Nurture Project: un año con las madres refugiadas

Hace ahora un año, en marzo de 2016, un grupo de mujeres de distintos lugares del mundo llegó a Grecia para ofrecer apoyo urgente a las mujeres y madres refugiadas. En medio de la enorme crisis humanitaria las fundadoras de Nurture Project International decidieron crear una ONG dedicada a ayudar a las embarazadas y madres recientes, a apoyarlas en sus lactancias, a cuidar a sus bebés y niños pequeños nacidos en situaciones durísimas, a facilitar la nutrición y alimentación de los más pequeños, inocentes e indefensos. Esa ayuda puede incluir cosas tan mundanas como conseguir pañales para los bebés o compresas para las mujeres, dar fruta fresca a los niños, ofrecer un masaje, atender una consulta de lactancia o dar la mano a una parturienta en su parto en un hospital donde nadie habla su idioma.

Como ya conté (La vida en la gasolinera, Refugiadas embarazadas, La infancia refugiada, Mi experiencia con NPI) en abril del año pasado estuve una semana como voluntaria con NPI en un campamento cerca de Idomeni. Todavía recuerdo con emoción todo lo que allí viví y aprendí, y agradezco la experiencia.

Somos muchas las que hemos compartido ese voluntariado: matronas, enfermeras, psicólogas,  y mujeres de otros ámbitos profesionales o jubiladas, decidieron pasar sus vacaciones o su tiempo en Grecia ayudando a bañar bebés o cuidando a las embarazadas y puérperas. Agunas voluntarias tuvieron experiencias complicadas y a menudo decepcionantes. Es normal, más aun con una ONG que acaba de empezar en medio de una crisis con un caos importante entre todas las ONGs que intervienen. Pese a ello creo que la labor de NPI ha sido magnífica, y lo sigue siendo. Ahora, además de seguir apoyando a las refugiadas en Grecia en sus nuevos alojamientos (la mayoría ya han dejado los campamentos), han comenzado a trabajar en los Mosul, Irak.

La fundadora de NPI, Brooke Bauer, ha obtenido recientemente el Premio Miriam H. Labbok por la Excelencia en el Apoyo a la Lactancia en el Congreso de Lactancia y Feminismo. Este es un extracto de la carta que escribí para apoyar su nominación:

I was able to volunteer with NPI in Greece briefly in April 2016. I can only express my admiration and gratitude to Brooke Bauer and the work Nurture Project International is doing supporting refugee women to breastfeed, work that I think deserves the highest recognition.

NPI empowers women who are in some of the most difficult circumstances and who in many cases have witnessed or endured significant violence due to war and are suffering trauma. In those situations of high vulnerability, the support NPI offers is of incredible valuable. NPI creates a safe place for pregnant women and recent mothers. They are given evidence based information regarding breastfeeding, and supported to do so in many practical ways: from food for the mothers to listening or even a massage. The most effective breastfeeding support starts by having other women showing the mother trust in her capacity to breastfeed. At NPI that support comes from a group of women volunteers from many different countries, most of whom are also mothers and/or breastfeeding experts. The refugee women become empowered: at NPI tents they feel honoured to be mothers, listened to, understood, supported. Each lactation succeed is celebrated, each infant thriving is cherished. Women get to receive recognition from the volunteers, who listen to them with their heart opened and biggest respect. I believe this is a unique intervention promoting women´s empowerment.

By creating a safe place for women to women support, where pregnant women, mothers, babies and children are welcome NPI is not only giving the infants the best chance to have a better health and future, it is also promoting peace and hope. The connections created between refugees and volunteers are beautiful stories of women´s helping each other and learning and growing together. I think the Miriam H. Labbok Award will be a beautiful way to recognise Brooke´s Bauer visionary project and to support it even further.

Felicidades a Brooke y a todas las voluntarias de NPI por tantísimo trabajo bien hecho.

Os dejo con el video que resume este primer año: ¡es precioso!

La gestación subrogada es violencia

 “Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”. La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer. Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación. Precisamente por toda esa evidencia ya sólo situaciones de cierta gravedad médica justifican esa separación inmediata.

Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral. Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia. El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida. Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias. Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien. Obviamente hay una mayoría de niños-as adoptados que crecen saludablemente y sin secuelas del abandono inicial, pero también hay una minoría que sí tiene dificultades muy severas y/o graves trastornos de conducta, independientemente de cuanto les quieran y cuiden sus familias adoptivas.

Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote. En el segundo, subrogación, tu familia decide hacerte pasar por ese embarazo y parto con separación posterior causándote ese daño de la separación, poniendo por encima de todo su presunto derecho a ser padres.

El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre. Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto. Las experiencias de los bebés que fueron robados por la dictadura en Argentina y recuperaron su identidad al llegar a la edad adulta son ilustrativas. Incluso los que fueron criados por familias amorosas crecieron con ese “ruido en la cabeza”, esa sensación de pérdida, esa añoranza enorme de alguien que no sabían nombrar y resultó ser su madre.

Separar al recién nacido de su madre sin que haya una razón médica de peso se considera violencia obstétrica. Como tal se recoge en las leyes de los primeros países que han legislado en torno a esta violencia (Venezuela, México, Argentina): “Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole a ésta la posibilidad de cargarlo o amamantarlo al nacer”.

La gestación subrogada supone que el bebé lo geste una mujer que no lo va a criar y que, a cambio, recibe un ingreso económico. Al bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo. Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido. ¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano? Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella? ¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla? ¿Cómo le afectaría despedirse de ella? ¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla? ¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente?  Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses? ¿Cómo sería su vida tras ese tiempo con la cuidadora de un país lejano a la que no volvería a ver en su vida?¿Alguien dejaría a su bebé nueve meses al cuidado de una desconocida en un país lejano?

La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido (no sólo, también a su madre, pero de eso hablaré en otro post). Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación. Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas. Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan: “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”. ¿Quién puede pensar que eso no afecta al desarrollo del bebé?

PD: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso. Sed conscientes, sed sinceros.

Ibone Olza. Psiquiatra Infantil y Perinatal

 

Si te deja, no la mates.

img-20170303-wa0003Si te deja, no la mates. Llama a tus amigos, a tus hermanas, a tus amantes, a tus padres, al vecino del quinto, a la panadera o al teléfono de la esperanza. Llama a quien sea y díselo: ·”ella me deja, me ha dejado, me está dejando y me dan ganas de matarla, muchas ganas”.

Pide ayuda. No la mates.

Si te dan ganas de matarla y matarte, o si te sientes morir, o si crees que tu vida sin ella te deja se acaba, pide ayuda. (El que sientas un dolor infinito y odio o incluso ganas de matar cuando tu pareja es frecuente: con ayuda y, en algunos casos, con terapia ese dolor se pasa y se olvida).

Cuando veo como nos matan, las terribles cifras de mujeres asesinadas, pienso en esto, en que deberíamos hacer una movilización urgente destinada a que cualquier hombre en proceso de ruptura de pareja tenga apoyo inmediato, del bueno, del que consuela y sostiene, por parte de amigos, familia, psicoterapeutas, lo que sea. Claro que es urgente proteger a las mujeres, pero creo que también hay que prevenir las agresiones de otras maneras que no se están nombrando. Pienso en la infinidad de hombres que he atendido en la urgencia psiquiátrica con intentos de suicidio, destrozados y queriéndose morir por una ruptura sentimental, sin herramientas ni sostén emocional alguno, más pérdidos que nadie y precisamente por eso tremendamente peligrosos. Porque no saben, no pueden, no han aprendido a nombrar sus sentimientos ni a gestionarlos. Por supuesto que esto no es una justificación para matar, pero si queremos prevenir esas muertes tendremos que hacer que esos hombres tengan otros recursos para que no recurran a la violencia.

Que todos los hombres sepan que si a un amigo le deja su mujer o pareja necesita acompañamiento urgente, un hombro donde llorar, compañia, un espacio donde hablar…Que todos pero especialmente los hombres se movilicen cuando una pareja se rompe para apoyar y cuidar al hombre también. Un apoyo que vaya más allá, que prevenga violencias y crimenes. Una red grande, no sólo para las mujeres, también para los hombres que sienten que su mundo se acaba si ella les deja.

Interior detecta que una ruptura rápida desata la mayoría de los crímenes machistas“. Urge hacer algo más, diferente, desde ya.

En la piel del bebé tras la gestación subrogada

crying-baby-outline_318-35644-png¿Dejarías a tu hijo-a nueve meses al cuidado de una desconocida?

Intenta imaginártelo. Nueve meses, mañana, tarde, noche, con una mujer desconocida, en un país lejano, seleccionada por una agencia que le pagaría un sueldo por cuidar a tu hijo-a.

Imagina que esa mujer cuidara amorosamente de tu bebé o tu niño-a. ¿Puedes pensar como se sentiría luego tu bebé al tener que separarse de ella?¿Cuánto crees que la echaría de menos, que la extrañaría, que querría volver a verla?¿Cómo le afectaría despedirse de ella?¿En que momentos, que situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla?

O imagina que esa mujer no le cuidara amorosamente. Piensa que tal vez ese mujer estuviera agobiada, estresada por mil razones, o simplemente fuera una mala persona que cuando nadie le viera hablara mal a tu bebé, le insultara o le ignorara. ¿Cómo crees que lo pasaría tu bebé o hijo-a esos nueve meses? Repito, nueve meses completos: mañana ,tarde, noche, al cuidado de esa mujer.

¿Cómo crees que sería la vida de tu hijo-a tras esos nueve meses con la cuidadora de un país lejano a la que seguramente  no volvería a ver en su vida?

Son algunas de las preguntas que me hago cada vez que oigo hablar de la gestación subrogada. (Soy psiquiatra infantil y buena parte de mi trabajo consiste en intentar ponerme en la piel del bebé o de los niños para entender lo que han sentido o vivido y así poder sanar sus traumas)

¿Dejarías a tu hijo-a nueve meses al cuidado de una desconocida? ¿Quién lo haría?

 

Contra el tráfico de recién nacidos

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Imagen del programa Punto de Mira

Estoy en contra de la compraventa de recién nacidos, más conocida como subrogación. Creo que atenta contra los derechos humanos básicos: conlleva la explotación de mujeres pobres y el tráfico de bebés sin que haya el más mínimo control sobre en manos de quien van a parar los recién nacidos.

Creo que la subrogración, igual que la donación de órganos o de leche materna, debería ser legislada de forma que sólo se permitiera en casos en los que existe un vínculo significativo entre la madre que va a gestar al bebé y la que lo va a criar . Por ejemplo si una hermana quiere gestar a su sobrino-a o una abuela a su nieto-a porque la madre por un problema médico como puede ser una histerectomía no puede hacerlo. Me acuerdo de una amiga que después de haber parido y amamantado a sus tres hijos y sabiendo que no tendría más, me expresaba que a ella le encantaría poder gestar un bebé para la maestra de su hijo que no podía ser madre por razones médicas. Esos procesos son los que habría que permitir, los que surgen desde el cariño y el vínculo entre amigas o hermanas, desde la generosidad y la gratuidad, como es la donación de órganos.

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Imagen de Punto de Mira

Desde luego considero un derecho absoluto del recien nacido el poder saber siempre quien le gestó y conocer a esa madre, idealmente como digo existiendo un vínculo familiar o de amistad estrecha previamente entre ambas madres.

Lo que se viene llamando maternidad subrogada es en realidad un negocio creciente que atenta contra los derechos humanos. Por un lado las madres gestantes suelen ser en su mayoría mujeres muy pobres en países pobres.

El reciente reportaje de tv en CUATRO en Punto de Mira visitando una de estas clínicas en Ucrania fue esclarecedor. Diez o doce mujeres, la mitad o así gestaban gemelos, encerradas en una misma casa el último mes de gestación. Muchas expresaban que tenían otros hijos y que se les hacía muy duros no verles todo ese tiempo. Todas lo hacían por dinero, por pobreza y precariedad. Todas expresaban tristeza. Una de ellas decía que tenía dos hijos varones y que le daba mucha pena que la niña que llevaba en vientre iría “para Italia“. Otras decían: “yo llevo dos niños para Alemania“, “yo llevo un niño y una niña para Austria“, “yo un niño para España” etc… El negocio es altamente lucrativo para quienes lo gestionan. Las madres subrogadas no tienen nigun derecho ni reconocimiento sobre el bebé. Las parejas o personas que se quedan con el recién nacido tienen derecho a rechazarlo “si algo sale mal“: en ese caso el bebé va ¡a un orfanato!

Nadie parece estar pensando en las brutales secuelas psíquicas que todo esto puede dejar en esos bebés, en la impronta que deja lo que vive la madre durante el embarazo sumado a la brutal separación nada más nacer. Nadie parece preocuparse por en manos de quien van a parar esos recién nacidos: pederastas o depravados pueden comprar uno o varios bebés. Con lo difícil que es adoptar, ¿cómo se permite esto sin apenas control?

El drama de esas mujeres pobres, teniendo que vender sus cuerpos para conseguir algun ingreso, me parece terrible. La única palabra que se me ocurre es trata, explotación, esclavitud, por mucho que lógicamente ellas lo hagan voluntariamente por no tener otras opciones de ingresos. Tráfico de recién nacidos. Urge que tengamos un debate social profundo al respecto, antes de que sea demasiado tarde. Urge que defendamos los derechos de los más vulnerables.

Os dejo el enlace al documental de CUATRO, vedlo por favor, y comentad.

Añado este texto de Lidia Falcón que suscribo plenamente:

Carta pública a Iñigo Errejón: no somos vientres de alquiler

Parir con placer

Está dejando de ser un secreto a voces. Afortunadamente ya empieza a haber incluso titulares como este “La madre que se masturbó en el parto y dice que todas las mujeres lo deberían hacer porque es la mejor manera de aliviar el dolor del parto“. Vale que es un titular de tabloide británico sensacionalista, pero ¡ya era hora! Cuanto más y más mujeres sepan, entiendan, cuenten que:

  • parir es como hacer el amor: intervienen las mismas hormonas
  • para parir bien se necesita lo mismo que para hacer el amor bien: intimidad, respeto, cariño, confianza, tiempo, que no te molesten ni te interrumpan, elegir postura libremente, que no entren desconocidos, que no te metan miedo…¡AMOR!
  • el clítoris; ese fascinante órgano hecho para darnos placer y favorecer la liberación de oxitocina, puede estimularse en el trabajo de parto. Al hacerlo se alivia el dolor y se potencia el placer de manera exponencial.

Y sí , hay mujeres que paren con placer, con muuucho placer. Y si unas pueden es que todas podemos o podríamos: nuestros cuerpos están maravillosamente diseñados para gestar y parir con gusto.
Ayer a través de la página de la editorial Cauac me llegó este video del parto orgásmico de Magale, que quiso agradecer personalmente a Casilda Rodrigañez su libro “Pariremos con placer“.

Verlo, disfrutarlo, y sigamos corriendo la voz: nuestros cuerpos están hechos para disfrutar del parto. (Claro que difundirlo puede acabar con el negocio de la anestesia epidural…)

 

Amniofagia: ¿inducción natural del parto?

El 31 de diciembre recibí este mensaje de una alumna en mi móvil:

“¡Hola Ibone! Di a luz el día 27 a una niña preciosa.
Lo que en verdad te quería contar es que rompí aguas a las 3 a.m. sin tener contracciones y me asaltaron todos los miedos de tener un parto inducido como el anterior, así que me fui al terreno animal, recogí liquido amniótico en un vaso y me lo bebí.  No se si fue por ese súper componente inductor pero a las 8 a.m. había nacido Icía en un parto natural, súper potente…”

En uno de mis seminarios compartí este dato: en el líquido amniótico hay varias sustancias que facilitan la progresión del parto. La más interesante es el POEF: (Placental Opioid-Enhancing Factor). Una sustancia que potencia el efecto de los opioides que produce nuestro cerebro, es decir, que favorece el alivio del dolor de forma potente y rápida. Además el POEF parece potenciar la conducta materna tras el parto.

Hace años escuché que cuando hay una rotura de bolsa al final del embarazo tomar el propio líquido amniótico (siempre que sea claro) puede ser la manera más eficaz de inducir el parto y de evitar las temidas inducciones artificiales. En el líquido amniotico hay oxitocina y prostaglandinas (que favorecen las contracciones uterinas y la dilatación cervical), junto con el POEF, eso puede favorecer que se desencadene el parto de forma rápida y que encima avance de manera relativamente indolora. Es decir, que el POEF tal vez sea el analgésico endógeno para la inducción natural. Lo de lamer o beber el propio liquido amniótico lo hacen muchas mamíferas antes o después del parto, al igual que ingerir la placenta. Además en el líquido amniótico hay lactógeno placentario en altas dosis, algo que probablemente facilite que la lactogénesis se inicie precozmente tras el parto.

En mujeres no ha sido estudiado, pero yo llevo escuchados ya unos cuantos testimonios de mujeres que tras romper bolsa ingerieron su propio líquido (o bien lamiéndolo de sus dedos o bien recogiendolo con un vaso) y poco después tuvieron partos estupendos.

¿Conocéis más casos? Si es así os ruego lo compartais en los comentarios. Igual así logramos que alguien con el tiempo y los recursos necesarios pueda hacer una investigación rigurosa. ¿Será la amniofagia la mejor manera de inducir un parto con sustancias endógenas tras la fisura o rotura de bolsa de líquido amniótico? Siempre que este sea claro (sin meconio) parece interesante explorarlo…

 

 

 

 

Hallelujah

img_20161208_104406En los primeros instantes del año, el  1 de enero de este 2016, mi perro Cooper salió corriendo monte arriba asustado por los cohetes y petardos que lanzaban en los pueblos más cercanos a donde nos encontrábamos. Esa noche no regresó y al día siguiente tampoco a pesar de que pasamos buena parte del día llamándole mientras recorríamos montes y campos.

El dos de enero amanecí sin él y con una angustia creciente. Cada vez me costaba más controlar mis pensamientos oscuros y miedos. ¿Y si no aparecía?¿Y si se había enganchado su correa en algún lugar y no podía moverse?¿Qué haría yo sin él?¿Estaría sufriendo? Intentaba no echar leña a la hoguera de mis pensamientos mientras me invadía el miedo a la soledad.

img_20161208_153741Horas después le vi venir hacia mí, corriendo monte abajo a la velocidad del rayo, y allí nos abrazamos como dos locos de júbilo entre el barro, la lluvia y mis lágrimas. No hay como perder algo o alguien y luego recuperarlo para saborear felicidad. Cooper querido, mi perro miedoso y juguetón, mi compañero más fiel.

2016 ha sido para mí difícil en lo íntimo. Ahora que recuerdo como empezó veo que ha tenido mucho de esos dos primeros días y noches. Vagar sola con miedo a perder relaciones, personas, o vínculos con lugares queridos. Algunos  esfuerzos son difíciles de  reconocer y nombrar. Sostener y cuidar vínculos con gente querida que se van desmoronando en este mundo de prisa y tránsitos. Aceptar los noes, vivir con la angustia, tolerar la tristeza de la pérdida. Esperar la alegría y celebrar sus primeros destellos como se celebra los primeros rayos de luz del amanecer tras una larga noche de invierno.  A veces vivir me resulta demasiado difícil, casi tanto como aceptar el final de la infancia o de la crianza.

img_20161208_122719Y pese a ello, tanto que agradecer y celebrar. An attitude of gratitude, como me recuerda mi amiga Helena. Cultivar la gratitud, como escribe Tatiana. El precioso milagro de seguir viva. Algunos de los momentos más preciosos que viví este año brillan en la distancia: jugando con los bebés refugiados sirios en Grecia, los paseos en los bosques otoñales canadienses, el recuentro con una amiga muy querida, la caótica y emocionante mudanza a mi nueva casita…

Gratitud. A los que aman. A los que seguís este blog, a los que me escribís y comentáis, a los que enviáis amor y luz en la distancia, a las que seguís tejiendo redes de madres y comadres, a mis alumnas. A Cooper, por regresar.

A Leonard Cohen, you got me singing, the Hallelujah hymn

Feliz 2017

Para Lola Molina, deseando que encuentre a su perrita Chuche

Nombrar los genitales desde el nacimiento

Montse Catalán, sabia amiga ginecóloga, comparte esta profunda reflexión sobre la importancia de reconocer y nombrar los genitales de las niñas desde el nacimiento. Es fruto de su experiencia atendiento partos y acompañando los talleres con chicos y chicas que desde Migjorn han realizado con escolares en los últimos diez años. Dice Montse que si reconociéramos y nombráramos con detalle los genitales de las niñas desde el nacimiento igual que se hace con los niños sería mucho más sencillo que las niñas crecieran amando y celebrando sus cuerpos, sabiendo que es cada orificio, conociendo el himen, los labios, la vulva y honrando en definitiva la hermosa naturaleza de  todas las niñas y mujeres. Probablemente así sería más sencillo disfrutar del propio cuerpo, no vivir la menstruacion con dolor o estar mejor preparadas para gozar de las relaciones íntimas.

Montse es la autora del texto que sigue y de la ilustración que acompaña: muchísimas gracias por tu generosidad.

Ilustración: Montse Catalán

Ilustración: Montse Catalán

 

El inicio de un diálogo.

Formar parte de “Migjorn, casa de naixements, s.c.c.l.” desde si inicio ha supuesto para mí una gran oportunidad de crecimiento personal y profesional.

He tenido la oportunidad de mostrar a las mujeres, de cualquier edad, sus partes más íntimas: sus genitales externos y los más profundos, desde la vulva al cuello del útero, de la manera más sencilla: mediante un espejo que ellas mismas sostienen, mientras yo deletreo su anatomía. De esta manera cambia su percepción.

Durante una exploración les pregunto: ¿quieres ver tus genitales?, mientras les doy el espejo –que cuando trabajaba en atención primaria de la Seguridad Social siempre era del mayor tamaño que cabía en mi bolsillo- y tantas veces me han dicho: “No, no ¡qué asco!”

Con un guiño de complicidad, les comento: “Son tuyos…”. Empieza a surgir una sonrisa.

Tras la observación, su expresión se ha convertido en: “Qué maravilla, nunca me lo habían mostrado”, “Nunca se me ocurrió que pudiera verlo”… “¿Por este agujerito sale la regla y salen los bebés?” “Es un misterio, un milagro”

A esto yo le llamo generar autoestima, empoderamiento, salud, prevención…

En los últimos años hemos entrado en escuelas e institutos facilitando talleres para CELEBRAR LA LLEGADA DE LA FERTILIDAD A LAS AULAS y ACERCAR EL NACIMIENTO A ESCUELAS E INSTITUTOS, que hemos llamado en general

ESTA ASIGNATURA PENDIENTE QUE ES LA VIDA

 (podéis ver detalle en la www.migjorn.net)

 

Nos ha sucedido lo mismo: ante la visión de imágenes relacionadas con los genitales masculinos ha habido risas, ante las de genitales femeninos: ¡qué asco!

Y, las preguntas: mil… las que nunca han faltado han sido las referidas al dolor en relación con la sexualidad femenina: la regla, el parto, las primeras relaciones sexuales…

De las reflexiones sobre esta experiencia ha surgido este texto que os ofrezco a continuación que forma parte de otro más amplio en torno a aspectos relacionados con

EL CUIDADO DE LA VIDA DESDE SU INICIO.

NACER, la criatura asoma su cabecita al exterior tras el intenso viaje desde el vientre de la madre al mundo. Manos cariñosas le reciben, son las de la madre, el padre, su familia, las de la comadrona atenta y respetuosa profesional. Lentamente, despacio acaba de surgir su cuerpo, sus brazos y sus piernas. Con cuidado, piel con piel, sobre el vientre de la madre, empieza el tiempo de reconocimiento mutuo. La mirada, el olor, la humedad, el calor, el contacto… la mano materna acariciando el cuerpo… se desliza, lo delimita, se detiene en cada pliegue, el tiempo no existe… descubre sus genitales, los reconoce: ¿son femeninos? ¿son masculinos?

Más tarde su mirada atenta se deposita sobre ellos: la vulva, los labios mayores, los labios menores, el himen y en él el orificio de entrada a la vagina, el clítoris y su capucha, el orificio para hacer pipí… un pene, unos testículos en su bolsa, la piel recubriendo el glande… La madre, la familia, la comadrona los miran, los admiran –como sus ojos, su boca o los deditos de manos y pies- los nombran, los reconocen…

A partir de este reconocimiento y diálogo inicial podrán renombrarlos, reconocerlos todos los días cuando la criatura disfruta desnuda de su libertad de movimiento, al cuidarle, al asearle, al poner un aceite o una crema, al dedicarle un masaje infantil…

En muchas ocasiones este reconocimiento lo reciben más fácilmente los niños porqué sus genitales están más expuestos y porqué nuestra cultura es más favorable a nombrarlos, a expresiones de celebración y referencias a su masculinidad.

Con las niñas en general iniciamos un trato de no verbalización, un no reconocimiento explícito, una no celebración… alguna familia nombrará la vulva pero muy pocas se detendrán en descifrar cada uno de sus detalles: los labios mayores, los labios menores, el himen y en él el orificio de entrada a la vagina, el clítoris y su capucha, el orificio para hacer pipí…

Nuestra cultura sigue todavía sosteniendo el tabú de la virginidad, tenemos interiorizado en lo más profundo de nuestro inconsciente que la visión, la exposición de los genitales femeninos por más infantiles que sean son más susceptibles de inducir la mirada erótica, excitante de la sexualidad masculina imperante, de la tentación al abuso sexual, a la pederastia… y este fantasma nos sobrevuela y nos hace daño.

De forma consciente también podemos dar a la mirada de los genitales masculinos una dosis de ternura donde habitualmente ha primado la picardía y la ironía, con una sutil y profunda sensación de “podrás disfrutar libre de los sufrimientos de la sexualidad femenina”.  Posiblemente la ternura necesaria para unas relaciones integrales más humanas.

Este es un momento clave para iniciar un trato de igualdad en el reconocimiento y de superar tabús que nos llevan al silencio, a la falta de acompañamiento en el descubrimiento de la sexualidad desde niñas. Ausencia de compañía que también pueden notar los niños, pero en menor y diferente medida.

Este reconocimiento desde el inicio de su genitalidad, esta mirada a sus genitales, esta descripción detallada al nombrarlos poniendo palabras, podrán encontrar continuidad a lo largo de la primera infancia y su crecimiento posterior hasta la adolescencia sin interrupciones. Quizás aquí esté una de las muchas claves aún por descubrir de este acompañamiento hasta la adolescencia, la etapa en que las criaturas maduran hacia su propia fertilidad en lo físico, en lo emocional y en lo social descubriendo el mundo más allá de la familia y de la escuela. Probablemente este reconocimiento y estas palabras desde el inicio de la vida posibiliten el diálogo roto o nunca iniciado entre madres y criaturas, entre una generación y la siguiente. En realidad a todas nos ha faltado y por el contrario hubiésemos deseado. Todas hemos experimentado este vacío, esta carencia, esta complicidad, esta confidencialidad entre madres y criaturas. Y la valiosa excepción confirma la regla y la posibilidad de una realidad distinta.

Será importante observar este acompañamiento en el transcurso de la vida con atención y detalle semejante, igual o parecida a la que proporcionamos cuando se trata de cuidar el aprendizaje de caminar, comer, hablar, lavarse los dientes o las manos, leer o salir de excursión las primeras veces.

No ha sido una tarea fácil para muchas mujeres que no han observado con gusto y autoestima sus propios genitales, menos aún si no los han nombrado con detalle con muestras de confianza y de respeto, diría con “orgullo” como han podido hacer adolescentes y adultos del sexo masculino.

La falta de relación con esta zona genital de nuestro cuerpo crea un abismo, nos deja sin palabras, para poderla nombrar con tranquilidad y con aprecio desde el momento de nacer sin interrupciones hasta las conversaciones habituales de la infancia y la adolescencia con nuestras hijas. Ellas aprenden a través de nuestra actitud la existencia de un vacío innombrable en su cuerpo. Crece día a día el silencio.

Cuando llega la pubertad y los cambios se anuncian inevitables para la madre se hace más notoria la necesidad de comunicar con la niña especialmente para que ésta sienta que ante problemas puede sentirse acompañada. Llegada esta edad un diálogo muchas veces nunca iniciado será difícil de comenzar.

Los niños, en su mayoría sienten también este silencio en la comunicación con el padre y con la madre, o con la familia en sus diferentes composiciones, pero no sienten tan profundo el vacío de la falta de mirada y palabras que dan valor a sus genitales.

Si nos decidimos a acompañar las nuevas generaciones en el reconocimiento y aprecio de su genitalidad seguramente surgirán cambios en sus vivencias más íntimas y en la cultura ambiental que nos envuelve generando nuevas relaciones entre todas las personas. Hoy conociendo solamente nuestro contexto no podemos ni siquiera imaginar. Cada cambio por pequeño que sea crea condiciones para el siguiente y así nacen nuevas realidades.

Montserrat Catalán Morera                                                                                Dicembre 2016