violencia

Jornadas AEN: Sujet_s a lo social y… FLIPAS!

La semana pasada asistí a “Sujet_s a lo social“: las Jornadas de Salud Mental de la AEN en el colegio de médicos de Madrid. Me apunté sobre todo al ver la buenísima pinta que tenía el programa y no me decepcionó.

Por fin está pasando en salud mental algo con lo que yo creo que llevo media vida soñando. Grupos de usuarios y activistas están reclamando a la psiquiatría un cambio radical de actitud muy similar al que ha acontecido en torno al parto en los últimos quince años. Los “pacientes” están creando cada vez más Grupos de Apoyo Mutuo, que como bien explica este texto suponen un “cambio de chip brutal”.

De las jornadas destacaría sobre todo dos mesas. La primera esta sobre “Horizontalidad en la relación terapéutica” en la que Amaya Villalonga, “superviviente del sistema psiquiátrico”, dio un repaso absolutamente lúcido a la psiquiatría y  Olaia Fernández, “postpsiquiatra, no diagnosticada” planteó con sinceridad máxima las profundas contradicciones del trabajo como psiquiatra. Olaia pertenece a Flipas: un colectivo de activistas y Grupos de Apoyo Mutuo que plantea “hacer frente al sufrimiento psíquico desde lo colectivo“. (Me ha emocionado leer su Manifiesto Flipas).

La mesa fue magistral, y las aportaciones del público, mezlca de profesionales y usuarias, muy valiosas. Personalmente me quedo con la esperanza de que estamos en el inicio de un cambio irreversible en la relación terapéutica, que nos llevará hacia lugares mucho más saludables para todos-as.

La segunda fue la ponencia de Helen Spandler, profesora de Trabajo Social y activista inglesa, que explicó como están promoviendo allí un modelo de reconciliación entre usuarios y profesionales que pase por que la psiquiatría reconozca y pida disculpas por todo el daño causado a tantísimos pacientes.

Creo que hay muchas similitudes entre el activismo del parto y este otro activismo en Salud Mental: en ambos casos luchamos por una atención sanitaria sin violencia, que respete los derechos humanos de todos los pacientes, que ofrezca una atención digna para todos-as. Lo siguiente, por mi parte al menos, creo que será abordar la salud mental perinatal integrando ambas perspectivas. ¡Tanto por hacer!

Para leer más sobre las jornadas:

Comunicaciones libres de las Jornadas

Jornadas AEN 17: Sensaciones, avances y resistencias, por Marta Plaza.

 

La herida primal: gestación subrogada y apropiación de bebés

Publico esta carta que me envía una mujer víctima de un adopción irregular y que desea permanecer en el anonimato. Explica muy bien cuánto hay de similar entre la apropiación de bebés (o el también llamado “robo de orígenes”) y la gestación subrogada. En primera persona, desde el dolor y la lucidez de quien se atreve a nombrar sus heridas, con valentía. Gracias.

La maternidad subrogada tiene tanto paralelismo con la apropiación de bebés que estuvo ocurriendo en España (y muchos otros países, como Irlanda, Argentina o la misma USA), que es imposible ignorarlo. Y es que el proceso era el mismo a partir del momento de la concepción. Antes no, evidentemente, y esto los hace fundamentalmente diferentes, pero flaco favor se hace a los bebés producto de esta tecnología si nos negamos a admitir las similitudes, propiciando que se repita la misma situación de abuso e indefensión que las víctimas de aquellas apropiaciones denunciamos casi medio siglo más tarde.

Entre los paralelismos que podemos observar entre ambas situaciones tenemos los siguientes: una mujer embarazada, generalmente en situación de vulnerabilidad, que no quiere a ese bebé, o no se lo dejan querer; una organización dispuesta a mediar entre los deseosos padres adoptivos y la mujer; los argumentos que esgrimía esta organización para lavar la conciencia de los padres, que sabían que no estaban siguiendo el camino legal: “ella no lo quiere, le hacéis un favor”, “salváis la vida del bebé” (ahora dicen que “le estáis dando la vida a este bebé”), “así es más rápido para todos y menos engorroso, no pasa nada si utilizáis el pequeño truco de inscribir al bebé como vuestro”. La mujer embarazada es una mujer sin derechos, a merced de las circunstancias, que no tiene ninguna posibilidad de echarse atrás en sus decisiones, viviendo su embarazo bajo el control de los que han decidido ya que van a hacer con su hijo, porque ella no es nadie aquí, no pinta nada en la ecuación y a la que ni dejarán ver el bebé que ha parido.

Pero el que se lleva la peor parte es, sin duda, el “producto” del embarazo: un bebé a merced de todo este sistema, que si nacía imperfecto ya nadie quería y a ver qué coño se hacía con él. Y si nacía perfecto entonces sí, entonces era un hijo muy querido y muy deseado y muy amado y muy perfecto … y que no podía decir que era adoptado, en el mejor de los casos. En el peor ni se lo dirían a él. Y que nunca podría saber quién le engendró, donde están sus orígenes, por qué lo sacaron de ellos. Y que cuando tuviera hijos no sabría si hay alguna enfermedad horrible que puedan heredar, o si esa cara tan bonita de su niño, que no se parece ni a ella ni a su padre, sería como la del abuelo biológico… quién sabe a quién está viendo en su hijo.

Me decían, y me dicen, que las cosas eran así, que se hacían así. Es lo que les decían a ellos y lo que ellos quisieron creer. Que la adopción legal suponía un periodo en el que les podían quitar al bebé, y ellos no podían afrontar eso. Vela se lo presentó todo muy bien: clínica privada de renombre, impecable, análisis médicos para confirmar infertilidad, pruebas y más pruebas para considerarlos idóneos. Todo con mucha autoridad y muy serio. Dos grandes autoridades del momento: el médico y el cura, asegurando que todo estaba muy bien hecho. Que era lo mejor para la chica y para mí. Que era lo mejor para ellos. Que ellos sólo tenían que pagar los gastos de la chica, les dijeron, en su clínica privada. No estaban comprando ese bebé, por supuesto que no.

Y durante muchos años yo fui la niña perfecta. Fui la hija perfecta hasta que a los 30 años emigré fuera de mi país. Así, sin más, de repente el personaje se desvaneció y yo me rompí. Y es que tenía un agujero muy grande dentro, donde debería haber estado ella (y su historia) y de donde yo la había sacado, porque, total, “no te quería, para que te preocupa, nosotros te queremos tanto, eres nuestra vida…”.

Adoro a mis padres, y por eso he negado la realidad durante muchos años. Me lo han dado todo y con todo el amor. Abrir los ojos ha resultado aterrador y muy doloroso… pero estaba rota y solo podía salir adelante mirando la realidad a la cara y enfrentándola. Ha sido, y es, muy duro.

Por eso cuando veo los vientres de alquiler se me revuelve el cuerpo porque solo veo la versión moderna de lo que se montó en aquellos años. Sólo cambia la tecnología. Pero las mujeres ahí están, embarazadas. Incubando al hijo que no será de ellas. Entonces vivían hasta el parto en residencias de monjas. Ahora, quien sabe…. Más o menos igual, pero sin monjas. Y ahí están los bebés: gestados en un cuerpo que no conecta con ellos, porque no los desea, o en una madre rota por el dolor y el miedo, paridos acorde al calendario más conveniente para ser recogidos por los padres, separados del cuerpo que los ha gestado y entregados a unos brazos extraños. Para la mayoría nada de teta, nada de cuerpo materno.

Dicen que la herida primal no está demostrada, y probablemente tengan razón. Debe de ser muy difícil de demostrar. De hecho, puedes vivir toda la infancia sin manifestarla. De mí destacaban siempre lo feliz que era. Era tan guapa, tan feliz, tan…. perfecta. Pero hay algo que está roto y esto acaba sangrando antes o después. Mi herida fue sanada en parte por el enorme deseo de mi madre, que me dio, además, mucho cuerpo. Mucho más del que generalmente se les daba a los bebés de aquella época. Pero la forma en la que todo se hizo, las incertidumbres, los secretos, los remordimientos y las automentiras… La necesidad de excusar lo que sabes que está mal hecho. Eso me ha hecho mucho daño.

Sólo recientemente, tras meses de presión de mi psicóloga para que escriba algo sobre o a mi madre biológica, he empezado a llenar el agujero que ella dejó. Simplemente con el reconocimiento de su existencia. Yo todavía no he sido capaz de escribir nada, pero Patricia Margaría me mandó su “Palabras para encontrarte” y por primera vez pude enfrentarme a las palabras que también estaban dentro de mí, pero no podían salir. A través de sus palabras a su madre biológica yo empecé a recuperar las mías para la mía. He llorado mucho desde entonces, pero el agujero se va llenado y ella, aunque sin cara y sin identidad, ya “es”. Y eso ya es mucho.

Yo sí sé que la herida primal existe, aunque no sé si tiene demostración científica.

Y sí, la maternidad subrogada es violencia porque a todo lo que he vivido yo (y mucho más que se les hace a esos bebés) hay que añadir, además, que ni siquiera es una situación creada para solventar un problema que ya existía (el embarazo no deseado que ya estaba en marcha). A mí me ha costado mucho, y todavía me cuesta, poner las cartas sobre la mesa y decirles a mis padres lo que hicieron mal. A ellos les está costando mucho aceptar que no estuvo bien hecho. Si, encima, ellos hubieran provocado toda la situación al provocar el embarazo en estas condiciones…Yo no sé… De verdad que no sé cómo estos padres van a mirar a los ojos a sus hijos adultos cuando estos empiecen a mostrar su herida.

La gestación subrogada es violencia

 “Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”. La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer. Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación. Precisamente por toda esa evidencia ya sólo situaciones de cierta gravedad médica justifican esa separación inmediata.

Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral. Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia. El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida. Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias. Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien. Obviamente hay una mayoría de niños-as adoptados que crecen saludablemente y sin secuelas del abandono inicial, pero también hay una minoría que sí tiene dificultades muy severas y/o graves trastornos de conducta, independientemente de cuanto les quieran y cuiden sus familias adoptivas.

Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote. En el segundo, subrogación, tu familia decide hacerte pasar por ese embarazo y parto con separación posterior causándote ese daño de la separación, poniendo por encima de todo su presunto derecho a ser padres.

El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre. Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto. Las experiencias de los bebés que fueron robados por la dictadura en Argentina y recuperaron su identidad al llegar a la edad adulta son ilustrativas. Incluso los que fueron criados por familias amorosas crecieron con ese “ruido en la cabeza”, esa sensación de pérdida, esa añoranza enorme de alguien que no sabían nombrar y resultó ser su madre.

Separar al recién nacido de su madre sin que haya una razón médica de peso se considera violencia obstétrica. Como tal se recoge en las leyes de los primeros países que han legislado en torno a esta violencia (Venezuela, México, Argentina): “Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole a ésta la posibilidad de cargarlo o amamantarlo al nacer”.

La gestación subrogada supone que el bebé lo geste una mujer que no lo va a criar y que, a cambio, recibe un ingreso económico. Al bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo. Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido. ¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano? Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella? ¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla? ¿Cómo le afectaría despedirse de ella? ¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla? ¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente?  Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses? ¿Cómo sería su vida tras ese tiempo con la cuidadora de un país lejano a la que no volvería a ver en su vida?¿Alguien dejaría a su bebé nueve meses al cuidado de una desconocida en un país lejano?

La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido (no sólo, también a su madre, pero de eso hablaré en otro post). Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación. Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas. Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan: “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”. ¿Quién puede pensar que eso no afecta al desarrollo del bebé?

PD: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso. Sed conscientes, sed sinceros.

Ibone Olza. Psiquiatra Infantil y Perinatal

 

Si te deja, no la mates.

img-20170303-wa0003Si te deja, no la mates. Llama a tus amigos, a tus hermanas, a tus amantes, a tus padres, al vecino del quinto, a la panadera o al teléfono de la esperanza. Llama a quien sea y díselo: ·”ella me deja, me ha dejado, me está dejando y me dan ganas de matarla, muchas ganas”.

Pide ayuda. No la mates.

Si te dan ganas de matarla y matarte, o si te sientes morir, o si crees que tu vida sin ella te deja se acaba, pide ayuda. (El que sientas un dolor infinito y odio o incluso ganas de matar cuando tu pareja es frecuente: con ayuda y, en algunos casos, con terapia ese dolor se pasa y se olvida).

Cuando veo como nos matan, las terribles cifras de mujeres asesinadas, pienso en esto, en que deberíamos hacer una movilización urgente destinada a que cualquier hombre en proceso de ruptura de pareja tenga apoyo inmediato, del bueno, del que consuela y sostiene, por parte de amigos, familia, psicoterapeutas, lo que sea. Claro que es urgente proteger a las mujeres, pero creo que también hay que prevenir las agresiones de otras maneras que no se están nombrando. Pienso en la infinidad de hombres que he atendido en la urgencia psiquiátrica con intentos de suicidio, destrozados y queriéndose morir por una ruptura sentimental, sin herramientas ni sostén emocional alguno, más pérdidos que nadie y precisamente por eso tremendamente peligrosos. Porque no saben, no pueden, no han aprendido a nombrar sus sentimientos ni a gestionarlos. Por supuesto que esto no es una justificación para matar, pero si queremos prevenir esas muertes tendremos que hacer que esos hombres tengan otros recursos para que no recurran a la violencia.

Que todos los hombres sepan que si a un amigo le deja su mujer o pareja necesita acompañamiento urgente, un hombro donde llorar, compañia, un espacio donde hablar…Que todos pero especialmente los hombres se movilicen cuando una pareja se rompe para apoyar y cuidar al hombre también. Un apoyo que vaya más allá, que prevenga violencias y crimenes. Una red grande, no sólo para las mujeres, también para los hombres que sienten que su mundo se acaba si ella les deja.

Interior detecta que una ruptura rápida desata la mayoría de los crímenes machistas“. Urge hacer algo más, diferente, desde ya.

“Patria” de Fernando Aramburu.

patriaHay novelas que llevas media vida esperando leer. “Patria” de Fernando Aramburu es una de ellas. Incluso desde mucho tiempo antes de que se escribiera; yo llevo querendo leyerla creo que desde mi adolescencia en Pamplona, cuando comprendí y sentí que había “temas” de los que era mejor no hablar. Que vergüenza siento al recordar mi, nuestro silencio en tantas ocasiones. Cuanto tardamos en salir a la calle para decir BASTA YA a la violencia y en acompañar a las víctimas. Cuanto nos queda aún por hacer, nombrar y sanar.

Y es que Patria es una novela inmensa que explica mucho de lo que hemos vivido en País Vasco y Navarra durante demasiadas décadas. Es la historia de dos familias, tan cercanas que me parecía conocerles de toda la vida. Y de como el discurso nacionalista va alimentando la exclusión y el odio, y lo que yo en realidad llamaría racismo. De como unos llegan a justificar matar a otros y como otros muchos callan o justifican lo injustificable. Lo mejor en mi opinión es precisamente la descripción que hace de como se llega a odiar al amigo o a la amiga de toda la vida.

No quiero destripar la novela,  sólo recomendarla. La tengo tan reciente que aún tengo que posarla en mi. Ojalá sea lectura recomendada en institutos y facultades por todo el país además. Nuestra terrible historia reciente necesita ser contada, hablada, y sobre todo sanada.

Cumplíamos órdenes

Comparto hoy un relato breve que escribí hace algún tiempo. Es ficción: si los personajes tienen algun parecido con personas reales es pura coincidencia. Sin embargo la dinámica de la urgencia psiquiátrica hospitalaria es tristemente parecida a la de muchos lugares, me temo, y por eso lo comparto, porque estoy segura de que hoy mismo habrá pacientes atados en urgencias simplemente por haber expresado que se querían quitar la vida…

psychiatric-emergency-entranceRIESGO AUTOLÍTICO

Cumplíamos órdenes. Tras ser atendidas en el primer cuartucho más conocido como box clasificador de urgencias las personas llegaban solas a la amplia sala de espera con un papel en la mano que tenían que depositar en el mostrador, los acompañantes tenían que esperar afuera. La enfermera casi siempre sentada apenas solía levantar la mirada de la pantalla unos instantes, ponía el papel en la bandeja correspondiente y le decía al paciente que atendiera sentado a ser llamado por los psiquiatras. Al cabo de un rato llegábamos nosotros, casi siempre de dos en dos, y les hacíamos pasar a la pequeña salita comunicante con la otra. Se sentaban mientras mirábamos la pantalla y a la vez que les recibíamos les preguntábamos el motivo de su visita al hospital. Esperábamos el momento en que surgiera la clásica frase: “me quiero morir”, expresada en infinidad de versiones: “estoy pensando en tirarme por la ventana”,”me he tomado dieciocho pastillas”, “yo ya no quiero seguir viviendo”, “voy a hacer algo horrible”, “he escrito a mi exmujer para despedirme, “todos estarán mejor sin mí”. Entonces comenzaba lo que llamábamos la primera fase de la negociación. Nuestro único objetivo era que la persona llegara a reconocer que no tenía planes inmediatos de suicidio, lo que nos permitiría darle el alta. Para eso había toda una serie de artimañas dialécticas. Si esas no funcionaban pasábamos al plan B, más conocido como fase de maceración. Todo el mundo sabe que las ideas de suicidio se suelen pasar cuando te atan a la cama. Hacíamos pasar a la persona a la sala contigua donde le invitábamos a tumbarse en la cama y le conteníamos mecánicamente (un eufemismo, en realidad le atábamos a la cama) y le remitíamos a otra sala. Entonces podíamos tenerlos hasta dos días atados a la cama, en los que les visitábamos cada ocho horas más o menos para preguntarles si todavía tenían ganas de matarse o no. En la inmensa mayoría de los casos el trato producía el efecto deseado: en seguida confesaban que no deseaban matarse sino que ya solo querían salir de aquella infernal urgencia lo antes posible. Sólo cuando el plan A y el B fallaban pasábamos a la única opción que nos quedaba, la que teníamos prohibida salvo para casos extremos o que llegaran con orden judicial de ingreso: el internamiento en la planta de psiquiatría. Allí las ideas de suicidio se solían curar rápidamente. Bastaba con pasar un par de días, a veces menos, atado y aislado en la habitación, lo que se llamaba fase de observación. Cuando el recalcitrante paciente por fin decía que ya no se quería morir se le permitía salir de la habitación, y un par de días más tarde se le daba el alta.

Una noche llegó a la urgencia una mujer mayor muy delgada y con un peinado impecable. Le traían en camilla, se había intoxicado con sus pastillas para el insomnio. Nos contó su historia, era viuda, y su dolor por el distanciamiento con sus dos hijos,  y nos expresó su firme intención de morir en breve. Tras una larga conversación comprobamos que teníamos que pasar al plan B pero ella soltó una bomba que lanzó todo el plan por los aires.

_ Soy la madre del doctor García Rendón. Por favor, no quiero que él sepa que me han traído aquí. Me da mucha vergüenza y no quiero molestarle_ Elisa Rendón lloraba mientras hablaba sin ser consciente del estremecimiento que su confesión había producido en nosotros.

García Rendón era el que dictaba las órdenes, el jefe de la planta, el más convencido de la eficacia de sus métodos disuasorios para tratar las ideas de suicidio y disminuir la estancia media en la unidad psiquiátrica. El más ácido y del que nunca hubiéramos imaginado que pudiera ser hijo de una mujer tan amable y sensible. El que más miedo nos daba.

La anciana señora Rendón siguió con su idea. Nosotros supimos que precisamente por ser quien era no seríamos capaces de tenerla dos días atada a una cama en la urgencia, así que en medio de aquella madrugada decidimos ingresarla. Por la mañana acudimos al pase de guardia cabizbajos, preguntándonos como le íbamos a decir al jefe que habíamos ingresado a su propia madre en la planta por intento de suicidio y que por deseo expreso de la paciente no habíamos avisado a ninguno de sus familiares. Nos sentamos en la cafetería y comenzó el interrogatorio habitual.

_ ¿Qué tal, cómo ha ido la noche?¿No habréis ingresado otra vez a alguna de esas neuróticas que se quieren morir después de que les deja su novio, no?

_ Francisco, mira, no sabemos cómo decirte esto…pero es que hemos tenido que ingresar a tu madre. La trajeron intoxicada, insistía en que se quería morir, y no consintió en autorizarnos para que te informáramos a ti ni a nadie de la familia…

La cara del jefe pareció quedarse congelada instantáneamente y se tornó pálida por unos segundos. Luego sacudió la cabeza y rápidamente respondió:

_ ¡Qué bruja! Os ha engañado perfectamente, lo ha hecho para joderme, otra vez, que arpía…No pienso atenderla, ni siquiera voy a verla, no quiero saber nada más. ¿Ha habido algún otro ingreso?

Su respuesta nos dejó helados a nosotros también. No había más pacientes pendientes y enseguida pudimos salir del hospital. Mientras cruzábamos el umbral de la urgencia, Rodrigo, mi compañero de guardia, me leyó el pensamiento:

-Acabo de entender que el jefe es mucho más desgraciado de lo que pensaba, tío. Creo que si yo tuviera un hijo así también me querría morir.

 

Ibone Olza

El porno feroz

 

En el porno del siglo XXI, el sexo es sólo una coartada para la violencia.

Gabriel Núñez Hervás

Tienes ganas, lo miras, te haces una paja, te corres, ya está. Es el porno: omnipresente, gratuito, a un click de todo el mundo. Adictivo, invasivo, y destructor. Hace tiempo que vengo pensando en ello, en cómo afecta a todas nuestras relaciones. Las imágenes que se quedan en la mente y vuelven inevitablemente casi cada vez que te excitas. Lucía Etxebarría describió con nitidez recientemente como las mujeres experimentadas en el sexo podemos reconocer de lejos a los hombres adictos al porno.

Ya hace años que alguien me alertó de que hoy en día antes de todos los diez años prácticamente todos los niños y niñas ya han visto porno. El cómo está afectando el porno a la vida sexual de los chavales y chavalas pueda ayudar a comprender las cifras de violencia de género entre adolescentes y jóvenes: in crescendo.

Pocas personas hablan de esto con franqueza. Pasa como con la prostitución y la trata de mujeres: cuando preguntas alrededor resulta que nadie nunca paga por sexo. Qué raro. Y cuando nos enteramos que incluso los futbolistas pagan por estar con mujeres probablemente víctimas de trata salen en su defensa hasta los ministros. Vergüenza ajena.

El artículo El Porno Feroz (La misoginia como espectáculo) de Gabriel Núñez Hervás es lo mejor que he leído sobre el tema. Explica tanto y tan bien que me parece debería ser lectura obligada por ejemplo en los institutos y facultades. Extraigo algunas frases, pero por favor: leedlo entero, compartirlo, debatidlo, nombradlo.

 "More Store" instalación fotográfica, 2008 ©Ana Alvarez-Errecalde

“More Store” instalación fotográfica, 2008 ©Ana Alvarez-Errecalde

Lo que ha secuestrado el porno, puede afirmarse, en fin, es el mismo sexo, sustituyendo su riqueza por una normativa rígida y unidireccional de entender las relaciones sexuales… El mundo, pues, ya es pornográfico. La vida es pornográfica. El sexo es porno. Sólo porno. El porno ya no es una representación del acto sexual. Es el acto sexual. Y por acto sexual se entiende cualquier cosa que produzca placer al hombre…

Se cometen delitos que se graban y se exponen y se venden con esa coartada sexual, con esa patente de corso del sexo, con esa protección garantizada por la inmunidad de la pornografía.

Se hace una sola pregunta, obsesiva, definitiva: ¿qué más se le puede hacer a una tía? O, lo que es lo mismo: ¿Cómo se puede degradar y humillar más a una puta?

Afortunadamente hay miles de jovencitas necesitadas a las que ofrecer un billete a la fama, a Europa o al capitalismo, y acto seguido escupirles y romperles el culo.

Un extensísimo y relajado y civilizado público jamás se preguntará por lo que les ocurrió en sus respectivas vidas a esos miles de mujeres con las que un día se hicieron pajas mientras observaban cómo las machacaban, insultaban y envilecían un puñado de hombres civilizados, ricos y famosos. Y qué más da; como decían los propios actores, no eran más que putas. El guante negro, emitida hace ya años por Canal Satélite Digital, es una premiada película de Christophe Clark que acaba con una pandilla de tipos escupiendo a una chica del Este y diciéndole literalmente: “No eres nada, te vamos a hacer mucho daño, no eres nada, eres una mierda, eres una puta, eres una guarra, no eres nada”

“La muy idiota de esta puta creía que venía para hacer un par de mamadas y una doble penetración y mira lo que se encontró”. “Lo que se encontró” suele ser un catálogo infinito de violaciones brutales, maltratos, torturas, palizas y escarnios. El último paso de esta escala macabra son, evidentemente, las prostitutas.

El hombre es libre, absoluto y caprichoso. La mujer es esclava.

Cualquier espectáculo basado en tratar a un animal como se trata a una mujer en el porno sería objeto de denuncia inmediata. A menudo se alaba la función pedagógica del porno: enseña cómo hay que hacerlo. Lo que enseña el porno es cómo hay que tratar a las mujeres: hay que insultarlas, despreciarlas, humillarlas, castigarlas, violarlas, atarlas, asustarlas, azotarlas, torturarlas, agredirlas, asfixiarlas, destrozarlas y vencerlas… La seducción es, por supuesto, algo pasado de moda.

Con todo, lo peor del porno es que es impune. Quien quiera ganar una fortuna maltratando a mujeres puede hacerlo sin temor. Y si tiene alguna duda, puede resolverla con un ejercicio muy simple: ponerse durante un momento en el lugar de esas mujeres. Verá cómo entonces entiende al instante que el porno es, simplemente la celebración de un crimen.

El porno feroz, de Gabriel Núñez Hervás.

Publicado en El Estado Mental.

La infancia refugiada

IMG_20160430_192808Siento vergüenza cuando pienso en ese cartel colgado en el palacio de Cibeles (sede del Ayuntamiento de Madrid) que dice “Refugees Welcome”. Si fuera verdad creo que como mínimo ya tendríamos que haber enviado unos cuantos aviones a la frontera greco-macedonia y haber vaciado al menos uno de los números campamentos de refugiados trayéndolos a Madrid.

No saqué fotos a los niños aunque muchos lo pedían, deben de haberse acostumbrado rápido. Son los mismos que hace pocas semanas cruzaban desde Turquía en bote, con frío y peligro de muerte. Algunos bebés de semanas o días en el trayecto. Tuvieron la mala suerte de llegar justo después del cierre fronterizo y ahí se han quedado, en los campamentos cerca de Macedonia. Idomeni es el más numeroso, pero hay muchos otros.

IMG_20160430_191615Las pandillas de niños y niñas juegan mucho y con total libertad, claro. No tienen nada más que hacer. La mayoría están ya muy sucios. Algunas ONGs les ofrecen algún rato de actividad dirigida, alguna clase. Vi a unos voluntarios de una ONG llegar con unas bolsas de juguetes, las sostenía un hombre enorme en lo alto, cincuenta o sesenta niños se amontonaban para intentar coger algo en aquella absurda piñata, golpes y empujones, muchos terminaron llorando.

Por las noches algunos refugiados siguen intentando cruzar campo a través la frontera, con la única ayuda de los traficantes de personas. Una embarazada nos contó que dos noches antes al intentar cruzar la frontera se cayó sobre el vientre y no sabía si su bebé seguía con vida, a la exploración se vio que sí. Parece que la situación de los refugiados al otro lado de la frontera es aún peor, nadie sabe bien que está pasando con ellos en Macedonia.

IMG_20160429_103724Es difícil imaginar la situación y la magnitud del drama, no me sé las cifras. 120.000 cruzaron en bote, me dijeron. Once millones de persona han huido de Siria. La mitad de su población. Las familias nos enseñaban fotos de sus casas en el móvil: ahora ruinas de Aleppo, Homs, etc. Nos contaban del hambre terrorífico entre los que se han quedado, algunos han tenido que llegar al canibalismo antes que morir de hambre. Ahora están en medio de la nada, no entienden bien que pasa, confiaban en Europa, en todos nosotros, en nuestra humanidad. Los jóvenes te cuentan lo que quieren estudiar, las madres te piden ayuda para sus bebés, algunos pendientes de cirugía o tratamientos. Muchos bebés y niños pequeños mostraban signos de alto sufrimiento psíquico. De las dificultades con la lactancia hablaré en otro post.

IMG_20160430_174304_1Idomeni me sobrecogió. Es un inmenso y caótico campamento de refugiados, junto a la valla, los policías macedonios al otro lado han plantado un tanque para dejar bien claro que no piensan dejar pasar a nadie. Pero el campamento militar que visité al día siguiente creo me dejó aún más desolada: aunque todavía pueden entrar y salir del mismo con relativa libertad las condiciones son durísimas y hay montañas de niños y niñas ahí también. Van talando los árboles de los alrededores para hacer sus pequeñas fogatas.

El tema es ¿cómo es posible que esto pase en Europa? Estamos dando un trato inhumano a todas esas personas que huyen de una guerra.  ¿Cómo ayudar a que cese este drama? Creo que la solución tiene que ser necesariamente política. Me parece patético ahora recordar el debate al que hemos asistido en los últimos meses en la prensa española sobre el posible o futuro gobierno. Miles de horas en los medios de comunicación dedicadas a comentar detalles nimios o intrascendentes mientras este drama acontecía tan cerca. Aunque queramos mirar para otro lado y seguir como si nada, no vamos a poder. Esta gente está intentando cruzar Europa como otros muchos antes intentaron cruzar África. No tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo. Incluso desde un punto de vista egoísta nos interesa abrirles las puertas, creo yo. Me gustaría que esos que quieren gobernarnos pasaran unos cuantos días en Idomeni. Tendría que ser el requisito mínimo antes de poder trabajar en política exterior ahora mismo.

A todas las personas que se preguntan cómo ayudar o qué hacer, dos cosas:

  1. Conocer la realidad, abrir los ojos y el corazón, estar informados, ir a los campamentos…
  2. Exigir a nuestros gobernantes y políticos acciones urgentes que resuelvan esta tragedia: abrir las fronteras, recibir a los refugiados, acabar con la guerra, hacer justicia.

Refugiadas embarazadas

IMG_20160427_105417Tantísimas mujeres tan jóvenes con tantísimos niños y bebés. Tantísimas embarazadas. Niños y niñas por todas partes, solos o en grupos, con la mirada perdida a ratos, peleando o construyendo cabañas que resultan ser sus casas. Ancianos que te cuentan como perdieron la vida todos sus hijos.

En las carpas de Nurture Project International en Eko Station Camp ayudamos con la alimentación de los bebés, con la lactancia, con los biberones, con los baños a los más pequeños. Hablo con los bebés y las madres me cuentan. Chavalas casadas y embarazadas, dieciséis o diecisiete años. En el hospital griego más cercano a todas las refugiadas les hacen cesárea. Hablando de violencia obstétrica. Me dan ganas de irme a acompañarlas cuando se pongan de parto. Qué estoy haciendo aquí. Esta gente vino porque Europa les acogía y ahora ven como se construye una valla alrededor del campamento de la gasolinera. La vieja Europa, qué vergüenza.

It´s an emergency!”, es la frase que más he oído desde que llegué. Es cierto, es una emergencia. Toda esta gente en medio de la nada sin apenas nada. Mayoría de niños, niñas y mujeres. Recién llegados del horror de la guerra.

IMG_20160427_132651Un oso de peluche abrazado a una farola. Es la peluquería. “Nobody ever comes here for a hair cut” nos dice el peluquero. Es cierto. Nadie viene aquí a cortarse el pelo.

 

 

 

 

Miles de Bertas Cáceres

Berta Caceres en el Rio Gualcarque

Por Berta Cáceres. Por su lucha. Por el río Gualcarque y por todos los ríos. Por las guardianas de los ríos. Por la vida. Por su madre partera, por sus hijos, por sus hermanos y su gente amada, por sus compañeros y compañeras. DESPERTEMOS, YA NO HAY TIEMPO.

Como dijo su hermano horas después de su muerte: ¡”Miles de Berta Cáceres más se van a levantar!“. Se van a levantar para seguir exigiendo que se respeten y se protejan los derechos humanos. Para que, como dijo su hija Berta Isabel ayer mismo, “no se sigan financiando estos proyectos de muerte, de los que el asesinato de mi madre es uno más…”.

Discurso de Berta Cáceres en la entrega del Premio Goldman 2015:

En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos.

¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo.

Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal.
El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir.

La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.
Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.

Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.
Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales.

Paz, vida, justicia.