa otra tienda es para la consulta de lactancia y alimentación infantil. Ahí he trabajado la mayor parte del tiempo, con el resto de voluntarias especialistas en lactancia, alimentación infantil o matronería. Llegaban madres constantemente. Se les ofrece apoyo, alimentación para ellas, asesoramiento con la lactancia. Algunas no han podido amamantar y se les ayuda a dar los biberones de forma segura. Se hace una primera consulta en todos los casos y luego un seguimiento muy cuidadoso. Cada madre tiene su cuaderno con todo anotado, y además los datos se suben a una aplicación llamada MAGPI que facilita mucho el seguimiento. Se hace seguimiento del peso y desarrollo de los bebés cuando es preciso. Se escucha, se consuela, se anima. Se hacen tests de embarazo. A las embarazadas se les cuida especialmente, se palpa y escucha al bebé, se ofrecen suplementos vitamínicos y fruta, alimentos, información. A las madres recién cesareadas intentamos ayudarles al máximo. Ofreciéndoles una siesta en la tienda, ocupándonos del bebé mientras ellas duermen, dándoles masajes.

De tienda en tienda

De tienda en tienda

Además de está intentando llegar a más madres, cada día se hace un recorrido por otros campamentos cercanos todavía menos atendidos. Se coordina con otras ONGs que también ofrecen atención o alimentos a niños pequeños, como Lighthouse Relief o Save the Children y el resto de ONGs en los campamentos.

Me ha parecido un trabajo precioso, muy cuidado y bien dirigido por Shelley en el terreno, por Brooke en la distancia. Una ayuda real: en semejantes circunstancias llegar  a esta tienda, que te acojan, te cuiden, te den alimento y cariño, que te dejen dormir una siesta o que te apoyen con la lactancia es clave.

IMG-20160428-WA0010Os animo a visitar la web, a hacer donativos, a ser voluntarias. Si sois matronas, asesoras de lactancia, doulas, masajistas, educadoras, o si queréis ayudar simplemente a madres y bebés en los campamentos os animo a uniros a NPI. La única condición es hablar inglés, y si además habláis algo de árabe o griego aún podreis ser más útiles. Si vais como voluntarias teneis que correr con todos vuestros gastos. Nos alojamos en un piso en Polikastro a 5 km del campamento, cuesta 10 euros la noche, se puede cocinar y descansar muy bien, algo importante en esas circunstancias. Hay posibilidad de alojarse en otros lugares de forma gratuita.También hay muchos voluntarios independientes en todos los campamentos que cada día deciden dónde echar una mano: nunca sobran.

En medio de tanto sufrimiento el trabajo de Nurture Project International es una fuente de esperanza. Thank you!

IMG-20160429-WA0019

Equipo NPI

http://nurtureprojectinternational.org/

La vida en la gasolinera

IMG_20160428_183043La gasolinera en espejo a los dos lados de la carretera. En el lado del campamento han cerrado los tanques y ya no sirven gasolina pero mantienen la cafetería y restaurante y los baños están siempre limpios. Es la manera que tienen los griegos de cuidar a los refugiados.

Por todo las tiendas y carpas. Las de ACNUR, las del decathlon y las de palos y mantas. Tienen que hacerse la comida así que van quemando plásticos y cartones junto con leña que cada día recogen más lejos. A ratos el olor a plástico quemado es asfixiante. Los tropecientos niños y niñas juegan a sus anchas. Hoy se manifestaban “open the borders, open the borders!”

Tenemos dos carpas: una para lavar a los bebés y otra para la consulta de lactancia y alimentación. Hoy he pasado la mayor parte de la mañana ayudando a bañar bebés. Las madres agradecen el espacio cálido. Frotan a su hijos con más jabón que agua casi y cierta insistencia, como si con el lavado se pudieran borrar las huellas del viaje heroico.

Los bebés preciosos responden en cuanto ven que les hablas con una alegría inédita. Algunos vienen medio enfermos o con hernias y malformaciones que necesitarán seguimiento y tal vez cirugía. Las madres siempre agradecen y a veces cuentan.

La consulta de lactancia es más delicada. Hay una madre de seis hijos con un bebé que llegó muy desnutrido a pesar de la lactancia exclusiva. He optado por darle masajes dos veces al día a ella en el cuello y hombros y por su sonrisa sé que le está sirviendo.

A última hora de la tarde llega una madre muy joven, apenas 20 años, recién cesareada. No sabe porque se la hicieron, a todas las sirias se las hacen. Le duele todo y nadie le ha vuelto a ver desde que salió del hospital. Hacemos lo que podemos. Mañana habrá que pensar en un protocolo para acompañar, y luego denunciar y prevenir tantas inne-cesáreas.

IMG_20160428_182931La vida en la gasolinera transcurre lentamente. Nadie sabe que va a pasar, aunque cada vez se instala más la certeza de la decepción, las fronteras no se abrirán, tendrán que regresar o irse a los campamentos militares, o serán expulsados. Tanto viaje para esto. Los de Homs, los de Alepo, los que han perdido tanto allí y en el camino.

Voy a ponerme a estudiar árabe.

Ma Salama

 

Refugiadas embarazadas

IMG_20160427_105417Tantísimas mujeres tan jóvenes con tantísimos niños y bebés. Tantísimas embarazadas. Niños y niñas por todas partes, solos o en grupos, con la mirada perdida a ratos, peleando o construyendo cabañas que resultan ser sus casas. Ancianos que te cuentan como perdieron la vida todos sus hijos.

En las carpas de Nurture Project International en Eko Station Camp ayudamos con la alimentación de los bebés, con la lactancia, con los biberones, con los baños a los más pequeños. Hablo con los bebés y las madres me cuentan. Chavalas casadas y embarazadas, dieciséis o diecisiete años. En el hospital griego más cercano a todas las refugiadas les hacen cesárea. Hablando de violencia obstétrica. Me dan ganas de irme a acompañarlas cuando se pongan de parto. Qué estoy haciendo aquí. Esta gente vino porque Europa les acogía y ahora ven como se construye una valla alrededor del campamento de la gasolinera. La vieja Europa, qué vergüenza.

It´s an emergency!”, es la frase que más he oído desde que llegué. Es cierto, es una emergencia. Toda esta gente en medio de la nada sin apenas nada. Mayoría de niños, niñas y mujeres. Recién llegados del horror de la guerra.

IMG_20160427_132651Un oso de peluche abrazado a una farola. Es la peluquería. “Nobody ever comes here for a hair cut” nos dice el peluquero. Es cierto. Nadie viene aquí a cortarse el pelo.

 

 

 

 

Compra-venta de recién nacidos

vientre_alquilerAntes, cuando la compraventa de recién nacidos era ilegal, resultaba bastante difícil conseguir uno. Había que saber moverse con sigilo, contactar con las personas adecuadas, esperar un tiempo, no decir nada a nadie. Los bebés por aquellos tiempos se solían robar a sus madres, mujeres pobres, presas, rojas o con alguna discapacidad, de maneras muy burdas, generalmente diciéndoles que habían muerto en el parto o nada más nacer.
Ahora es bastante más sencillo porque el tráfico de bebés ya es legal en muchos países del mundo y el mercado no deja de crecer. Hoy es sólo una cuestión del dinero que cada cual se quiera gastar y de las preferencias. Se puede elegir el país donde nacerá el bebé, el color de ojos y hasta los genes del futuro recién nacido, que pueden ser los propios o los de donantes anónimos (lo que más se lleva son los genes caucasianos). Se puede elegir también en qué vientre se implanta y si se quiere establecer o no un vínculo con la mujer gestante. El parto se puede programar en torno a una fecha, lo que facilita enormemente los desplazamientos de los compradores.
El único problema de este mercado es que todavía no está contemplada la devolución, especialmente si el bebé comprado tiene alguna tara o defecto. Supongo que estarán al caer campañas similares a esas que recuerdan a la gente que no es buena idea abandonar sus mascotas al irse de vacaciones (“Él no lo haría” creo recordar que era el eslogan de una de esas campañas). Aunque ahora que lo pienso, lo que harán será facilitar más y más internados y centros donde poder abandonar a los bebés comprados una vez que dejen de satisfacer los deseos de sus compradores. Más negocio a la vista.

Loba, de Catherine Bechard

71525_310x459Ayer vi el documental Loba y me pareció magnífico. Su autora, Catherine Bechard es una osteópata y curandera francesa que conmovida por el sufrimiento que percibe en las madres que dan a luz en el hospital decide en 2011 comenzar y filmar un recorrido por la atención al parto y nacimiento en Barcelona, México, Francia y Cuba con la ayuda de su hija Lila, que es quien filma.

Catherine escucha a las matronas (¡grande Pepi Dominguez!), da a voz a las mujeres, reflexiona y vuelve a escuchar a las parteras mexicanas. Plasma perfectamente la extrañeza inicial de quien intenta comprender la atención al parto en el mundo occidental, seguida del desconsuelo al percibir tantísima violencia y maltrato que sólo puede terminar en la indignación, levantando la voz contra la violencia obstétrica. Explica muchas cosas de forma pausada, con verdadera profundidad en la mirada.

Se puede ver online y en algunas salas de cine. Creo que se merece que hagamos lo posible para que sea vista por todas las futuras madres y padres así como los profesionales de la atención al parto.