Refugiadas embarazadas

IMG_20160427_105417Tantísimas mujeres tan jóvenes con tantísimos niños y bebés. Tantísimas embarazadas. Niños y niñas por todas partes, solos o en grupos, con la mirada perdida a ratos, peleando o construyendo cabañas que resultan ser sus casas. Ancianos que te cuentan como perdieron la vida todos sus hijos.

En las carpas de Nurture Project International en Eko Station Camp ayudamos con la alimentación de los bebés, con la lactancia, con los biberones, con los baños a los más pequeños. Hablo con los bebés y las madres me cuentan. Chavalas casadas y embarazadas, dieciséis o diecisiete años. En el hospital griego más cercano a todas las refugiadas les hacen cesárea. Hablando de violencia obstétrica. Me dan ganas de irme a acompañarlas cuando se pongan de parto. Qué estoy haciendo aquí. Esta gente vino porque Europa les acogía y ahora ven como se construye una valla alrededor del campamento de la gasolinera. La vieja Europa, qué vergüenza.

It´s an emergency!”, es la frase que más he oído desde que llegué. Es cierto, es una emergencia. Toda esta gente en medio de la nada sin apenas nada. Mayoría de niños, niñas y mujeres. Recién llegados del horror de la guerra.

IMG_20160427_132651Un oso de peluche abrazado a una farola. Es la peluquería. “Nobody ever comes here for a hair cut” nos dice el peluquero. Es cierto. Nadie viene aquí a cortarse el pelo.

 

 

 

 

Miles de Bertas Cáceres

Berta Caceres en el Rio Gualcarque

Por Berta Cáceres. Por su lucha. Por el río Gualcarque y por todos los ríos. Por las guardianas de los ríos. Por la vida. Por su madre partera, por sus hijos, por sus hermanos y su gente amada, por sus compañeros y compañeras. DESPERTEMOS, YA NO HAY TIEMPO.

Como dijo su hermano horas después de su muerte: ¡”Miles de Berta Cáceres más se van a levantar!“. Se van a levantar para seguir exigiendo que se respeten y se protejan los derechos humanos. Para que, como dijo su hija Berta Isabel ayer mismo, “no se sigan financiando estos proyectos de muerte, de los que el asesinato de mi madre es uno más…”.

Discurso de Berta Cáceres en la entrega del Premio Goldman 2015:

En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales, el pueblo Lenca, resguardados además por los espíritus de las niñas que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta.

El COPINH, caminando con otros pueblos por su emancipación, ratifica el compromiso de seguir defendiendo el agua, los ríos y nuestros bienes comunes y de la naturaleza, así como nuestros derechos como pueblos.

¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo.

Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal.
El Río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados. Debemos acudir.

La Madre Tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente los derechos elementales, nos exige actuar.
Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida.

Juntémonos y sigamos con esperanza defendiendo y cuidando la sangre de la tierra y los espíritus.
Dedico este premio a todas las rebeldías, a mi madre, al Pueblo Lenca, a Río Blanco y a las y los mártires por la defensa de los bienes naturales.

Paz, vida, justicia.

 

La prevención de la tortura y los centros para menores infractores

Desde el año 2012 colaboro como Técnica Externa con el Defensor del Pueblo, en concreto con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Este es un órgano independiente que lleva a cabo un sistema de visitas periódicas a los lugares en que se encuentran personas privadas de libertad con el fin de prevenir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Dentro de estos centros se incluyen los centros para menores infractores o centros de reforma, antiguamente conocidos como reformatorios. Son las visitas que suelo acompañar como técnica externa, se realizan siempre sin aviso previo.

42109391Como psiquiatra infanto-juvenil me entrevisto con los menores y jóvenes internos, así como con los profesionales de los equipos técnicos, educadores, etc. Escuchamos, preguntamos, observamos, valoramos el trato que reciben los chavales así como los tratamientos y terapias, algo que en algunos casos se incluye bajo el confuso concepto de “internamiento terapéutico” por orden judicial. Digo confuso porque existe bastante discrepancia en los criterios que motivan que algunos internos tengan esta recomendación en su orden de internamiento.

Desde que el Defensor publicó en 2009 el Informe sobre los centros de protección de menores con trastornos de conducta y en situación de dificultad social creo que la atención en los centros de reforma al menos ha mejorado considerablemente. Todo un logro, en parte creo que gracias a esta labor de seguimiento y en cierto modo auditoría que realiza el MNP. Sin embargo no sé cómo están los centros de protección, ya que esos no se visitan al no haber privación de libertad.

Lo llamativo para mí son las enormes diferencias que existen en los centros de una comunidad autónoma a otra, más allá de que la gestión sea pública o concertada con entidades privadas. Hay cada vez más centros donde el trato es muy bueno, donde hay educadores y psicólogos y demás profesionales francamente muy implicados en la ayuda a los jóvenes internos. En muchos centros lo tienen claro y trabajan desde la relación terapéutica, creando vínculos que para los menores suelen ser sanadores. En otros, los menos, no tanto.

Creo que es muy importante que se fomente el reconocimiento de las buenas prácticas en estos centros, que se compartan las experiencias, que se difunda y se creen foros de intercambio para profesionales. En algunos centros fomentan el deporte como herramienta clave para aliviar el estrés y prevenir la agresividad, en otros tienen huertos y animales que cuidar, o colaboran con asociaciones de discapacitados, otros enseñan a los chavales a cocinar maravillosamente, algo que les servirá de por vida…Además hay lugares donde se realiza una intervención específica en los casos de internamiento terapéutico que realmente es integral, no psiquiatrizante, de mucha calidad. A veces me da por soñar e imaginar cómo sería si además se potenciara la escucha empática, la comunicación no violenta, la biodanza y otras herramientas para el bienestar, no sólo de los internos sino de los trabajadores de los centros.

Los dos delitos que más están aumentando entre los jóvenes son la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales. Ambos tienen mucho o todo que ver con los vínculos tempranos, con la crianza y los cuidados en los primeros años de vida. Y claro, algunos se sorprenden de que curiosamente los jovenes que cometen estos delitos a menudo provienen de familias de clase media o alta. A mí no me sorprende, he visto de cerca la soledad y tristeza de muchos niños pequeños de familias ricas, cuidados a menudo por mujeres “internas” que a veces eran despedidas o sustituidas sin que se tuviera en cuenta la importancia de esa persona a la que el pequeño se había vinculado con enorme fuerza. ¡Pobres niños ricos! Cuando escucho a estos internos y sus historias familiares siempre me pregunto por su nacimiento y pienso en sus madres y padres, y si habrían aplicado el peligroso método Estivill animados por sus pediatras…No puedo evitarlo. O si habrán sido víctimas de acoso y bullying en la escuela. Sufro especialmente cuando encuentro embarazadas internadas, o jóvenes que acaban de ser padres, ¡cuánto trabajo por hacer!

Quería compartirlo, también porque creo que la labor que se realiza desde el Defensor del Pueblo es muy importante y poco conocida. Sus trabajadores son para mí un referente, gente de la que aprendo en cada visita a ampliar la mirada, a detectar injusticias, a mediar en conflictos de forma casi imperceptible, a reconocer lo bueno por difícil que parezca en entornos muy hostiles, a cuidar y reconocer el mérito de profesionales que a veces trabajan donde nadie más quiere hacerlo. Están acostumbrados a visitar comisarías, cárceles, centros de internamiento de extranjeros, etc. y con su escucha en muchos casos aportan confianza y cierta esperanza en la justicia a los internos, a los más desesperados, reconociendo por encima de todo su dignidad y derecho al buen trato siempre. Les admiro. Os animo a visitar su web, donde también se pueden descargar los informes anuales.

 

Compra-venta de recién nacidos

vientre_alquilerAntes, cuando la compraventa de recién nacidos era ilegal, resultaba bastante difícil conseguir uno. Había que saber moverse con sigilo, contactar con las personas adecuadas, esperar un tiempo, no decir nada a nadie. Los bebés por aquellos tiempos se solían robar a sus madres, mujeres pobres, presas, rojas o con alguna discapacidad, de maneras muy burdas, generalmente diciéndoles que habían muerto en el parto o nada más nacer.
Ahora es bastante más sencillo porque el tráfico de bebés ya es legal en muchos países del mundo y el mercado no deja de crecer. Hoy es sólo una cuestión del dinero que cada cual se quiera gastar y de las preferencias. Se puede elegir el país donde nacerá el bebé, el color de ojos y hasta los genes del futuro recién nacido, que pueden ser los propios o los de donantes anónimos (lo que más se lleva son los genes caucasianos). Se puede elegir también en qué vientre se implanta y si se quiere establecer o no un vínculo con la mujer gestante. El parto se puede programar en torno a una fecha, lo que facilita enormemente los desplazamientos de los compradores.
El único problema de este mercado es que todavía no está contemplada la devolución, especialmente si el bebé comprado tiene alguna tara o defecto. Supongo que estarán al caer campañas similares a esas que recuerdan a la gente que no es buena idea abandonar sus mascotas al irse de vacaciones (“Él no lo haría” creo recordar que era el eslogan de una de esas campañas). Aunque ahora que lo pienso, lo que harán será facilitar más y más internados y centros donde poder abandonar a los bebés comprados una vez que dejen de satisfacer los deseos de sus compradores. Más negocio a la vista.

Yo atendería al bebé Hitler

hitler bebe¿Viajarías en el tiempo para matar a Hitler cuando aún era un bebé? Hoy he leido que hicieron esta pregunta a los lectores del New York Times y las respuestas aún me han dejado más atónita que la pregunta:

El 42% dijo que sí, un 28% no estaban seguros y un 30% dijo que no.

Yo atendería al bebé Hitler y a sus padres. Alice Miller en su libro Por tu propio bien cuenta como Hitler nació trece meses después de que falleciera su hermano de difteria con tres días de vida. No sólo este, los dos hermanos mayores también habían fallecido de la misma enfermedad con uno y dos años de vida muy poco tiempo antes. Se refiere Miller a lo difícil que es vincularse con un bebé nacido tras una muerte perinatal, como fue su caso, y más aún con dos duelos anteriores muy recientes y probablemente no resueltos.

Miller además alude a la enorme cantidad de palizas qe probablemente Hitler recibió de su padre antes incluso de cumplir los tres años de edad, y lo señala como un ejemplo de hasta que punto la llamada “pedagogía negra” imperante en la Europa de aquellos tiempos dañaba las cualidades más básicas de los seres humanos desde su infancia, como es el caso de la empatía.

Si, yo como psiquatra infantil y perinatal atendería al bebé Hitler. Vería al bebé, le observaría, le hablaría, le tranquilizaría y consolaría diciéndole que yo estoy para ayudarle. Escucharía a su madre preferentemente, le ayudaría a expresar su tristeza y a elaborar su duelo por sus tres bebés fallecidos. Conozco bien lo difícil que son esos duelos de bebés fallecidos, lo que cuesta hacerlos, la de tiempo que puede llevar aprender a vivir con ese dolor y volver a sonreír y confiar. Intentaría escuchar sin juzgar, sostener con la presencia. Le ayudaría a reconocer sus sentimientos, y también a ver al bebé Adolf y poder ponerse en su piel. Intentaría que hablara con el bebé, que le explicara que su tristeza no era culpa suya (del bebé) sino que tenía un origen bastante anterior. Le animaría a contactar con otras madres y familias que hubieran perdido a sus bebés, sé que eso sería una ayuda enorme.

Al padre, si me dejara, le intentaría ayudar a contarme su historia, le animaría a hablar del niño que el mismo fue, a reconocer si fue maltratado o si sufrió en sus carnes el castigo físico. Le animaría a observar a su bebé, si quisiera le acompañaría en ese proceso, a reconocer las señales que más que probablemente emitiría el pequeño Adolf de querer interactuar con su padre. O de querer expresarse de forma artística más tarde en su infancia.

Buscaría ayuda en otros familiares, abuelas, tías, vecinos-as para cuidar al bebé amorosamente mientras los padres se tomaran el tiempo para la terapia y su recuperación.

Y mucho más, claro: intentaría hacer todo esto con un equipo multiprofesional, donde unos pudiéramos atender a los padres individualmente y otras al bebé y otras a la familia.

Y si pudiera a todos esos que han dicho que viajarían en el tiempo para matar a aquel bebé también les animaría a ir a una terapia, a conectar con el bebé que ellos mismos fueron, a comprender de donde vienen sus ganas o deseos de matar a un bebé.

Y al escribir todo esto termino pensando en todas las familias con niños pequeños intentando llegar a Europa en estos tiempos, en todos los traumas que sin duda están viviendo y presenciando, y en cuanto dolor generarán en el futuro esos traumas si no podemos atenderlos y tratarlos ahora.

Women in Black: porque nos queremos vivas.

wib.1.Nos vestimos de riguroso luto. Nos encontramos con otras mujeres de negro en la calle. Nos damos la mano, nos tumbamos en el suelo, cerramos los ojos. Dos de nosotras van dibujando nuestras siluetas con tiza en el suelo. La gente que pasa se detiene y pregunta: ¿porqué haceis esto?¿Porqué sois todas mujeres?

Con los ojos cerrados pienso en todas ellas, en el miedo, en los llantos, en su muerte violenta y en el vacio que han dejado. En sus hijos, en sus hijas, en sus madres y padres, en sus hermanas. En la de veces que pensaron en dejar a su pareja y en la culpa que tal vez sintieron. En el MIEDO con mayúsculas.

La gente va y viene mientras yo estoy tumbada de negro en medio de la calle. La dureza del asfalto ayuda a pensar en su muerte. Los ojos cerrados traen un silencio, ya no escucho lo que dice la gente.

Por Beatriz, Anka, Olga, Otilia, Antonia, Encarna, Gema, Isabel…en la lista de mujeres asesinadas en España en lo que va de año: 63, 34 sólo en verano segun feminicidio.net. Porque nos queremos vivas.

arenal3Gracias a May Serrano y María Seco por esta iniciativa Women in Black que nos permite hacer algo simbólico y profundo para visibilizar a las víctimas de violencia de género. Así podemos protestar y denunciar juntas. Expresar, llorar.

El 2 de septiembre nos juntamos en 15 ciudades, habra más, muchas más. Únete a nosotras.

Para saber más:

Women in Black, convocatoria nacional 2 de septiembre.

Performance contra los asesinatos machistas.

wib

Estamos en ALERTA machista.
Women In Black a través de la acción visibiliza a todas estas mujeres asesinadas. El asesinato a mujeres es terrorismo.

Los peligrosos y violentos “corazones partidos”

broken_heart_by_fastreflex-1Tras la trágica muerte de todas las personas que volaban en el avión de Germanwings y conforme se van conociendo los detalles del estado del copiloto, las aerolineas  y organizaciones comunican que tomarán medidas para evitar que una persona pueda quedarse sola en la cabina de un avión. Evidentemente esto es muy importante, pero yo me pregunto si además de eso como sociedad nos plantearemos profundizar y hacer algo más al respecto de los peligrosísimos “corazones partidos”.

Si, me refiero a esas personas, en su mayoría hombres, que tras una ruptura de pareja deciden quitarse la vida o quitársela a otras personas (en muchos casos a sus ex-parejas, pero no siempre ni exclusivamente). En este reciente caso por ejemplo el copiloto decidió que lo mejor que podía hacer con su corazón partido era estrellar un avión con todos sus pasajeros dentro.  Me ha recordado la enorme cantidad de personas con intentos de suicidio que he atendido a lo largo de años en las urgencias psiquiátricas: creo que una mayoría de casos se producen tras rupturas sentimentales. Muchos hombres eligen entonces intentar quitarse la vida, muchas mujeres sienten que no van a poder seguir viviendo, algunos pasan a la acción y comenten terribles crímenes o suicidios…Muchos hombres como digo que se encuentran destrozados, en un vacío sentimental desolador, sin apoyos y con esas ideas en su mente fruto de una terrible educación machista que llevan al “la maté porque era mía”.

Por favor, ¿podríamos repensar la educación sentimental que se está dando en las escuelas y en las familias? ¿Porqué duele tanto que te deje tu pareja?¿Ese dolor tan brutal acaso no tiene que ver con carencias amorosas en los primeros años de vida, es decir, con falta de amor y contacto físico, falta de madre y de padre? ¿No habría que educar desde la primera infancia en como entender las relaciones amorosas adultas, en que no tienen que ser para toda la vida y en que la mayoría suelen tener un fin natural que no tiene por que ser devastador ni terriblemente doloroso? ¿No es hora ya de facilitar los cuidados a las familias, de construir una sociedad donde los más pequeños y pequeñas puedan ser siempre cuidados y acompañados por personas que de verdad les quieren y atienden de forma sensible? Es criando con amor, con tiempo, con cariño y contacto como se construyen personas sanas, con una buena autoestima, empáticas, que no se van a enganchar en relaciones destructivas confundiendolas con el amor ni van a tener ganas de matar a nadie cuando una relación termine.

Por mucho que cambien las normas en los aviones, me temo que seguirá habiendo matanzas indiscriminadas y asesinatos de muchas inocentes por parte de personas que en muchos casos comparten este último dato: su pareja les acaba de dejar. Si no levantamos la mirada para ver un poquito más allá en cada tragedia seguirá pasando, con aviones o con bombas, da lo mismo.

Mi pequeño homenaje a Charlie Hebdo

Charlie-Hebdo_EDICRT20150107_0004_3En el momento en que por desgana o por cobardía o por comodidad o por negligencia la libertad de expresión deja de ejercerse ya se ha empezado a perder.

Antonio Muñoz Molina

“Todo lo que era sólido”

Los humoristas y periodistas de Charlie Hebdo siguieron haciendo su trabajo a pesar de estar amenazados de muerte hasta que fueron ejecutados. Los que han sobrevivido seguirán expresando.

Estos días pienso en cuantas cosas he dejado de decir por miedo. Desde mi adolescencia en los años ochenta, cuando vivía en Pamplona y el terrorismo se cebaba con tantos inocentes, y criticarlo en voz alta era de valientes. En la mayoría de los sitios simplemente no se hablaba del tema. En la facultad de medicina, donde defender el derecho de las mujeres a elegir libremente sobre sus cuerpos y su sexualidad te generaba abiertas enemistades. En la especialidad y luego, en mi trabajo como psiquiatra, viendo a muchos compañeros recibir con los brazos abiertos los lujosos regalos (viajes trasatlánticos, etc) de la industria farmaceutica…A veces hablé, pero lo cierto es que muchas más veces callé.

Con el tiempo comprendí que no era solo una dificultad mía: creo que en este país el miedo a hablar presente durante toda la dictadura franquista aún no ha sido del todo superado. Por eso, estos días, leyendo sobre los horribles crímenes en Francia, pensaba en esa cita de Muñoz Molina, y en que el mejor homenaje es seguir opinando en voz alta, libremente, expresando lo que pienso y siento cuando me de la gana, aun a sabiendas que habrá quien se sienta ofendido y quien me deteste por ello. Este mi blog es mi espacio particular, donde expreso libremente cosas que en otros momentos u ocasiones elegí callar, por cobardía, por desgana, por negligencia o por comodidad…

Gracias Charlie Hebdo por vuestra defensa de la libertad de expresión.

Crianza y empatía: hablando de prevenir matanzas.

call of duty

Imagen del videojuego Call of Duty

“Los hermanos Kouachi son franceses, nacidos en París hace 32 y 34 años, huérfanos de padres argelinos y criados en orfanatos.” (extracto de nota de la agencia EFE)

¿Qué lleva a alguien a coger una metralleta y matar a otros seres humanos a los que no conoce? En estos días no paro de leer explicaciones y teorías políticas, sociológicas, y hasta antropológicas…Para mi se olvidan de una pregunta crucial, que es ¿cómo fueron criadas estas personas?¿Cómo fue su nacimiento?¿Qué pasó con ellos  cuando eran bebés, niños pequeños, chavales, adolescentes? ¿Cuantos abrazos recibieron, cuanto tiempo pasaron en piel con piel o en brazos?¿Cuanta atención recibieron de su padre o de su madre?¿Donde estaban sus abuelos?¿Quien les esperaba al salir de la escuela, quien les cuidaba cuando estaban enfermos?

Yo sinceramente no veo tanta diferencia entre unas matanzas y otras. Entre el chaval estadounidense que entra en el instituto armado y dispara contra sus compañeros, o el ultraderechista noruego que decide que todos tienen que morir o los hermanos Kouachi que matan a quien segun ellos ofende a su Dios. En todos hay una absoluta falta de empatía y una misma estética: la de los videojuegos más vendidos. Me imagino que todos ellos tuvieron serias carencias afectivas en su primera infancia. Que crecieron con una autoestima baja, porque nadie les hizo sentirse muy especiales ni muy queridos. Que probablemente no tuvieron un padre entregado que les ayudara a conocer el mundo, y a descubrirlo. Que seguramente tampoco tuvieron la oportunidad de jugar libremente en una naturaleza sana. Que llegaron a la adolescencia sin vínculos afectivos solidos. El que quiera entender más y mejor que lea a Alice Miller.

Los políticos ahora hablan de medidas para prevenir más matanzas y más terrorismo. Yo tengo algunas sugerencias: priorizar los cuidados a la infancia. Fomentar el desarrollo de la empatía que ya sabemos está directamente relacionada con el desarrollo de algunas áreas cerebrales. ¿Cómo? Con políticas globales que permitan a las familias cuidar a sus hijos e hijas. A todas las familias de todas las culturas de todos los países. Priorizando el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda. Favoreciendo la crianza amorosa, no separando a los bebés tempranamente de las madres, sosteniendo a las madres y reconociendo y pagando su trabajo. Recordando que la crianza es tarea de toda la sociedad, y que la inversión que conlleva nos beneficia a todos.

 

Me fui

Hace unos meses, a principios de este 2014, dejé mi trabajo como psiquiatra en la sanidad pública, después de más de 19 años trabajando en la misma. Fue una decisión difícil para mi, dolorosa, lo pasé mal. Poco tiempo después me pidieron que escribiera el editorial para un numéro de la revista Mujeres y Salud dedicado de forma monográfica a la Salud Mental. Escribí entonces este texto que ahora comparto aquí explicando las razones.

LOCA(S)

???????????????????????????????Me fui. Hace pocos meses dejé el hospital público donde trabajaba como psiquiatra desde hacía 9 años. Me impulsó sobre todo la intuición de que si seguía allí iba a enfermar. Salí por la puerta de atrás, casi a escondidas, en medio de una profunda crisis profesional. Me siento traumatizada por el mal-trato y la violencia que he percibido y que a veces he ejercido yo misma en las urgencias psiquiátricas. Atendiendo malamente a montañas de pacientes con un alto sufrimiento (casi siempre por rupturas afectivas) al que desde lo público ya casi sólo se responde con más y más pastillas y /o contenciones mecánicas, eufemismo del clásico “atar a la cama”. Llegué a encontrarme a una mujer paralítica atada a la cama en una guardia, la propia paciente se reía al contármelo: ¡adonde se iba a escapar ella sin su silla de ruedas!
Tuve una pesadilla. Había un preso condenado a muerte al que iban a ejecutar. Alguien, no sé quién, me venía a buscar. Me pedían que le diera un calmante al preso, para que pudiera afrontar su ejecución más tranquilamente. Yo respondía horrorizada: “¿Cómo podéis pedirme esto a mí, si yo estoy absolutamente en contra de la pena de muerte?” “- Le vamos a ejecutar igualmente”, me decían. “Lo que opines sobre la pena de muerte da igual, lo único que queremos saber es si quieres ayudar a este pobre hombre a estar más tranquilo en sus últimos momentos o no”. En algún momento yo accedía, le daba un ansiolítico, le ejecutaban. El resto del sueño yo lo pasaba atormentada, preguntándome a mí misma cómo era posible que me hubieran convencido, como había accedido a ser cómplice de una ejecución. Que angustia.
Era fácil ver que en esa pesadilla estaban magnificados hasta el extremo muchos de mis conflictos cotidianos en el hospital. ¿Soy cómplice de la violencia cuando intento aliviar el sufrimiento de los que la padecen? ¿Puedo trabajar dignamente en un sistema público cada vez más deteriorado donde muchos profesionales nos sentimos maltratados por los que nos dirigen? ¿Hasta cuándo resistir? ¿Cómo ocuparme de la salud mental de los demás cuando corre serio peligro la mía? Al fin y al cabo ¿qué entendemos por salud mental? ¿Y qué hay de la salud mental de las mujeres? ¿No es acaso señal de salud no adaptarse a un mundo enfermo, donde son tan frecuentes los abusos a las niñas y prima la presión para anular nuestros cuerpos y deseos? ¿Y el sufrimiento que me genera la destrucción de la naturaleza, donde se contempla?
Me remitieron a la consulta del psiquiatra. Este, un hombre afable y cariñoso, me pasó un artículo con un título muy ilustrativo: “Prevención del suicidio en médicos”. En el mismo se mencionaba que “la tasa de suicidio de las médicas es claramente superior a la de los médicos, siendo esta tendencia aún más pronunciada entre psiquiatras y anestesistas”. Qué casualidad.
Buscaba respuestas a mis preguntas cuando me preguntaron si podía escribir el editorial a este número de Mujeres y Salud. Vaya, precisamente a mí y ahora. ¡Qué suerte! Así he podido leer y pensar con detenimiento en estos textos de Sara Toledano, Cristina Martín, Marta Carmona o Paula Tomé entre otras. Usuarias o profesionales, ¿dónde radica la diferencia? ¿Cómo ayudarnos las unas a las otras? En sus aportaciones una percibe el camino a seguir en esta necesaria y profunda revolución que se avecina en la salud mental y que como bien sabemos de las revoluciones en ciernes: será feminista o no será.
Paula Tomé en su maravilloso texto “Pacto de cuidados” afirma: “Mi concepto de salud mental pasa por devolver un lugar digno a estas experiencias mentales. Por redefinirlas y comprenderlas, por hacerlas propias y gestionarlas con mis propios recursos. Por desmedicalizarlas y despatologizarlas.”
???????????????????????????????¿Cómo? Seguramente ya lo estamos haciendo, dentro pero también, cada vez más, fuera del sistema. Recogiendo las aportaciones de autoras como Clarissa Pinkola Estés, Christine Northrup o Jean Sinoda Bolen y otras más cercanas como la Psicoterapia de Equidad Feminista de Soledsd Muruaga y Pilar Pascual. Escuchándonos sin juzgar, aceptando que cada uno de nuestros síntomas mentales y de nuestras emociones aparentemente inadecuadas son en realidad señal de una intuición sabia que trae un mensaje importante. Sosteniéndonos en los numerosos grupos y cada vez más florecientes Círculos de Mujeres donde celebramos nuestra naturaleza cíclica y aceptamos nuestro poderío.
Volviendo a la naturaleza y tomando sus herramientas como terapia: cambiando las consultas por paseos por bosques, permitiéndonos los masajes, la biodanza, el canto carnático o lo que haga falta para desenredar el ovillo de nuestras mentes. Sanándonos como nos da la gana. Relacionándonos usuarias y profesionales como lo que realmente somos: mujeres, personas, iguales, cuidadosas y necesitadas de cuidados. Como los compañeros de Batán (un centro de atención a drogrodependientes de la Comunidad de Madrid ocupado tras su cierre y reconvertido en una comunidad gestionada por usuarios y profesionales: Garaldea)
Nosotras, todas, tendremos que buscar nuevas maneras de escuchar nuestros síntomas. Recojamos el guante que nos lanza Paula Tomé cuando nos dice: “Queridas amigas feministas: Si lo personal es político, se vuelve urgente la necesidad de ampliar estos pactos, generando redes de apoyo mutuo, intercambio de experiencias y estrategias, y trabajo colectivo sobre estos temas”.
Las amigas. Cuando le conté a una que yo ya no podía seguir atendiendo a la gente así, como hacíamos en la urgencia psiquiátrica habitualmente, sonriendo me exclamó: ¡Te has curado!