Repercusiones psicosociales de las políticas de maternidad

La maternidad es un factor estructurante de la cultura, está en la base misma de cualquier organización social. El modo concreto en que procreación y crianza se articulan material y simbólicamente en una cultura, esto es, el encaje social de la maternidad, constituye el átomo básico de cualquier sociedad. La evidencia de esta importancia estructuradora de la maternidad es que su control, instrumentalización y apropiación por parte del patriarcado ha sido durante milenios materia normativa, de debate filosófico y de construcción de mitos en todas las sociedades.” Patricia Merino (autora de Maternidad, Igualdad y Fraternidad).

“Al reflexionar sobre el conflicto de intereses que surge al tratar de conciliar la crianza con la vida laboral, emerge una pregunta: ¿A quién debe proteger el sistema?, ¿a la criatura?, ¿a las mujeres?, ¿a la empresa? El verdadero protagonista de la conciliación es sin duda la criatura: es en torno a ella que gira este conflicto; y sin embargo, en las soluciones políticas y administrativas concretas, el bebé y sus necesidades parecen no existir” Patricia Merino.

Cuando una mujer llega al paritorio, ya lleva más de 20 años recibiendo ordenes sobre lo que su cuerpo puede o no puede hacer, debe o no debe hacer. Cuando una mujer llega al paritorio ya está todo preparado para que su bebé y su futuro nazcan en cautividad.” Jesusa Ricoy.

“Cuidar a las madres significa respetarlas, escucharlas, sostenerlas. Pero ese respeto a las madres que debería ser el punto de partida todavía brilla por su ausencia en muchas facetas de nuestra sociedad, incluida la ciencia. A lo largo de décadas las madres y sus experiencias han sido desautorizadas, ninguneadas o incluso culpabilizadas desde la psiquiatría, la psicología, el psicoanálisis o la medicina. En vez de ser tomadas en cuenta como verdaderas expertas y conocedoras de sus hijos han sido excluidas, privadas en ocasiones incluso del contacto con sus hijos o bebés, tachadas de inmaduras o inconscientes e incluso maltratadas” Ibone Olza.

De todo ello hablaremos y debatiremos en la próxima jornada sobre Repercusiones Psicosociales de las Políticas de Maternidad, el 6 de Marzo de 2018  en Madrid. Se puede seguir online.

Organiza: Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal.

Más info aquí

 

Formarse en psi perinatal

MAMABEBEA menudo me escriben psicólogas y psiquiatras (también matronas, ginecólogos, doulas…) preguntándome como pueden formarse en psicología, psicopatología o psiquiatría perinatal. No siempre llego a responder a todos los correos que recibo (lo siento, no me da la vida) pero en general suelo recomendar contactar con la Asociación Española de Psicología Perinatal, fundada por compañeras psicólogas (todas ellas excelentes) de El Parto es Nuestro, así como otras páginas webs o libros de autores que a mi me han servido mucho (Stern, Bowlby, Brazelton, Blydowski, etc) y el acudir a grupos de madres como oyente y observador.

En mi caso, llegar a especializarme en psiquiatría perinatal tuvo mucho que ver con mis vivencias como madre (el paso de mi segundo hijo por la UCI neonatal fue un tremendo aprendizaje) y mi pertenencia al grupo de apoyo aragonés Via Lactea. Ya en aquellos años, a finales de los 90, las matronas de Zaragoza empezaron a pedirme que atendiera a algunas madres cuyos psiquiatras recomendaban destetar para tratar la depresión, o que diera charlas o formación. Un poco así, a petición de otros o marcada por mis vivencias empecé a formarme. Luego vino fundar Apoyocesáreas en 2001: además de sanar mis propias heridas me permitió comenzar un largo recorrido de escucha y acompañamiento a las madres en el periodo perinatal. Lo que motivó a su vez que en mi trabajo en la red pública como psiquiatra infantil también me llegaran cada vez más bebés o incluso embarazadas derivadas por mis colegas.

Mi formación en buena parte ha sido autodidacta y desde luego nada estructurada. Buscando aquí y allí referencias, acudiendo a congresos internacionales (Marcé Society, ESCAP) o cursos de formación con profesionales como David Chamberlain o Casilda Rodrigañez en Jaca o Cheryl Beck, buceando en internet, rescatando bibliografía, solicitando supervisión siempre que he encontrado profesionales de los que aprender. A trompicones en muchos casos, y teniendo que desaprender lo aprendido o lo que me enseñaron al comprobar como las teorías más clásicas en el área partían de lo que a mi me parecían juicios peyorativos a las madres o del desconocimiento de la fisiología básica.

ILUSTREn este desaprender he tenido que revisar a fondo mi propia historia también, como hija, como madre. A veces en consulta (siendo yo “la paciente” durante años), a veces en espacios informales o alternativos. Para mi los grupos de madres han sido clave, el poder reflexionar sobre la crianza con personas de procedencias muy diversas para luego volver a las fuentes clásicas con otra mirada me parece imprescindible.

Después de todos estos años me he dado cuenta de que sigo teniendo algunas lagunas significativas: siempre necesitaré estudiar, aprender, revisar, cuestionar incluso algunos aprendizajes que el tiempo me demuestra obsoletos. Lo mejor es el placer que el estudio me proporciona: me encanta leer todo tipo de textos y disfruto enormemente integrando y compartiendo lo aprendido. Por todo ello finalmente me he animado a aceptar la propuesta de mi amiga Isabel Fernández del Castillo de crear una formación online en salud mental perinatal que ahora lanzamos. Me parece una oportunidad, por un lado de compartir lo aprendido para facilitar el camino a los y las que vienen detrás. Por otro de seguir aprendiendo, creando redes, compartiendo con otros profesionales.

Este es pues el inicio de un nuevo proyecto, que compartimos sumamente ilusionadas Isabel y yo. Os agradezcemos la difusión.

I FORMACION EN SALUD MENTAL PERINATAL TERRA MATER

Folleto Psicología del Nacimiento

Razones

La etapa que rodea el nacimiento es de una gran trascendencia en términos de salud física, emocional y mental, a corto y a largo plazo. Muchos de los problemas físicos, emocionales, cognitivos y sociales que aparecen en otros momentos de la vida a menudo tienen su origen en lo que sucedió en este periodo sensible de la vida. Además del propio bagage personal de las madres, la forma en que ellas y sus bebés viven estos acontecimientos, el apoyo del que disponen o no, y la calidad de la atención médica y humana recibida, forman un conjunto de circunstancias que condiciona profundamente la experiencia y dejan huella.

A pesar de ello, la atención médica que se brinda en el embarazo, parto y puerperio, tanto al bebé como a la madre, suele estar muy centrada en los aspectos técnicos, con una atención médica a menudo excesivamente medicalizada, que con frecuencia altera las condiciones afectivo-biológicas  y el escenario hormonal previsto por la naturaleza para un acontecimiento tan especial.

En los últimos años, la atención al parto y nacimiento está viviendo una profunda transformación, fruto del esfuerzo de profesionales y usuarias que reclaman un cambio hacia una atención humanizada y basada en la evidencia científica, que por un lado respete la fisiología del parto y por otro intervenga sólo cuando es estrictamente necesario y de manera respetuosa. Desde Terra Mater hemos acompañado este proceso ofreciendo formación continuada para profesionales implicados en la atención a la maternidad, con el objetivo no sólo de favorecer un cambio en las prácticas, sino de contribuir a un auténtico cambio de paradigma.

Sin embargo la formación en salud mental perinatal no ha recibido el mismo empuje. Conscientes de la importancia que las emociones tienen en la salud, no sólo mental sino también física, y en cómo afectan a aspectos cruciales tales como la evolución del parto, el éxito en la lactancia materna, el vínculo, la relación de pareja o la crianza, numerosos profesionales demandan una formación de calidad no sólo en los aspectos psicológicos del parto, sino también en los del embarazo y posparto.

Esta formación, de duración anual y un seminario mensual, tiene como objetivo hacer un recorrido desde la psicología del embarazo hasta la del puerperio, tanto desde la óptica preventiva y del conocimiento profundo del “ecosistema natural” del bebé, la madre y la familia, como desde la terapéutica cuando las cosas no han salido como se esperaba y la familia necesita acompañamiento, apoyo o incluso atención profesional.

La formación en salud mental perinatal Terra Mater está diseñada para responder a las inquietudes de todos los profesionales deseosos de profundizar en los aspectos psicológicos perinatales.
La formación que ofrecemos es:

* Ecopsicológica: intentamos comprender la naturaleza de los procesos psicológicos, partiendo del paradigma de la ecopsicología que incluye como aspecto central del ser humano la necesidad de tener un entorno natural sano con el  que establecer una relación saludable y de la Teoría del Apego de John Bowlby. De ahí la necesidad de conocer y profundizar en las neurociencias perinatales o en la fisiología del parto, entre otros temas.

* Holística: integrando los estudios científicos más recientes con el conocimiento que aportan otras disciplinas que recogen la sabiduría más ancestral, entendiendo que el todo que somos es mucho más que la suma de las partes y aspirando a recuperar la conexión cuerpo-mente-alma, o a no perderla desde el inicio de la vida.

* Novedosa y completa: ncluye,  entre otros, temas como la salud mental de los profesionales que atienden los partos, la detección temprana de las alteraciones vinculares, la violencia obstétrica o  la introducción a las psicoterapias madre-bebé.

* Rigurosa, priorizando siempre la calidad y la claridad en la transmisión de conocimientos. Volviendo a las fuentes clásicas con una visión crítica que nos permita desmontar algunas teorías clásicas que han resultado ser muy dañinas para la salud de las madres y sus familias, libre, intentando recoger lo mejor de cada modelo, y ecléctica. Citando siempre las referencias bibliográficas en cada tema revisado.

* Abierta. Aunque la formación está preferentemente dirigida a profesionales  la participación está abierta de todo tipo de personas independientemente de su formación previa o titulación académica. ¿Por qué? Porque creemos en la importancia de espacios de encuentro y porque conocemos bien como la maternidad es una experiencia profundamente transformadora, que a menudo trae consigo un replanteamiento vital y profesional que por ejemplo hace que ingenieras decidan formarse como doulas o que arquitectas se especialicen en el diseño de paritorios familiares y acogedores. Esta apertura a todas las personas interesadas, independientemente de su titulación o categoría profesional, hace que la formación no pueda ser acreditada, al no ajustarse a los requisitos formales de la Agencia de Calidad.

* Flexible. Se puede asistir presencialmente, o seguirla vía online, tanto en tiempo real como en diferido durante las cuatro semanas siguientes.

Económica. Hemos intentando recudir los costes al mínimo.

Participativa. Si deseas aportar experiencias o temas a la formación puedes escribir un correo proponiéndolo y será valorado. Además existe la posibilidad adicional de integrarse en grupo de trabajo continuado online en el que se profundizara en la formación.

* Dinámica  y por lo tanto en construcción constante. Aprendemos, escuchamos, nos formamos. Cualquier aprendizaje inevitablemente conlleva una parte vivencial; aquí priorizaremos la escucha a las madres y sus vivencias y apuntaremos posibilidades y espacios de introspección

* Muy práctica: ofrecemos una formación eminentemente práctica, sintética, que permita además a los profesionales que deseen profundizar más en los temas saber dónde buscar. Transmitiendo los aprendizajes de años de formación, atención y activismo a partes iguales

* Respetuosa, priorizamos siempre la atención a madres y bebés desde el respeto y el no enjuiciamiento. Los profesionales bien formados son clave para la prevención de los trastornos mentales perinatales

* Calidad: contaremos con la colaboración de algunos profesionales de referencia a lo largo del curso. Para el primer bloque contamos con la presencia del experto neonatólogo Nils Bergman.

La formación dura un año con un seminario mensual. Se estructura en torno a tres bloques: embarazo, nacimiento, posparto. En cada bloque se contará con la participación de uno o varios profesores colaboradores.

Objetivos generales

  • Introducción a las principales aportaciones teóricas que desde la psicología se han hecho en el campo de la salud mental perinatal, así como a las neurociencias perinatales.
  • Revisión de los estudios científicos más recientes y relevantes en esta área.
  • Adquisición de herramientas para el acompañamiento saludable en la etapa perinatal así como para la prevención, detección precoz y terapéutica de trastornos mentales perinatales.
  • Introducción a la investigación multidisciplinar en salud mental perinatal.
  • Creacion de redes entre profesionales interesados en formación continuada en este área.

Metodología

Revisión de bibliografía clásica contrastando con evidencia científica reciente, desde una perspectiva ecosistémica y holística. Recomendable conocimientos de inglés (lectura de textos científicos). Se incluye la discusión de casos clínicos.

Dirigida por:

Ibone Olza e Isabel Fernández del Castillo. Ambas somos cofundadoras de la asociación El parto es Nuestro (2003). Hemos colaborado con las instituciones sanitarias en la reforma de la atención obstétrica desde los inicios que dieron lugar a la Estrategia de Atención al Parto Normal. Nos avalan años de estudio, publicaciones, activismo y colaboraciones con todo tipo de instituciones y organismos tanto nacionales como internacionales. Apostar por crear un espacio de formación en Salud Mental perinatal es para nosotras una asignatura pendiente y un sueño hecho realidad.

INSCRIPCION

* La inscripción se realiza a través de la página de cada curso.  Se aplica un 5% de descuento por pago anticipado de cada módulo completo (4 seminarios).

* Formación dirigida a psicólogos/as, psiquiatras, matronas, ginecólogos/as, pediatras, enfermeros/as, asesoras de lactancia, doulas, educadores y cualquier persona interesada en el tema.  No se requiere formación previa.

* Para participar en grupo de trabajo supervisado es necesario redactar solicitud de inscripción.

*  Acreditación solicitada.

 

Criar despacio

Articulo original publicado en Kireei 

Joaquín-Sorolla-Madre-e-hijoEntre las tres y las cuatro de la madrugada, cuando la noche es más oscura y todavía no se intuye el amanecer, es cuando se producen la mayoría de los nacimientos. Así se comprobó en un estudio que analizó la hora del nacimiento en más de medio millón (601222 para ser exactos) de partos espontáneos en el Reino Unido a principios de los años sesenta. La hora en que más niños y niñas nacieron fue entre las tres y las cuatro de la madrugada, una hora en que lo natural es que la mujer se  encuentre en un ambiente tranquilo y protegido y en un estado emocional sosegado y adormecido, concluyeron los autores del estudio (1). Claro que eran otros tiempos, antes de que las prisas y el miedo dominaran los partos y gobernaran los paritorios. En la actualidad son poquísimos los bebés que van a poder beneficiarse de un parto espontáneo y respetado. Cada vez se extrae antes del útero a los bebés. Bajo argumentos variopintos se inducen partos y programan cesáreas sin urgencia médica la mayoría de las veces, desde la disparatada idea de que “total, el bebé ya está formado, mejor lo sacamos ahora que ya no tiene nada que hacer ahí”. Se decide la fecha del parto en función de agendas totalmente ajenas a las necesidades del bebé. El recién nacido llega al mundo con un mensaje de recibimiento: “no hay tiempo que perder”.

Craso error, el parto lo inicia el bebé cuando está listo para nacer y lo que más cambia en los últimos días del embarazo es precisamente su cerebro (¡y el de su madre que se va preparando para la más intensa experiencia amorosa!). La madurez cerebral y neurológica de los recién nacidos a término en partos espontáneos es bastante mayor que la de los extraídos dos o tres semanas antes… Pero este ejemplo ilustra muy bien como la prisa y la impaciencia se han impuesto en nuestras vidas incluso antes de nacer, y lo difícil por no decir imposible que resulta ya respetar los ritmos de nuestra naturaleza en toda la crianza. Gloria Lemay, matrona canadiense, lo explica muy bien cuando dice: “Atender partos es como cultivar rosas.  Tienes que maravillarte ante las que se acaban de abrir y florecen con el primer beso del sol pero nunca intentarías tirar de los pétalos de los capullos cerrados para forzarles a florecer cuando a ti te conviene”. Tal vez esa imagen del destrozo que sería intentar abrir a la fuerza un capullo de rosa nos pueda ayudar a entender porque son tan perjudiciales las prisas, no sólo en los partos sino en todo el desarrollo de nuestras criaturas.

Si el embarazo y el parto están gobernados por el calendario y el reloj, respectivamente, los meses que siguen al nacimiento suelen estar a su vez dirigidos por otro artilugio: la báscula. Los gramos que gane el bebé en las primeras semanas y meses suelen servir para poner la nota como si de un examen se tratara: cuanto más peso y más rápido lo gane el bebé mejor. Paradójico mandato en un mundo donde la obesidad infantil hace tiempo que se convirtió en un grave aunque silencioso problema de salud. Con el reloj y la báscula en la mano es fácil que muchas lactancias se vayan al traste en las primeras semanas de vida. Mientras tanto una legión de anuncios dirigidos a las nuevas madres y padres promocionan todo tipo de cacharros y productos para el recién nacido o el pequeño que empieza a caminar. Visto desde fuera parecería imposible criar sin tener que comprar y acumular trastos hasta el infinito.

Trabajo donde las madres lloran. A veces vienen con sus hijos, otras todavía los llevan en sus vientres. Se sientan frente a mí en la consulta de psiquiatría infantil, comienzan a contarme todo lo que les preocupa y con frecuencia las lágrimas brotan solas. Al notar la humedad rebosando sus ojos y deslizándose por sus mejillas muchas me piden perdón, como si echarse a llorar fuera una falta de educación. Y a menudo los niños o niñas que mientras tanto jugaban con el tren, la plastilina o la casita de muñecas que tengo en la consulta dejan el juego y se acercan a su madre para acariciarle de una u otra manera. Las madres sonríen mientras intentan disimular su llanto y los niños vuelven a jugar tranquilamente. La secuencia a menudo pasa desapercibida para los adultos presentes en la consulta.

children-at-playLas madres y en ocasiones también los padres lloran porque sienten que no lo están haciendo bien. El problema es que a menudo se esfuerzan demasiado. Trabajan demasiadas horas para llegar a casa demasiado cansadas y así con frecuencia están deseando que el tiempo vuele. Que ganas tengo de que llegue el parto y pase todo, que transcurra todo muy rápido, cuanto antes.  Que los hijos crezcan, que empiecen la guardería o el colegio o la universidad. Que sean ya mayores, que vayan al baño solos o duerman toda la noche de un tirón. Para poder descansar de tantísimo esfuerzo. Yo les escucho con tiempo mientras busco las palabras adecuadas para explicarles porque es importante frenar, detenerse, parar. Palabras que ya no se usan apenas para hablar de crianza y que sin embargo deberíamos recuperar.

John Bowlby, psiquiatra infantil que formuló con brillantez la teoría del apego, ya lo adelantó en  1951“Consideramos esencial para la salud mental, que el bebé y el niño pequeño experimenten una relación cálida, íntima y continuada con la madre (o sustituto materno permanente), en la que ambos hallen satisfacción y goce”. Lo de  esencial, aclaró él mismo, es para la supervivencia de la especie humana, nada más y nada menos.

Placer, complacer. Satisfacción y goce mutuos. Deleite, desparrame, disfrute.  Deleitar: causar placer en los sentidos o en el ánimo. Agradar, gustar, recrear, gozar. Deleite: placer sensual o espiritual. Complacer: proporcionar a alguien gusto o alegría. Tener o encontrar gusto, placer o satisfacción en alguna cosa. Con placer, con mucho placer, sólo así es posible criar dulcemente.

Contemplar, con quietud. Respirar hondo y confiar. Saber que el parto llegará y que como decía Koosterman en 1922: Una mujer sana que da a luz espontáneamente realiza una labor que no puede ser mejorada.  Recibir al bebé con la piel, y contemplar como espontáneamente repta y avanza hasta el pecho para iniciar la lactancia, pero antes o después se detiene para mirar a los ojos de su madre con calma. Criar saboreando, con parsimonia, a la antigua, como quien prepara mermeladas o asa pimientos una tarde de septiembre. Darse el tiempo no escrito para atrapar el olor a leche materna cuajada que queda en su ropita o en la nuestra. La primera sonrisa y la suavidad de las pequeñas manitas casi redondas. Alargar las horas como si fuesen días y los días como si fuesen semanas. Intentar grabar en la retina esta mirada redonda tan pura. Contemplar a los hijos dormidos al amanecer, sentir como sube y baja su pecho con cada exhalación. Estar y permanecer, confiar. Escuchar las historias familiares, contárselas a los más pequeños, recuperar la transmisión oral de nuestras vidas y las de nuestros antepasados. Hablarles de sus bisabuelos, de nuestra infancia, del mundo que ya no existe pero sigue en nuestra memoria.

Pasar largas tardes sin hacer nada más que vaguear mientras los hijos corretean o juegan, inventan y exploran. Comer con ellos, desayunar con ellos, dormir con ellos, estar. Privilegios gratuitos que parece que muy pocos sin embargo se pueden permitir. Con las prisas y el estrés la crianza se convierte definitivamente en una enorme carrera de obstáculos. Las guarderías no se publicitan anunciando actividades placenteras para los más pequeños tales como salir al parque, ver insectos o ayudar a cocinar a un adulto. En vez de eso ofrecen clases de inglés y supuestos programas de estimulación cognitiva que se supone aseguran un futuro triunfal. Estresados desde tan temprana edad la única manera que tienen algunos pequeños de que se les permita no hacer nada en toda la mañana es enfermar.

agostoY sin embargo la crianza poco tiene que ver con la producción industrial en la que se encuentra sumergida, si no todo lo contrario, es una obra de la más delicada artesanía. Despacio se van construyendo los vínculos más sólidos y duraderos, esos que dan como fruto adultos seguros de si mismos y con enorme capacidad de amar. Las madres y los padres tendríamos que detenernos mucho más a menudo a mirar a nuestro alrededor y preguntarnos realmente cuanto de lo que hacemos a diario es realmente imprescindible, qué contribuye a nuestro bienestar íntimo,  y qué supone un estrés innecesario y enfermizo. Conforme nos atrevemos a desprendernos de las prisas y dejamos de huir sentimos como todo era en realidad mucho más fácil, más sencillo e infinitamente más bonito de lo que intuimos. Criar despacio es simplemente permitirse vivir respirando hondo, contemplando el milagro de la vida en nuestras criaturas que sin estrés florecen mucho más robustamente de lo que pensamos.

(1)    Citado por Adrian MacFarlane en Psicología del Nacimiento.